Psicología policial: suicidios por el estrés laboral


Por Ana Quevedo
Periodista. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

Tres de cada diez guardias civiles ha pensado alguna vez en suicidarse. Cifras alarmantes que refleja un estudio de la AUGC (Asociación Unificada de la Guardia Civil) respecto a una de las instituciones de las Fuerzas de Seguridad más valoradas por los españoles (con 80.171 efectivos)[1]. Según publicaba hace unos días el periódico digital 20 minutos: cada 26 días se suicida un agente; un total de 447 agentes de la Benemérita se han quitado la vida desde 1982. Algunas de las conclusiones del estudio (en el que se entrevistaron a 1.084 agentes con una edad media de 38 años) son más que preocupantes:
·         El 6,7% tiene diagnosticada una enfermedad mental;
·         Un 10% con antecedentes de suicidio en algún familiar
·         Un 26% había pensado alguna vez en suicidarse, el 6% de manera frecuente
·         El 21% lo había planificado, aunque solo el 4% lo había intentado.
La Guardia Civil dispone de un equipo de 60 psicólogos especialistas en conductas suicidas. ¿Cuál es la función del psicólogo policial? Supervisa, estructura, coordina y ejecuta. Su función no es fácil, porque tomar la decisión de, por ejemplo, retirar un arma a un policía es complicado por la reacción del agente o de sus compañeros. Pero es lo primero que se debe hacer ya que el 90% de los guardias civiles que se quitó la vida fue con un arma de fuego, por su fácil acceso.
¿Qué le lleva a un agente que vela por la seguridad de los demás a acabar con su propia vida? El alto estrés laboral es una de las principales causas (entre 2005 y 2012 hubo 17.223 bajas psicológicas). Según varios estudios, el 10% del colectivo policial necesita ayuda psicológica periódica. De ahí, que ser policía (ocurre igual en los militares) sea una de las profesiones en la que más divorcios se registran. ¿Las causas? Cambios de horarios, movilidad geográfica, presión endogrupal, valores culturales internos y, sobre todo, elevado estrés y riesgos vividos. El sentimiento de soledad del policía es otra de las causas. El estrés, la motivación y el llamado ‘quemado laboral’ tiene una relación directa, según los resultados del estudio de Eisenstat y Felner. (Como ‘quemado laboral’ se conoce a la negación mental y emocional de los efectos inducidos  por la tensión a corto o largo plazo )
¿Cuáles son los efectos del estrés sobre el policía? La principal, el suicidio sobre todo tras la jubilación; trastornos delirantes paranoides, con conductas autodestructivas y en agentes muy defensivos que de repente -y con un expediente normal- comienzan a infringir las normas sociales; el alcoholismo y la drogadicción, así como las rupturas matrimoniales y de pareja.
Existen dos tipos de perfiles psicológicos, muy diferentes, del policía:
·         El perfil The right type: es el policía que busca la acción, cuya capacidad de reacción es inmediata. Son agentes fríos en el contacto social habitual, muy tenaces a la hora de alcanzar sus objetivos y duros en situaciones conflictivas y problemáticas.
·         Perfil Desarrollo de la imagen social. Extremadamente educados y de contacto social elevado. Maduros y estables emocionalmente. Muy sensibles ante los problemas individuales y sociales que surjan durante la actividad profesional.
Se podría añadir un tercer perfil, el del síndrome de John Wayne [2]. Aparece entre los seis y cinco años inmersos en la profesión. Se trata de una etapa irreal e inmadura. Se quiere ir más allá de las posibilidades reales, apoyándose en la ciencia. Es este el perfil que más problemas psicológicos negativos conlleva. Según Soria, “son sujetos rígidos y cínicos en sus interacciones sociales”.
El artículo ‘Cultura Policial y Psicología Policial’[3] señala que el proceso de adecuar la actuación del policía al marco legal y social es un proceso complejo y que, a medio plazo, provoca una pérdida de capacidad de control y que genera un proceso de vulnerabilidad e indefensión interna. Un ejemplo podría ser la presencia en los desahucios con personas mayores o con niños, un drama social (aún presente) que afectó en 2013 a un total de 38.961 familias que perdieron su vivienda habitual por no pagar la hipoteca en España. Los policías también tienen amigos, conocidos y familiares, incluso ellos mismos, que no pueden pagar la hipoteca. O en el caso de los agentes de Tráfico que cada día se enfrentan a dramas en las carreteras. Un policía me contaba que, hace no mucho, estuvo presente en un accidente de tráfico en el que un niño falleció. Un niño de la edad del suyo, no más de 5 años. El padre del pequeño estaba allí y el policía escuchaba los lloros y los gritos. La desesperación y el dolor de cualquier padre. El policía tuvo que apartarse, muy afectado, del lugar durante unos minutos. Cualquier podría ser el padre, sin importar la profesión. Crean o no todas estas situaciones afectan a las mentes y por eso es tan importante la aplicación de la Psicología policial.


[1] Datos de diciembre 2013.
[2] Miguel Ángel Soria Verde, profesor de Psicología Jurídica y Criminal.
[3] Ídem

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