PORNOGRAFÍA INFANTIL EN INTERNET



La pornografía infantil, ahora más que nunca, se ha convertido en un problema con claras dimensiones internacionales, pues la irrupción de las nuevas tecnologías ha transformado completamente las pautas de su producción y difusión. Porque «Internet se ha convertido en un vehículo rápido, cómodo, barato y seguro para transportar mercancía ilegal muy apetecible para algunos…

Miles de ficheros y vídeos con imágenes pornográficas de menores, con fotografías extremadamente violentas de niños y niñas sometidas a abusos sexuales, violaciones, torturas y prácticas sádicas especialmente degradantes, circulan las 24 horas del día por la Red. Este material es visualizado y después descargado por un gran número de usuarios, cómodamente desde sus casas o desde sus trabajos, en cualquier lugar del mundo».

Esto es, lo que antes se llevaba a cabo en el oscurantismo de la perversión, ahora se ha convertido en una práctica casi común, donde no se necesita más que un ordenador y una conexión a la Red para acceder a infinidad de páginas web con contenidos pedófilos. Al contrario que en el caso de la pornografía de adultos, donde existe divergencia de opiniones, cuando se trata de pornografía infantil hay unanimidad en su condena y los delitos relacionados con la pornografía infantil se consideran generalmente actos criminales.

Diversas organizaciones internacionales se dedican a luchar contra la pornografía infantil en Internet en el marco de varias iniciativas jurídicas internacionales, entre las que cabe citar: la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño; la Decisión Marco del Consejo de la Unión Europea relativa a la lucha contra la explotación sexual de los niños y la pornografía infantil; y el Convenio del Consejo de Europa, de 2007, sobre la protección de los niños contra la explotación sexual y el abuso sexual.

Lamentablemente, estas iniciativas destinadas a controlar la distribución de pornografía por la red han resultado poco disuasorias para los autores de dicha distribución, que utilizan Internet para comunicarse e intercambiar material de pornografía infantil. El aumento de la anchura de banda ha contribuido al intercambio de archivos de vídeo e imágenes.
La venta de material de pornografía infantil es muy lucrativa, dado que los coleccionistas están dispuestos a pagar grandes cantidades por películas e imágenes que muestren niños en un contexto sexual. Los motores de búsqueda permiten encontrar este tipo de material con rapidez. La mayor parte de este material se intercambia en foros cerrados protegidos con contraseña, a los que difícilmente pueden acceder los usuarios ordinarios de Internet y las fuerzas de seguridad. Así pues, las operaciones secretas son esenciales para luchar contra la pornografía infantil.



Hay dos factores básicos de la utilización de las TIC que plantean dificultades en la investigación de delitos relacionados con el intercambio de pornografía infantil:

a) La utilización de divisas virtuales y pagos anónimos:

El pago en metálico por ciertas mercancías permite al comprador ocultar su identidad, razón por la cual es el modo de pago predominante muchas actividades delictivas. La demanda de pagos anónimos ha dado lugar a la aparición de sistemas de pago virtual y divisas virtuales. Al pagar con divisas virtuales no se exige la identificación y la validación, lo que impide a las fuerzas de seguridad rastrear el intercambio de divisas para encontrar a los delincuentes. Las recientes investigaciones sobre pornografía infantil han conseguido dar con los infractores siguiendo la pista de los pagos efectuados por éstos. Sin embargo, cuando los infractores efectúan pagos anónimos resulta difícil rastrearlos.

b) La utilización de tecnología de cifrado:

Los autores de estos delitos recurren cada vez más al cifrado de sus mensajes. Las fuerzas de seguridad se han percatado de que los infractores utilizan técnicas de cifrado para proteger la información almacenada en sus discos duros, lo que dificulta las investigaciones penales. Además de una penalización general de los actos relacionados con la pornografía infantil, se está estudiando la posibilidad de recurrir a otros métodos, tales como imponer a los proveedores de servicios Internet la obligación de registrar a los usuarios o de bloquear o filtrar el acceso a sitios web que contengan contenido de pornografía infantil.

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