Menores y Mass Media


Ana Quevedo
Periodista. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

¿Todo vale en los Mass Media? No y aún menos cuando se trata de menores. En España, la ley protege (o intenta proteger) a los menores de edad. La infancia y la juventud gozan de una especial protección, tal es así que para hacer una simple foto en un aula hay que pedir permiso expreso, y por escrito, a los progenitores.
En los juicios donde los implicados o víctimas son menores de edad está totalmente prohibida la entrada a los periodistas, menos aún a los cámaras y fotógrafos. En materia judicial[1], si el menor es el acusado hay que respetar escrupulosamente la presunción de inocencia. Recuerdo, sucedió hace ya algunos años, cuando un joven acabó en la Fiscalía de Menores de Alicante por agredir a su profesor y grabar la agresión con el móvil y subir las imágenes a un canal de Internet. Los pasillos del juzgado estaban llenos de periodistas y cámaras. Recuerdo tanto ese día porque resbalé (era un día de lluvia) tras salir corriendo en busca del adolescente que acababa de declarar. El joven implicado fue el que me ayudó a levantarme y me preguntó si me encontraba bien. Pero dejando de lado esta anécdota, la pregunta que debemos hacernos los profesionales de la comunicación es si ¿Es necesario emitir (aunque sea con el rostro pixelado) la imagen del menor? ¿Y la de sus familiares?
Es un error centrarse solo en los Mass Media tradicionales, hay que prestar mucha más atención a las nuevas tecnologías. Internet (da igual es dispositivo que se utilice) hace que un hecho se convierta en viral en apenas unos segundos/minutos. Una fotografía, una información, unas imágenes que no respetan los principios éticos y deontológicos periodísticos pueden dar la vuelta al mundo en apenas unos segundos. Y difícil borrar su rastro tecnológico.
La Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, órgano impulsado desde la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), ha publicado recientemente un informe con varias recomendaciones éticas para el tratamiento periodístico de los menores y de esta manera evitar que los menores estén desprotegidos en los medios de comunicación[2]. La lista recoge 11 consejos:
-El respeto por el principio de universalidad de los derechos de los niñ@s. Para evitar el rechazo o discriminación tanto por su sexo, nacionalidad, situación familiar, religión o conducta social.
-Otorgar prioridad a la protección y al interés superior del menor en la toma de decisiones informativas. Hay que considerar a cada niño como un sujeto independiente y tener siempre en cuenta su contexto personal y entonces decidir si la información se convierte en noticia. El periodista, y más en temas tan sensibles, es antes persona que periodista, por lo que su sensibilidad no puede quedar en el cajón. A esto me refiero que si una información que se vaya a publicar puede conllevar a situaciones de riesgo o perjudicar más aún al menor no deberá publicarse ya que está en juego el futuro de un menor de edad. Deberá primar siempre la protección a los derechos, la intimidad y la integridad del menor.
-Vigilar la exactitud y contextualización de los contenidos de las noticias relacionadas con la infancia. Evitar siempre las generalidades, es decir, si un menor ha cometido un delito no todos los adolescentes son delincuentes. Y menos aún, resalta el informe, utilizar datos sesgados relacionados con la emigración, nacionalidad o etnia, credo religioso, delincuencia, discapacidad, situación irregular, desestructuración familiar, o cualquier otro aspecto que pueda dar lugar a una eventual discriminación.
-Rechazar la vulneración de los derechos del menor que persigue obtener beneficios materiales. Aunque un progenitor autorice la participación de los menores si se trata de obtener beneficios empresariales o de terceros, o para aumentar las cotas de audiencia será rechazado por los Mass Media.
-Proteger cuidadosamente la imagen y la identidad de los menores: diversas sentencias judiciales (tanto del Tribunal Constitucional como del Supremo) avalan que los medios de comunicación están obligados a proteger la imagen y la identidad de los menores tanto por los riesgos de la exposición pública como por el respeto a la identidad. ¿Y cómo se protege este derecho con el derecho a la libertad de información? El informe de la Comisión explica que para que esta protección sea realmente efectiva debe hacerse extensible no sólo al nombre o la imagen de los niños, sino a su identificación a través de seudónimos o motes, imágenes alteradas o datos personales como la edad, lugar de residencia, centro de estudios, nombre o imagen de sus familiares o de su hogar, y entrevistas directas a sus familiares o a ellos mismos aunque se utilicen técnicas para ocultarlos.
-Tratar con especial cuidado lo referente al consentimiento del menor o sus tutores legales. ¿Es ético y legal revelar aspectos de la vida privada de un menor? Un programa de tv español, en prime time en las noches de las noches de los sábados, fue retirado de la parrilla porque la madre de un acusado de participar en el caso de Marta del Castillo[3] concedió una entrevista. El joven (cuando sucedieron los hechos era menor de edad y cumplió su condena en un Centro de Internamiento de Menores) no salió en el programa, pero la madre cobró una escalofriante cifra por hablar de su hijo y del caso (se publicó que unos 50.000 euros). La petición del público y una movilización por las redes sociales ocasionó que muchos anunciantes retirasen su publicidad del programa.
-Comprobar de forma especialmente cuidadosa la fiabilidad de las fuentes. Si en todas las noticias, sea cual sea su temática, hay que contrastar y verificar (máximas indiscutibles del periodista), en materia de informaciones de menores aún más.
-Hacer un uso correcto de la información proporcionada por los menores en las redes sociales y foros de internet. La información que está disponible en Internet, y sobre todo en las redes sociales, son contenidos sujetos a los requisitos de protección y respeto a los derechos del menor. Las Fuerzas de Seguridad, la Justicia y la familia deberían prestar mayor atención a estos hechos.
-Garantizar el derecho a la participación de los niños en los medios de comunicación. El menor tiene la libertad para manifestar sus opiniones y el derecho a ser tenido en cuenta en cualquier proceso o decisión que le afecte, aunque el Comité de los Derechos del Niño ha señalado que puede ser negativo. Entonces, ¿el periodista se ve limitado a investigar un hecho con menores? En este caso, el documento señala que el periodista, en su búsqueda de la verdad informativa, tiene el deber de defender siempre el principio de la libertad de investigar.
-Asumir el efecto educativo de la labor periodística. La influencia de los Mass Media en el público en general lleva a un cumplimiento exhaustivo en el tratamiento periodístico correcto y respetando siempre las leyes y los códigos periodísticos. De ahí el gran debate que afecta sobre todo a los medios audiovisuales y la lucha por el respeto del horario infantil. Permitir a los niños el acceso a una información positiva, crítica y plural constituye una tarea de enorme relevancia para la construcción de una sociedad más justa.
-Asumir el principio de corresponsabilidad de los derechos humanos: si toda persona, sea cual sea su condición, está obligada al respeto y cumplimiento de los Derechos Humanos, aún más los profesionales de la Comunicación. La deontología profesional del periodismo insta, por un lado, a respetar los derechos de los menores en el ejercicio diario de la profesión; y por otro a denunciar los comportamientos que conculquen esos derechos.
¿Se cumplen en la actualidad todas estas recomendaciones realizadas por el Comité de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo? Desgraciadamente no todas y las consecuencias son graves ya que podemos convertir a la víctima en doble víctima (victimización secundaria) y al menor delincuente en víctima.
Es cierto que la protección de los menores cuando son víctimas se suele respetar por los Mass Media, pero que sucede cuando el menor es el agresor/delincuente. Según el documento, “algunos medios invocan a la audiencia, la repercusión, la necesidad de patrocinio o incluso la libertad de expresión para hacer caso omiso de las normas legales y del propio código deontológico de la profesión periodística”. Está claro que en estos casos se está incumpliendo la legislación española así como los códigos periodísticos pero ¿qué es lo que demanda la sociedad cuando se trata de sucesos graves, cómo por ejemplo una violación o un asesinato? ¿los padres de las víctimas directas -o indirectas- necesitan saber quien es el delincuente para proteger a sus hijos? ¿Necesitan ver sus rostros, tener datos de ellos?




[1] En España es el Ministerio Fiscal el que vela por los derechos de los menores, haya o no consentimiento de los propios menores y de sus padres.
[2] Recomendaciones extraídas del informe/resolución 2014/92 sobre el tratamiento periodístico y mediático de los menores de edad de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo (FAPE)

[3] Post relacionado con el caso Marta del Castillo: http://loquepasaporlamente.wordpress.com/2014/04/15/test-de-la-verdad-el-caso-de-marta-del-castillo/

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