Los asesinatos de la familia Evans y el nacimiento de la Lingüística Forense como disciplina.


Por Wakinaki Pl Cádiz

En 1949 se produjeron en Gales del Sur unos hechos escabrosos a partir de los cuáles se puede afirmar que el inicio de una joven disciplina, denominada Lingüística Forense, se estaba gestando. 

Estos hechos, concretamente los asesinatos presuntamente cometidos por un padre hacia su mujer y su bebé, propició el análisis de cuatro declaraciones del sospechoso a la policía. 

Se descubrió la manipulación textual al identificar dos tipos distintos de registro por medio de un análisis estadístico de naturaleza descriptiva. Veamos con detalles que sucedió en aquellos años y cómo se resolvieron estos atroces crímenes.

En 1968, cuando Jan Svartvik analizaba la elocución de Timothy Jhon Evans (ahorcado por la muerte de su mujer y su bebé, y póstumamente perdonado), acuñó el término Lingüística Forense. Su mujer e hijo habían muerto a manos de Christie.

Los hechos del caso Evans fueron los siguientes: el 30 de noviembre de 1949, Timothy John Evans fue a la comisaría de policía de su ciudad natal en el sur de Gales del Sur y confesó haber matado a su esposa. 

Su cuerpo junto con el de su hija fue posteriormente encontrado en su domicilio de Londres. Evans más tarde se retractó de la confesión. De hecho, él hizo un total de cuatro declaraciones ante la policía que presentaban grandes contradicciones entre sí. En ausencia de otros sospechosos, Evans fue condenado por asesinato y ahorcado en 1950.

En una de sus declaraciones, Evans había culpado de la muerte de su esposa a un hombre llamado John Christie, que era inquilino en el edificio donde la familia Evans vivía en el momento de los asesinatos. Sin embargo, en 1953 se descubrió que Christie era un auténtico asesino en serie. 
Un grupo de expertos formó un comité para hacer campaña en nombre de Evans, alegando juego sucio por parte de la policía. Uno de ellos era Svartvik quien analizó las declaraciones que supuestamente habían sido transcritas palabra por palabra de Evans a la policía. 

Sin embargo, Svartvik fue capaz de señalar diferencias claras en el uso gramatical en las diferentes secciones de los estados, estableciendo así que habían sido producidos por más de una persona. Concretamente, las secciones de texto que más claramente incriminaban a Evans eran las que más se diferenciaban en estilo del resto del texto. 

Las conclusiones del Svartvik fueron sometidas a investigación pública y Evans fue perdonado póstumamente. 

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