FACTORES CRIMINÓGENOS EN EL ENTORNO EMPRESARIAL

FACTORES CRIMINÓGENOS EN EL ENTORNO EMPRESARIAL (1/2)
Por Wakinaki Pl Cadiz


Desde una perspectiva general, sin referirse propiamente a un específico delito del trabajador (employee crime), algunos autores han distinguido tres posibles modelos para explicar el delito: (1) el modelo del delincuente racional (rational cheater model), que vendría a explicar la comisión del delito por parte del trabajador –como también el control delictivo por parte del empresario–, de acuerdo con el conocido cálculo coste–beneficio; (2) el modelo de la acción consciente (conscience model), defendido desde una perspectiva criminológica, que concibe el delito como la ausencia en la persona del delincuente del suficiente grado de  preocupación o afectación por su actuación ilegal; y (3) desde el punto de vista psicológico, el modelo de la acción bajo el control del impulso(impulse control model), en la que la inmediatez de las ganancias que se obtienen al cometer el delito tiene mayor peso que el coste potencial de la pena de mayor duración.
Sin embargo, la criminalidad empresarial posee particularidades propias, directamente relacionadas con el entorno laboral, que conviene tener presente, y ello porque el lugar de trabajo puede considerarse el contexto de relación en el que la persona adulta se desenvuelve durante más tiempo; y en este sentido, es un significativo medio de socialización y de interiorización de códigos de conducta. Por otro lado, las particularidades y rasgos propios que caracterizan una profesión u oficio imprimen un influjo considerable en la personalidad del individuo, en sus hábitos de conducta y en sus precomprensiones, que pueden posteriormente manifestarse en una carrera delictiva.
Los principales factores criminógenos derivados del entorno laboral serían:
a) La ausencia de vínculos de integración social del trabajador respecto de la empresa, su falta de identificación con la compañía, la carencia de motivaciones positivas desde el punto de vista psicológico o emocional pueden considerarse una causa de su comportamiento delictivo.
b) La estructuración jerarquizada y el desequilibrio entre las distintas posiciones, en tanto se fundamentan en una manifiesta desigualdad entre las partes. En este sentido, es pacíficamente admitido que la existencia de comportamientos ilegales en el seno de la empresa se debe no tanto a la eventual predisposición personal de cada individuo, sino a factores estructurales como la división del trabajo, las relaciones jerárquicas o el sistema normativo interno. Es decir, en orden a explicar el delito en el ámbito empresarial es ciertamente relevante la posición que ocupa el individuo, el rol determinado que cumple dentro de la estructura organizacional.
c) Factores organizacionales con incidencia en la motivación y psicología del trabajador pueden tener también una gran relevancia y ser un factor criminógeno contrastado. Así por ejemplo, una de las conclusiones de las investigaciones psicológicas sobre la delincuencia en la empresa revela la correlación entre una insuficiente justificación de recortes salariales (pay cuts) y el incremento de sustracciones en la empresa.
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FACTORES CRIMINÓGENOS EN EL ENTORNO EMPRESARIAL (2/2). PERFIL LABORAL/PERFIL CRIMINOLÓGICO
Por Wakinaki Pl Cadiz


En función de las variables “tipo de trabajo” (grid dimension) y la “integración en el grupo” (group dimension), se describen cuatro tipos de perfiles criminológicos en el lugar de trabajo.
a) Contornos difusos a nivel individual y vínculos débiles a nivel grupal (weak-grid and weak–group). Describe a aquellas personas que ocupan puestos de trabajo caracterizados por una gran autonomía organizativa, con tendencia al individualismo en el modo de funcionar y un nivel alto de competitividad por el tipo de trabajo que llevan a cabo. En este tipo de puestos de trabajo, es especialmente valorada la iniciativa personal y el espíritu emprendedor, la discrecionalidad para negociar con autonomía directivos de empresa, académicos que han alcanzado un cierto nivel de éxito profesional y a pequeños empresarios que han creado su propia empresa “Hawks”). Suelen aprovecharse de las circunstancias mediante recompensas ilícitas.
b) Contornos bien delimitados a nivel individual y vínculos débiles a nivel grupal (strong–grid and weak–group). Aquellas personas que ocupan puestos caracterizados por el aislamiento y la subordinación (´donkeys´). Los ´donkeys´ se hallan en una paradójica posición entre una extrema fragilidad y un enorme poder. Pueden llegar a gozar de enorme poder en el sentido de que cuando se les rechaza –o no se les acoge debidamente– los efectos que pueden llegar a provocar podrían suponer un trastorno importante. Es relativamente frecuente que este tipo de trabajos generen resentimiento. Y por tanto, no es inusual que haya un alto nivel de rotación en tales oficios o que el trabajador busque otras alternativas para escapar de la desagradable realidad laboral en que convive mediante el recurso al absentismo o la enfermedad. También pueden darse diferentes formas de sabotaje.
c) Contornos bien delimitados a nivel individual y vínculos fuertes a nivel grupal (strong–grid and strong–group). Se refiere a aquellos tipos de trabajo tradicionales en las clases trabajadoras (traditional working–class occupations), tales como los trabajadores en el sector de la minería o los estibadores portuarios. Estos grupos de trabajadores se basan en la mutua interdependencia y en la definición de funciones o roles estratificados (wolves).
En ocasiones el trabajo y la vida en grupo se fusionan en instituciones omniabarcantes como la convivencia laboral en prisiones, hospitales o algunos hoteles. En tales entornos el control que ejerce el grupo sobre el individuo puede llegar a ser considerable, exigiendo la dedicación de tiempo y la definición de lealtades.
d) Contornos escasamente delimitados a nivel individual pero vínculos fuertes a nivel de grupo, aunque sean a menudo latentes (weak–grid and strong–group). Aquellos tipos de trabajo que ofrecen una considerable autonomía y libertad de movimientos, pero en los que tal libertad está sujeta a un control burocrático por clases que lleva a uniformizar a los trabajadores, clasificándoles en distintas unidades y, por tanto, generando un sentimiento colectivo. Los trabajadores se sienten miembros de un grupo junto a sus compañeros de trabajo para algunos propósitos determinados, mientras que actúan de forma individualista y movidos por la competitividad en otros (vultures). No gozan de la libertad de los ´hawks´, ni del encorsetamiento asfixiante que atenaza a los ´donkeys´.
Aunque no se puedan establecer reglas generales que definan el modo en que interaccionan –a efectos criminológicos– los rasgos personales y las características del entorno laboral, se pueden tratar de identificar algunos nexos de unión entre tipos de trabajo y características de los delitos más comunes, sus condiciones y lugares de ejecución (fiddle factors and fiddle– proneness).

Así, el empresario debería conocer ex ante con mayor profundidad la potencialidad delictiva del entorno en que coloca a cada trabajador.

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