LA VÍCTIMA INDIRECTA EN EL SINIESTRO VIAL. (PAQUI VELASCO)


Por Carlos Sa C (colabora Xiomara Hdz)
He tratado con víctimas de siniestros de tráfico y con delincuentes viales, dos realidades completamente opuestas. Tanto por cifras como por costes económicos, las víctimas de accidentes o siniestro viales reflejan datos más significativos.

En España, el porcentaje de víctimas de accidente de tráfico está a la cabeza por encima de la violencia de género, o víctimas del terrorismo. En el año 2013 fallecieron en las carreteras españolas un total de 1.128 personas, todas ellas víctimas de accidentes o siniestros viales, pero ¿cuántas víctimas indirectas deja un accidente o siniestro? Actualmente no existen datos que lo reflejen.

Cualquier allegado a la víctima, tanto padre, madre, hermano, o pareja se considera víctima indirecta. Considerando el porcentaje de accidentes o siniestros de tráfico que se producen, la cantidad de víctimas indirectas es infinita. Igual de infinito es el dolor de una de las víctimas indirectas, Paqui Velasco, que tras varios años de lucha, aún padece las secuelas de la trágica pérdida de su hija, Sonia Ruesca Velasco.


UN SINIESTRO VIAL

- El día 24 de diciembre del 2009 mi hija tenía que llegar a casa a cenar a las 20,30 y cuando eran casi las 21h. empecé a llamarla, pero ella ya no me contestaba. Empecé a preocuparme y a decírselo a mi sobrino el cual también empezó a llamarla. Me puse tan nerviosa que salí con el coche a buscarla, fui a su piso y no había nadie, a casa de mi hermana, empezamos todos a llamarla y yo después de intentarlo muchas veces finalmente me salía que estaba apagado y ahí fue donde supe que algo le había pasado.

Su intuición materna le alertaba de  que algo grave le había ocurrido a su hija, pero jamás se imaginó este fatídico resultado, el cual le cambiaría su vida por completo. Su hija había sido víctima de un aparente accidente de tráfico, pero ella no sabía que se convertiría en una víctima que sufriría tanto o más que quien sufre directamente el siniestro.

-Cuando me dirigía a la policía llamó mi hermano a mi sobrino que iba a mi lado en el coche y me dijo: para y déjame que conduzca yo. Ahí supe lo que había ocurrido y exploté a gritos y a llorar preguntándole que pasaba -y me dijo: lo peor Paqui. Ahí ya no era yo, nos fuimos para casa de mi hermana donde estaba la policía en la puerta que ya les había llevado la bolsa con las pertenencias de mi hija, me tire del coche en marcha gritándole a los policías donde estaba mi hija y al principio no me decían nada y después me dijeron que estaba en el tanatorio, me llevaron allí y no pude verla.

La impotencia, la ira, y el shock se apoderaron automáticamente de Paqui. El desgaste, tanto físico como psicológico es bastante notable en pérdidas de familiares directos, como es este caso. Solamente la víctima indirecta será consciente del sufrimiento emocional que percibe. Respecto a los agentes que acudieron a casa de su hermana para comunicar la noticia, no fue tarea fácil, dado el nivel traumático que ostenta en sí la noticia. No requiere el mismo apuro enfrentarse a una mala noticia, la cual puede ser esperada, que a una trágica e imprevista como es el caso de Sonia.

-Ella se equivoco de cruce y fue a dar la vuelta en el cruce de la base y se paró en el stop, ella pensó que le daba tiempo o q no lo vio venir se metió en la carretera y justo cuando estaba en medio y saliendo en primera el otro coche le dio de lleno en la puerta trasera abollando el centro y parte de la suya ,el coche de mi hija dio una vuelta , girando sobre el mercedes que la arrolló y en solo una vuelta ,se le rompió el cinturón como si se lo hubieran cortado a ras ,le salto el airbag ,se dio con la frente en el espejo el cual se le abrió una brecha enorme a consecuencia de ello perdió el conocimiento , la puerta se abrió  y salió despedida a 14m siendo la caída mortal,rompiéndose el cuello y la cara como cayo en un bancal tenia cantidad de heridas.

Según el dictamen de uno de los peritos de la causa, en el momento en que Sonia reanudó la marcha, creía que le daba tiempo de incorporarse a la vía principal ya que no contaría con el gran exceso de velocidad del vehículo que le impactó.

-La policía al llegar al lugar le hizo la prueba de alcoholemia, pero posteriormente en el juicio lo negaron, todos dijeron q no se acordaban de cuanto había dado y se lo llevaron a comisaria donde se la volvieron a hacer pasados 40 o 50 minutos y dio 0,43.

Una vez más el alcohol está presente en este tipo de tragedias. Si este conductor no hubiera estado influenciado por el alcohol y circulando a gran exceso de velocidad, el resultado probablemente hubiera sido diferente, como mínimo menos grave. Quizás, ni hubiera ocurrido, no debemos de olvidar que Sonia podía haber sido cualquier persona lo único que la diferencia de cualquiera de nosotros es que ella se encontraba en ese lugar, donde un vehículo con un conductor sin reflejos circulaba a un gran exceso de velocidad.

-En la sentencia toda la culpa fue para mi hija por pasar el Stop después de estar parada y pensando que le daba tiempo o que no lo vio y a el no le hicieron nada se fue de rositas pagaron una indemnización los 2 policías que testificaron mintieron y la reconstrucción de los hechos quedo en agua de borrajas porque al perito de la reconstrucción le dijeron que lo había sacado de un libro. Tuve el apoyo de varios psicólogos, de varias asociaciones, mientras me encontraba en tratamiento tuve que aguantar cosas, como que solo buscábamos dinero, en ese momento sentía que quería morir. Me sentí engañada, impotente, sabiendo que no hice lo suficiente por mi hija, porque si este criminal hubiera ido a la velocidad adecuada o hubiera actuado con reflejos suficientes el resultado hubiera sido otro mi hija podría estar viva.

Las asociaciones para víctimas de accidentes de tráfico desempeñan una función fundamental en el apoyo de las víctimas, así como el apoyo de los psicólogos. Pero una vez más observamos como la etiqueta de víctima la impone la sociedad, hay quien cree que Paqui no es una víctima sino que lo único que quiere es ganar dinero, y en realidad lo que ha ocurrido es que ha perdido a su  única hija.

-Mi vida después de 4 años y casi 7 meses es peor que antes, no tengo vida, solo pienso en como una persona después de matar a otra sigue disfrutando de su vida. Sonia Ruesca Velasco era una chica responsable, trabajadora con un futuro por delante, llega un borracho y acaba con su vida. Siempre las víctimas somos las que pagamos los platos rotos, no se hace justicia. ¿Qué ocurriría si le pasa a sus hijos? Hasta que esto no cambie seguirán cayendo víctimas jóvenes, basta ya por favor. Personalmente me he quedado sin mi única hija y sin nadie sobre todo sin ganas de vivir, vacía, sin ilusiones, esto no es vida, siento que los psicólogos y psiquiatras no me ayudan en nada.

Nos encontramos ante un proceso de duelo patológico. Sabemos que el duelo es un proceso propio, esencial a la condición de vida, característico, y común en el 100 % de las pérdidas en toda la comunidad humana. Una pérdida siempre es dolorosa por lo que se necesita un tiempo y un proceso para volver a conseguir un equilibrio normal, que se logra o se constituye con este proceso de duelo que he nombrado anteriormente. El que sufre de duelo patológico no logra alcanzar la aceptación de una pérdida y es incapaz de seguir adelante con su vida sin un tratamiento médico.

Hay que tener en cuenta la proximidad de la víctima con la víctima directa, que al ser madre e hija la pérdida es más traumática, y también se tendrían en cuenta las circunstancias relacionas con la pérdida, ya que, como he destacado, no se tomaría del mismo modo una muerte “esperada”, como es el caso de las ancianos o pacientes paliativos, como puede ser esta, una muerte imprevista por causa de un accidente de tráfico. Probablemente, es incapaz de superar la pérdida debido a la fuerte dependencia que significaba su hija, teniendo en cuenta que era hija única.

Se debe actuar con un enfoque reactivo hacia la madre de la víctima, promoviendo la expresión de los sentimientos, proporcionando acompañamiento emocional, estimulándola para hablar y así que descargue su ira y desahogarse. Tener en cuenta que el apoyo emocional debe ser muy personal e individualizado. Explicar a la madre de la víctima que los síntomas que padece (ansiedad, ira, sentimientos de culpa, etc.) son reacciones normales que desaparecerán con el paso del tiempo. Es un proceso largo y complejo, pero con la ayuda adecuada, con el paso del tiempo, se resolverá como es debido.  


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