Matar por ¿honor?

Ana Quevedo
Periodista. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

Tenía 25 años y estaba embarazada. Su padre, hermanos y primos acabaron con su vida a pedradas. Su delito: haberse casado con el hombre que amaba, por lo que deshonró a su familia. El caso de Farzana (ocurrió hace tan solo unos días en un pequeño pueblo de Pakistán) es solo uno de los miles que ocurren a diario en el mundo. Son los llamados Crímenes por honor.
¿Qué es un crimen por honor? Son aquéllos casos en los que la víctima ha deshonrado a su familia por lo que tiene que ser castigada para que sus familiares recuperen ese honor perdido. En los casos más radicales, la pena es acabar con la vida de la culpable (=víctima) y de este modo demostrar al resto de la comunidad que siguen los códigos establecidos. Acabar con la vida de su hija, esposa o hermana de la manera más cruel: lapidación, quemarlas vivas con ácido, estrangulación, degollamiento, envenenadas o apuñaladas.
Centenares de mujeres han sido rociadas con ácido en sus rostros: Shaila (15 años) fue obligada a casarse con un señor, pero ella quería terminar sus estudios antes de irse a vivir con él. Su esposo le roció con ácido; Shameem Akhter que con sólo 12 años fue violada por tres hombres. Posteriormente le destrozaron el rostro con ácido porque había perdido el honor
“Inexplicable y tan doloroso que cuesta encontrar un por qué. Somayeh Mehri (29 años) y Rana Afghanipour (3 años) son madre e hija. Viven en Bam, el sur de Irán. El marido de Somayeh las roció con ácido por el simple hecho de que Somayeh, tras sufrir varios ataques y estar encerrada por él, solicitó su divorcio. Su marido le advirtió que si persistía en sus intentos de abandonarlo no viviría con el rostro que tenía. Y cumplió sus amenazas. Una noche mientras madre y pequeña dormían, él las roció con ácido. Samayeh está ciega y la pequeña perdió un ojo, además de sufrir quemaduras de extrema gravedad en el rostro, cuello y manos. Madre e hija tienen el rostro desfigurado”. Extracto del post que escribí para Criminología y Criminalística La Violencia del ser humano. (pueden leerlo completo en el siguiente link: http://bit.ly/1p1X7KP )
Para Amnistía Internacional los Crímenes de Honor “tienen sus raíces en una cultura global de discriminación contra la mujer y la arraigada creencia de que las mujeres son objetos y mercancías, no seres humanos con derecho a la dignidad y los derechos iguales a los de los hombres. Los cuerpos de las mujeres, se consideran los depositarios de honor de la familia, y bajo el control y la responsabilidad de su familia (especialmente de sus parientes varones)”.
¿Pero qué es lo que mancha el honor de la familia? Si una mujer no llega ‘virgen’ al matrimonio es causa suficiente para acabar asesinada en un sitio público y con métodos tan inhumanos como a pedradas. Pero no sólo la virginidad, sino el simple hecho de ser vistas en compañía de hombres desconocidos o hablar por teléfono con amigos, también están consideradas acciones de deshonor. Si una mujer ha sido violada o ha sufrido incesto, también puede acabar muerta. Incluso por vestir de forma occidental y negar un matrimonio concertado.
La Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó, en el año 2000, una resolución que condenaba los  “Crímenes del honor”, desgraciadamente siguen sucediendo de forma pública y muchos de ellos de manera clandestina. El Fondo de Población de las Naciones Unidas calcula que unas 5.000 mujeres mueren cada año por crímenes de honor. Sin embargo, una investigación del periodista del The Independent Robert Frisk cifra el número (si ya de por sí escalofriante) en 20.000 mujeres al año. El estudio de Frisk ha sido realizado en cinco países. Según un artículo publicado en la agencia de noticia Europa Press, la gran mayoría de estos crímenes suceden en lugares dominados por el Islam aunque se especifica que estos actos no son completamente de dicha religión ya que existen casos de religiones cristianas e hindúes. Algunos de los países, citados por en dicha información, son: Afganistán, Arabia Saudí, Camboya, Egipto, Albania, Barhein, Bangladesh, Bosnia, Emiratos Árabes, Líbano, Libia, Siria, Turquía, Somalia, Pakistán, Qatar, Sudán, Nepal, Nigeria, Marruecos, Omán, Uzbekistán, Palestina, Georgia, India, Indonesia, Irak, Irán, Israel, Jordania o Kuwait. Incluso algunos de estos países recogen en su ordenamiento jurídico eximentes para los culpables
Y en los países desarrollados ¿también existen los crímenes por honor? Sí. Al menos hasta 12 mujeres son asesinadas cada año, según la policía, en Gran Bretaña. Samaira Nazir rechazó a todos los pretendientes paquistaníes elegidos por su familia. Le dijo a sus padres que se fugaría con su novio antes de casarse con alguien que ni conocía ni quería. Murió de 18 puñaladas infligidas por su hermano y su primo en la casa familiar de Southall, Inglaterra. Según los datos publicados por Europa Press, también en Alemania (72 muertes y 22 tentativas entre 1996 y 2007); Bélgica (17 casos entre 2004 y 2008); Suecia (dos casos entre 1996 y 2002) y  en Francia e Italia 12 casos y uno en Suiza.
Ficción o no ficción, una de las series de la pequeña pantalla con mayor share en España, El Príncipe, muestra como los protagonistas no pueden estar juntos por el simple hecho de que ella (Fátima) es musulmana y él (Morey) es occidental por lo que la joven sería repudiada por la familia tras deshonrar a los suyos. La obligación de la joven es casarse con su primo, en un matrimonio concertado por ambas familias.
La mayoría de estos casos quedan impunes a pesar de la presión internacional de asociaciones, organizaciones o institucionales tan relevantes como Amnistía Internacional que denuncia todos los casos de los que tienen conocimiento. Las familias que se consideran deshonradas no necesitan ni pruebas ni evidencias, los simples rumores son suficientes. Los propios padres han asesinado en muchas ocasiones a sus hijas. También hermanos, primos o los maridos. Todos ellos son tratados como héroes por su comunidad porque han devuelto el honor a la familia y han hecho justicia. ¿Se trata de un problema social más que legislativo? Lo primero que hay que hacer es concienciar y prevenir si de verdad se quieren erradicar los terribles Crímenes de Honor.


pie de foto:
Ebrahim Noroozi retrata a una madre y a su pequeña hija tras ser rociadas con ácido por el progenitor /World Press Photo


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