EL TODOPODEROSO ADN. HISTORIA. APLICACIÓN A LA IDENTIFICACIÓN DEL CRIMINAL: EL PRIMER DETENIDO DECLARADO INOCENTE Y EL PRIMER CONDENADO POR LA EVIDENCIA DE ADN


POR VERÓNICA CALVO UZCUDUN. LIC. EN DERECHO Y LIC. EN CRIMINOLOGÍA

Gregor J. Mendel desarrolló en 1865 los principios fundamentales de lo que hoy conocemos como “genética”, al intuir, tras sus estudios con plantas, que todo ser vivo debía contener un mensaje genético en su interior.

En 1869, el químico Friedrich Miescher  aisló por primera vez el ADN de núcleos de diferentes células, y lo denominó nucleína. Estuvo muy cerca de descubrir el ADN, pero la falta del instrumental necesario truncó el hallazgo.

Los científicos siguieron investigando en esta línea, avanzando en el campo de la genética, hasta que el 25 de abril de 1953, los científicos James Watson y Francis Crick publicaron un artículo de la revista Nature ,proponiendo la estructura de doble hélice para la molécula de ADN. En 1962, el Instituto Karolinska de Suecia otorgó a James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, por su descubrimiento de la estructura del ADN.

Aunque la ciencia poseía las herramientas necesarias, el ADN no fue utilizado para la resolución de casos judiciales hasta 1985. En  Inglaterra, el investigador del instituto Lister de la Universidad de Leicester Alec Jeffreys, al estudiar el gen de una proteína llamada mioglobina, descubrió que aparecían regiones que diferían entre unas personas y otras. Ampliando el estudio, descubrió que las variaciones estaban dispersas por todo el genoma y que a partir de ellas podría obtenerse lo que vino a llamar “la huella genética”, que es única para cada sujeto, exceptuando el caso de los gemelos univitelinos.

Uno de los primeros casos que logró resolver Jeffreys a partir de su estudio del ADN, fue un asunto de inmigración. Un joven que nació en Ghana, pero que residía con su familia biológica en Inglaterra, viajó a su país de origen y al volver, las autoridades le prohibieron la entrada en Inglaterra, aduciendo que su documentación era falsa. El gobierno solicitó a Jeffreys que utilizara su  estudio para determinar si el chico estaba en lo cierto y lo hizo, probando que la familia biológica del chico era la que residía en Inglaterra, de modo que el chico pudo volver con los suyos.

Y así, llevado a la práctica, el descubrimiento de Jeffreys marcaba el comienzo de una nueva era en la identificación de personas y los investigadores ya poseían una nueva y poderosa herramienta para la identificación de criminales a través de los restos de ADN dejados en la escena del crimen o en la victima. El año siguiente, en 1986, Jeffreys resolvió por medio del ADN uno de los primeros casos de la criminalística: la autoria del asesinato y violación de las adolescentes Lynda Mann y Dawn Ashworth.

El cuerpo sin vida de Lynda Mann, de 15 años, fue encontrado en un sendero cercano al hospital psiquiátrico Carlton Hayes, en Leicestershire, en noviembre de 1983. Había sido brutalmente violada y estrangulada hasta morir. Con las técnicas forenses disponibles en aquella época, la policía vinculó una muestra de semen obtenida de su cuerpo con una persona cuyo factor Rh era A positivo..pero aproximadamente el 10% de la población encajaba en aquella descripción. El caso llego a un punto muerto.

Hasta que tres años después, un nuevo crimen conmocionaba a la población: el cuerpo de Dawn Ashworth, una niña también de 15 años, fue hallado en un área boscosa cerca de un sendero llamado Ten Pound Lane. Habia sido violada y estrangulada y no solo el modus operandi coincidía con el empleado en el asesinato de Lynda tres años antes, también el semen encontrado en su cuerpo pertenecía a una persona con facto RH A+.

Se detuvo al principal sospechoso, Richard Buckland, un adolescente con antecedentes por agresión sexual que padecía un ligero retraso mental. Tras un larguísimo interrogatorio, confesó que había atacado a Dawn Ashworth. Sin embargo, negó haber participado en el crimen de Lynda. En este punto, se requirió a Jeffreys para que contrastara el ADN del asesino, encontrado en los cuerpos de las chicas, con el del sospechoso..y el ADN desplegó su magia, puesto que su análisis determino que Richard Aukland no era el asesino, las muestras no coincidían y se convirtió así, en el año 1986, en el primer detenido declarado inocente gracias a las pruebas del ADN. Después explicó que confeso un crimen que no había cometido por la presión policial.
Aún quedaba por descubrir la identidad del asesino. La policía solicitó a todos los hombres de la zona de entre 13 y 33 años que se presentasen voluntariamente para que se les tomaran muestras de sangre y saliva. Se presentaron unos 5000 y se analizaron las muestras de aquellos que poseían RH A+, aproximadamente 500 individuos. La decepción fue máxima: ninguno coincidía.

Pero la suerte cambio de bando y unos meses después un hombre del lugar, Kelley, en estado de ebriedad, contó que había proporcionado sus muestras bajo la identidad de otra persona, un compañero del trabajo llamado Colin Pitchfork. Los lugareños llamaron a la policía, que inmediatamente interrogó a Kelley. Confesó que Pitchfork le había convencido para que proporcionara las muestras en su lugar porque tenía antecedentes penales y no quería problemas. Recibio 200 libras a cambio.

Pichfork fue inmediatamente arrestado, se le tomaron muestras, se analizaron y Su huella digital genética coincidió exactamente con las de las muestras de semen halladas en las dos victimas. En 1988 se convirtió en la primera persona condenada a prisión perpetua por la evidencia del ADN. 

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