Nuevas tecnologías en contra de la seguridad vial



Con el paso del tiempo y los avances tecnológicos surgen nuevas formas de infringir las leyes, el hecho de utilizar el teléfono móvil mientras se conduce es una de las que más riesgo produce durante la conducción y una de las que ha generado bastante polémica en los últimos tiempos. Actualmente, preocupa el uso de mensajería instantánea como el conocido Whatsapp para la creación de grupos específicos que alertan de la ubicación exacta de  radares móviles, controles de alcoholemia e incluso controles de seguridad ciudadana en nuestras carreteras, todo ello a través de conductores que se percatan de los mismos y envían una alerta en cadena.

Por el momento, no hay ninguna norma que prohíba el uso de los teléfonos móviles para alertar de este tipo de controles como si se ha hecho con la utilización de los detectores e inhibidores de radares en la última modificación de la Ley de Seguridad Vial. La AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles) lleva avisando sobre esta situación desde hace tiempo, muchos conductores realizan maniobras peligrosas al volante debido a que envían estas alertas cuando se encuentran conduciendo, cabe recordar que las distracciones están presente en la mayoría de los accidentes de tráfico. Hasta el momento no existe jurisprudencia al respecto y no parece que el legislador lo tenga fácil para tipificar dicha conducta como una infracción,  entre otros motivos porque nuestra Constitución Española garantiza el secreto de las comunicaciones lo que dificultaría probar los hechos.


Si hacemos un breve análisis en cuanto al objetivo de estos grupos,  su fin consiste en alertar de la posición de controles policiales a un gran número de conductores para que estos los sorteen y puedan infringir las normas, aunque por el momento no es una conducta ilícita que constituya ningún tipo de infracción, si que parece una conducta poco cívica e inmoral. -Guardia Civil, Control de alcoholemia en la V-54, en el Km 6- ¿Que fin tiene ese aviso? Pues ojalá fuera que el conductor que recibe el mensaje no condujera bajo los efectos del alcohol o infringiendo la ley, pero la realidad es que la mayoría de las veces el conductor receptor de la alerta lo utiliza para desviarse de la trayectoria que le dirigen hacia esos puntos de control policial, dado que previamente ha conocido su posicionamiento. El hecho de estar al tanto de esa alerta provoca una falsa sensación de confianza dado que el conocimiento de su ubicación hace que el conductor no sienta miedo a ser ‘’pillado’’ además de generar un riesgo hacia los demás usuarios de la vía, esto hace que los controles pierdan todo su efecto preventivo y disuasorio provocando una gran probabilidad de victimización a los demás usuarios de la vía.

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