INTRUSISMO PROFESIONAL


Por Fernando Alser Qualytel

Mira que es difícil poner en práctica cualquier proyecto profesional. No es suficiente la titulación adecuada. También es necesario el esfuerzo. Sacrificio, ilusión y trabajo, mucho trabajo para ver cumplidas las expectativas de años de preparación y estudio. Es difícil practicar cualquier actividad profesional cuando una crisis económica ahoga las expectativas de miles de trabajadores. En cualquier profesión ocurre. Esto no es obstáculo para exigir que quién desarrolle cualquier profesión, deba poseer unos conocimientos y preparación adecuada para el desempeño de  las tareas encomendadas. La falta de capacidad o de titulación  para el ejercicio de una profesión es lo que se persigue a través del delito de intrusismo profesional. Estamos ante intrusismo profesional cuando se realizan actos propios de una profesión, sin estar en posesión ni haber obtenido un título habilitador, y cuando se asume la condición de dicha profesión y se realizan actividades, supuestamente profesionales, relacionadas con dicha profesión. Incluso sin ser conscientes de lo antijurídico de nuestra actuación (el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento)  el sujeto  que de forma consciente y voluntaria asume una profesión y la práctica sin estar en posesión de la titulación que lo capacita, comete intrusismo profesional. Es suficiente la manifestación de un solo acto, donde no solo perjudica al colectivo de profesionales al que pretende suplantar, sino también al usuario de los servicios que presta el colectivo profesional perjudicado. La sociedad  tiene interés y derecho  en recibir los servicios de profesionales adecuados y bien formados con la garantía de un título oficial. La profesión de Criminología en España no es ajena a este intrusismo profesional. Es necesario desenmascarar una situación que niega a la sociedad los servicios de auténticos/as profesionales, que tras varias promociones todavía no reciben la respuesta adecuada desde las instituciones y corporaciones empresariales para incorporarlos en aquellos puestos en los que son útiles y necesarios. El Criminólogo-Criminóloga son los titulados adecuados y suficientes para cubrir todos aquellos puestos que requieran del estudio del crimen, del delito, del   desarrollo de programas de prevención del delito, estudio de perfiles de delincuentes y análisis del control social de comportamientos desviados. Este estudio enfocado a la resolución de conflictos, aportando soluciones y colaborando para evitar el crimen en cualquiera de sus manifestaciones. Mención aparte es la necesidad de criminólogos/as para desarrollar una correcta y adecuada atención a las víctimas de delitos: Personas que en su condición de víctimas, no terminan de encontrar respuesta a todos los conflictos e inquietudes planteadas ante las instituciones públicas. Siempre encontramos  preguntas sin resolver, y un sentimiento de eterno conflicto que consume sus vidas: Nadie les ha habilitado un criminólogo que pueda explicarles su situación con ayuda y atención adecuada, más allá del folleto fácil y la ventanilla única. A la vez que  esto sucede, toda suerte de ventajas es ofrecida a personas no preparadas, que en nombre de ellos mismos, desarrollan una actividad para la que no están preparados ni cualificados. Mientras esconden sus verdaderas intenciones, la  sonrisa por máscara será su respuesta: No permitirnos desarrollar  el trabajo para el que estamos preparados/as como Criminólog@s

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