TRAGAR CICUTA


“Lo difícil no es evitar la muerte, sino evitar hacer el mal” Sócrates.

Por Fernando Alser Qualytel


Atenas, año 339 a C. Sócrates, filósofo de renombre, ha sido juzgado y condenado a muerte por quebrantar las leyes de la ciudad, renegando de los dioses y  corrompiendo a la juventud con una forma de pensar que cuestiona el orden establecido. Sus discípulos quieren convencerlo  a fin que  se exilie y evite  su ejecución.  El filósofo, fiel a sus principios y a la ley de su ciudad, aceptará su condena a muerte. El delito cometido por Sócrates ha sido enseñar a la juventud nuevos valores, y a ser críticos con los mecanismos de reproducción social, donde las funciones de cada sujeto se perpetúan, sin importar lo que es justo o  injusto. Sócrates ha puesto en peligro la tradición de quienes buscan perpetuarse en el orden social. Porque Sócrates propone reflexionar, y esa reflexión cuestiona todo lo establecido. La educación que propone Sócrates rompe con el orden, y esa ruptura puede suponer que los jóvenes atenienses terminen por rebelarse contra los padres de la patria Atenas. La condena a muerte del filósofo es la solución del poder. Solo haciéndole tragar su veneno pueden acallar su voz. En estos tiempos, la cicuta es el veneno oficial para ejecutar a los hombres de pensamiento libre: Una poción preparada con la planta triturada de la cicuta, en cantidad suficiente para ser letal, cocida ligeramente, mezclada con vino y servida en una copa. El principio activo de la cicuta es la conina, con un fuerte efecto sedante. La conina es un agonista de los receptores nicotínicos, localizados en los ganglios del sistema autónomo, en la unión neuromuscular y en el sistema nervioso central. La cicuta que tomó Sócrates desensibilizó la unión neuromuscular, lo que llevó a una parálisis de los músculos voluntarios, trastornos vegetativos por la falta de respuesta en los sistemas simpático y parasimpático, y probables trastornos en la transmisión de los impulsos, a nivel del sistema nervioso central. Al beber su copa, una sensación de debilidad muscular recorrerá su cuerpo. Luego la incoordinación de movimientos y finalmente la muerte por depresión respiratoria. La cicuta había paralizado ya los pies de Sócrates, cuando su verdugo le advertirá que la muerte  llegaría con la sensación de frío a su corazón.

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