Test de la verdad: el caso de Marta del Castillo


Por  Ana Quevedo
Periodista. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones


El 24 de enero de 2009 fue la última vez que vieron con vida a Marta del Castillo, una joven de 17 años. El 14 de febrero detuvieron a Miguel Carcaño, amigo de la joven. Confesó que la había matado de un golpe en la cabeza con un cenicero y la había tirado al río Guadalquivir. Cinco años después aún no han hallado el cuerpo de la joven. El juicio se celebró el 17 de octubre de 2011: la Audiencia Provincial de Sevilla condenó a Carcaño a 20 años de cárcel (frente a los 52 que pedía la Fiscalía) por un delito de asesinato, mientras que lo absolvió del delito de violación. La sentencia absolvió a sus tres presuntos cómplices y que fueron, en su día, detenidos: Samuel B. (absuelto dos veces), ‘El Cuco’ (fue condenado a dos años y once meses de internamiento en un centro de menores) y F.J. Delgado (hermanastro de Carcaño y que estuvo en prisión durante unas semanas).
La búsqueda del cuerpo de Marta de Castillo ha sido una de las más caras de la historia de España: en los primeros meses de búsqueda el Ministerio Público, en su escrito de Acusación cifró en 616.319,27 euros los gastos del despliegue policial. Tras varias confesiones y declaraciones cambiantes de Carcaño (hasta siete versiones distintas), la policía desplegaba todos sus medios para buscar el cuerpo en diferentes lugares: río Guadalquivir, en el vertedero de basuras de Alcalà de Guadaira, en un descampado, en una finca y la última en una escombrera tras someterse Carcaño al test de la verdad. Se utilizaron georradares para peinar los 10.000 metros cuadrados y poder hallar anomalías en el terreno causadas por diferentes estratos, así como por tierra removida o por cambios en las propiedades de la tierra y con el apoyo de una cámara térmica integrada para el rastreo aéreo. No se encontró nada.
Pero ¿qué es el test de la verdad? En España se denomina ‘Potencial. Evocado. Cognitivo. P300.’ Se trata de una prueba neurofisiológica y que ha sido utilizada en tan solo dos casos en España desde diciembre de 2013[1]. En EEUU si que es empleada por la Policía y por la Justicia, pero sus resultados no son 100% fiables aunque sus defensores aseguran que la fiabilidad es del 98-99%. Nada tiene que ver con las pruebas del ADN o de las huellas dactilares cuya fiabilidad es indiscutible y objetiva, sin interpretaciones, y que son las que recoge la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim) en España.  En el caso de Marta del Castillo, tras someterse hace unos días Carcaño a la prueba – de forma voluntaria-, la policía comenzó la nueva búsqueda tras los resultados de la prueba. Y sí, hallaron huesos humanos, pero tras ser analizados no corresponden a la joven.
¿Cómo funciona el test de la verdad? El aparato interpreta las ondas cerebrales de los sujetos. Cuánto más alta es la curva, más significativa es la información. En España lo realiza el doctor J.R. Valdizán, en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza, quien asegura que las respuestas son automáticas y no están condicionadas ni por la conciencia ni por la voluntad del sujeto, por lo que es imposible “mentir a la máquina”. El aparato registra la actividad cerebral del sujeto mediante electrodos colocados en el cuero cabelludo. El cerebro es como un ordenador, son neuronas conectadas que procesan la información con electricidad y la máquina lo que hace es traducir esa información en ondas que posteriormente podemos interpretar[2]
El test de la verdad se emplea desde la década de los noventa. Comenzó a aplicarse en personas que tenían déficit de atención, así como otras enfermedades neurofisiológicas. Su objetivo principal era analizar las respuestas a los estímulos. Su impulsor en EE UU fue Lawrence Farwell (quien ha patentado el método) esclareció, entonces, dos hechos: uno de inocencia y otro de culpabilidad. Según él, el FBI, la CIA y la Armada estadounidense utilizan su método. Incluso la revista Time ha considera el método de Farwell como uno de los 100 inventos del siglo XXI.
En los años 90, la máquina de la verdad se hizo famosa en España por el programa televisivo que llevaba su propio nombre La Máquina de la Verdad En realidad la máquina de la verdad se inventó casi un siglo antes, en 1908 por el cardiólogo escocés McKenzie (con la ayuda del doctor inglés T. Lewis). Era el primer polígrafo y funcionaba con el pulso de la vena yugular y de la arteria braquial. Unos años después la popularizó un estudiante de Medicina en California quien aseguraba que era posible descubrir a un mentiroso con los cambios en la respiración, el ritmo cardiaco o la presión sanguínea. Más conocido como Polígrafo, en España volvió a resurgir en programas de televisión a finales de los 90, incluso en la actualidad sigue utilizándose en algunos espacios de talk show.
La Justicia española no reconoce estos métodos, aunque cada juez puede dar validez o no a las pruebas que se practiquen en cada caso concreto. Y el caso de Marta de Castillo lleva conmocionando durante 5 años a la sociedad y, a pesar de que ningún ordenamiento jurídico reconoce como tal estos métodos, se ha empleado el test de la verdad para que fuese posible encontrar el cuerpo de la joven. No ha sido, por el momento, posible.




[1] La primera vez que se aplicó en España fue para el caso de Pilar Cebrián, de 51 años, que desapareció en abril de 2012 y su marido, principal sospechoso, tardó casi un mes en denunciarlo.
[2] Información publicada en el diario El País (España) 

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