¿QUÉ PAPEL ‘JUEGAN’ LOS MASS MEDIA EN LA CRIMINOLOGÍA? (I) y (II)

¿QUÉ PAPEL ‘JUEGAN’ LOS MASS MEDIA EN LA CRIMINOLOGÍA? (I)
Ana Quevedo
Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones




¿Es necesario que los profesionales de los Mass Media estén especializados en materia criminal? Cuando yo estudiaba periodismo (2000-2005) no existía ninguna materia relacionada con la Criminología pero sí que tenía asignaturas específicas como periodismo deportivo, cultural, económico o político (entre otras). Ser especialista o experto en una materia no significa, simplemente, tener experiencia o conocer la jerga. Ser experto en una materia, y más el ámbito criminológico, es comprender, poder analizar, conocer el por qué de una cosa u otra. El otro día charlaba con unos colegas criminólogos sobre la especialización de los periodistas. Les fui clara: si yo tuviera ahora que hacer noticias económicas, las haría. ¿Pero el tratamiento sería el correcto? No, ya que desconozco el ámbito económico. Necesitaría un curso exprés para adquirir los conocimientos adecuados para hacer una información correcta.

Les pongo otro ejemplo. Un suicidio, considerado en España como muerte violenta (por lo que debe realizarse autopsia), dependiendo de las causas/consecuencias puede convertirse de suicidio en un homicidio imprudente de comisión por omisión. No es lo mismo decidir acabar con tu vida propia en estado natural, que ante un estado de encelopatía decidas volar. El criminólogo busca el por qué de las cosas. Siempre, ante cualquier suceso anormal y más cuando existen víctimas. El periodista-criminólogo tendrá una máxima y como bien dice en su análisis Juan Antonio Carreras (policía, periodista y criminólogo): “hay que defender a ultranza el papel de la víctima, inocente en la mayoría de las ocasiones”[1].

Después de interminables horas de guardia en la Comisaría semana tras semana, un día un inspector del CNP (Cuerpo Nacional de la Policía) me dijo: “Los periodistas de Sucesos no escribís correctamente. Confundís términos, acciones. No estáis especializados. Deberíais conocer la terminología policial y judicial para evitar errores. La gente os lee, os ve y os escucha y mucha de la información no es correcta”. Aquellas palabras me hicieron reflexionar. Y es cierto, el periodista no está especializado en nada, va conociendo la materia según su experiencia diaria. Fueron aquéllas palabras las que me llevaron a cursar los estudios de Criminología. Desde entonces, la visión que tengo de los sucesos o temas de tribunales es totalmente diferente: los sucesos deben ser analizados desde una perspectiva psicológica, médico-legal y sociológica. También es cierto que la situación actual de las redacciones es muy precaria (recursos humanos) y si a ello se suma el escaso tiempo del que dispone un periodista, es casi imposible poder escribir informaciones realmente elaboradas. Pero si queremos que nos lean, nos vean o nos escuchen tenemos que hacer un producto correcto y de calidad.[2] No se puede informar o transmitir ideas erróneas. Imagínense ustedes si un periodista deportivo confunde un penalti con una falta ¿Sería posible? Entonces, por qué se ‘deja pasar’ errores como la confusión o el empleo incorrecto de términos como querella con denuncia, acusado con procesado, cómplice con encubridor, cohecho con prevaricación, fuentes jurídicas con fuentes judiciales y así un largo etcétera. Hay una gran diferencia a estar presentes a ser la causa.

El periodista-criminólogo tendrá especial sensibilidad a la hora del tratamiento de temas concretos. Por poner varios ejemplos: evitará las imágenes sensacionalistas de víctimas en accidentes de tráfico (algo que aún se sigue haciendo en la práctica en España a pesar de diversos códigos éticos y deontológicos vigentes) o, muy importante, respetará ciertos datos para evitar la victimización secundaria (ésta es mucho más grave y con mayores secuelas, tanto en los familiares como en la propia víctima al recordar el suceso primario).

En España la Criminología[3] se centra en tres materias concretas: Psicología, Derecho y Sociología. Conocer la mente (tanto de la víctima como del agresor/delincuente); tener unas nociones básicas de la legislación vigente y aplicar/relacionar los hechos según el contexto y es que la historia de un país/zona también se refleja a través de la criminalidad ya que “los hechos revelan mucho, no sólo de quién los comete, sino de la época y modo en que sucedieron”[4]. La Criminología es una ciencia social que a partir de enfoques metodológicos se ocupa del estudio de hechos criminales o la criminalidad como un fenómeno social. Aborda temas como el delito, el delincuente, la política criminal, la víctima, el control social y los procesos de criminalización, temas que diariamente se tratan en los medios de comunicación.

El periodismo de Sucesos ha sido considerado en España como sensacionalista. Quizá sea así porque su tratamiento en los Mass Media no es el correcto. De hecho, los programas específicos de Sucesos no han funcionado en España (a excepción de algún caso). La Criminología no es solo sangre o violencia; el estudio criminológico es, por ejemplo, buscar el por qué de una zona con unas tasas de absentismo escolar.


¿QUÉ PAPEL ‘JUEGAN’ LOS MASS MEDIA EN LA CRIMINOLOGÍA? (II)

Por Ana Quevedo


Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones


El trabajo del periodista es muy importante, no solo para informar y dar a conocer lo que pasa ‘ahí fuera’, sino también para la policía o Justicia en general. Muchas investigaciones policiales se concluyen gracias a las investigaciones previas de los periodistas (en el post[5] de la semana anterior exponía un ejemplo sobre una banda que traficaba con ansiolíticos: a raíz de la investigación periodística, la policía desarticuló unos meses después al grupo delictivo) y es muy común que la policía o los jueces soliciten material periodístico para sus investigaciones; incluso en algunos juicios, algunas de las pruebas son recortes de prensa o imágenes. Volviendo al análisis de Carreras, lo explica así: “no debemos olvidar nunca que cada cual tiene su cometido y el periodista no debe actuar como policía, porque no lo es y porque busca dar luz a una información oculta, en cambio la policía busca prevenir el delito y en caso de cometerse, detener a los delincuentes asegurando las pruebas que les condenarán más tarde. Como decía Ryszard Kapuściński[6]: El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse. Y aquí es donde actúa la policía, apresando esas ‘cucarachas’ a las que se refiere el polaco”.

El semanario El Caso fue sin duda uno de los referentes, o por lo menos pionero, del periodismo de Sucesos español. Vio la luz en 1952 y costaba por entonces 2 pesetas. Sus informaciones se centraban en la crónica negra y en temas sociales enfocados a la criminalidad (como consejos para protegerse de los malhechores o la explicación de algunos timos que aún hoy en día se cometen: tocomocho, la estampita o el nazareno) u otros asuntos sociales generales de la época (como una sección de contactos, crucigramas o quinielas). Cada semana se publicaba un caso concreto y su tiraba llegó a superar los 100.000 ejemplares (en algunos casos más del medio millón de ejemplares). Hasta entonces nadie se atrevió a divulgar hechos de este calado: accidentes y desastres naturales, rivalidades familiares por asuntos de herencia, despechos amorosos o disputas que acaban en tragedia. Sus portadas mostraron los crímenes que han marcado la historia de la crónica negra española: los asesinatos del Jarabo, la matanza de los Galindos, las estanqueras de Sevilla, el cadáver del baúl, el misterio de la mano cortada, las andanzas de El Lute, los secuestros del niño pintor de Málaga y el de Somosierra. 

Pero no solo estos sucesos ocupaban las páginas de El Caso, también fenómenos extraños, como avistamientos de platillos volantes, visitas de extraterrestres y hechos paranormales. Así lo cuenta en su libro Juan Rada[7], uno de sus directores: “Por sus páginas de papel casi amarillento se mostró la imagen de los criminales más famosos y se difundieron los principales hechos delictivos. Los asesinatos del Jarabo, la matanza de los Galindos, las estanqueras de Sevilla, el cadáver del baúl, el misterio de la mano cortada, las andanzas de El Lute, los secuestros del niño pintor de Málaga y el de Somosierra y otros temas similares impactaron vivamente”.

Pero El Caso, conocido como ‘El diario de las porteras’ fue bastante polémico (decían que de sus páginas “chorreaba sangre”, incluso le apodaban ‘El feo’ para que la gente no supiese lo compraban) y sufrió la censura de una España de los años cincuenta. Fotos explícitas que hoy en día no tendrían cabida, ni desde la perspectiva ética ni deontológica, en la prensa. ¿Somos morbosos los ciudadanos? Lo que si que es cierto que las páginas de Sucesos son las más vistas y cliqueadas de un medio de comunicación (tanto en papel como en la versión digital). No se puede olvidar (ni obviar) que el Periodismo de Sucesos es (y debe ser) información periodística especializada por lo que su tratamiento informativo debe ser serio, profesional y con mucha sensibilidad. Si no es así, entonces se caerá en el sensacionalismo informativo. Desde 2013, El Caso se reedita en formato electrónico y está enfocado al público hispano-americano en el que se cuentan sucesos de Europa y América. 

¿Pero es posible tener a periodistas especializados en materia de Sucesos en las redacciones? Aunque una gran parte de la oferta informativa de los Mass Media la constituyen hechos de actualidad como catástrofes, tragedias o accidentes, además de sucesos violentos, en la situación actual NO sería posible (generalidad) disponer de profesionales especializados en una sola materia. Los datos (escalofriantes) así lo revelan: 11.151 empleos de periodistas se perdieron y 284 medios cerrados desde el comienzo de la crisis económica (2008), datos que se reflejan en el 'Informe Anual de la Profesión Periodística 2013' que realiza cada año la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). 

Un alto cargo de la OTAN decía recientemente -durante las jornadas de ‘Prensa, Seguridad y Defensa’- que era necesario la especialización de periodistas expertos en temas de Defensa. Ojalá fuera posible, pero en los tiempos que corren las redacciones están cada día más ‘desinfladas’ (las cifras no son nada positivas) y permitirse periodistas expertos en materias concretas es más que un lujo (incluso se está perdiendo la figura tan reconocida del corresponsal) La figura del periodista de principios del siglo XX dista mucho de la actual. Ahora, el periodista es un multitareas: hace de todo y, en muchos casos, sin tener los conocimientos adecuados (se ocupa de varios temas de agenda del día, actualiza los perfiles en las redes sociales, sube las noticias a la web, graba un vídeo, edita otro, se va a una rueda de prensa, hace fotos, escribe para la edición en papel y digital y para los suplementos…) Periodistas todoterreno, les llaman[8].

Pero para el Periodismo esta situación es negativa y a corto plazo: los periodistas vivimos de la credibilidad y esta se consigue con la calidad y la profesionalidad, con el esfuerzo y con un trabajo bien hecho. Pongamos un ejemplo: ¿El consumidor comprará un vehículo que no reúne las suficientes garantías de seguridad y calidad? No. Entonces, ¿el consumidor de periódicos, radio o tv adquirirá un producto informativo que no le transmite conocimientos ni un tratamiento acorde y veraz? No. La crisis también ha llegado a los Mass Media españoles y mucha de esa responsabilidad recae en los propios profesionales.

Foto: algunas portadas del semanario El Caso


[1] LA EVOLUCIÓN DEL PERIODISTA EN EL MUNDO CRIMINOLÓGICO, Juan Antonio Carreras Espallardo 

[2] Párrafo extraído del artículo Seguridad Vial vs Medios de Comunicación para el Manual Aspectos Criminológicos en materia de Seguridad Vial en el que soy coautura. Más información: http://criminologos.eu/criminologiavial/ o en http://loquepasaporlamente.wordpress.com/2014/02/05/703/



[4] Juan Rada, Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Asiduo a espacios televisivos y radiofónicos de crónica negra. 

[5] LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS: depresión, suicidios, consumo de alcohol-drogas y ¿violencia? (II): http://loquepasaporlamente.wordpress.com/2014/03/05/las-consecuencias-de-la-crisis-depresion-suicidios-consumo-de-alcohol-drogas-y-violencia-ii/

[6] Periodista, escritor, historiador y ensayista (Polonia) 

[7] Juan Rada, Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Asiduo a espacios televisivos y radiofónicos de crónica negra. 


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