EL INFORME FOTOGRÁFICO EN LOS SINIESTROS VIALES (SEGUNDA PARTE)


Por José María González González

TIPOS DE FOTOGRAFÍAS

1. Las fotografías panorámicas

Muestran una visión general del siniestro vial. Es de interés que aparezcan, a ser posible, las posiciones finales de los vehículos implicados, los puntos fijos tomados como origen de mediciones, las demás huellas y vestigios que pueda haber sobre la vía,… de tal modo que se muestre la posición relativa entre los distintos elementos que encontramos en el accidente. Estas fotografías han de recoger lo que vio el conductor del vehículo antes de producirse el accidente, por lo que la cámara se colocará, si es posible, a la misma altura que llevaba dicho conductor. Cuando se trate de accidentes en intersecciones puede ser interesante tomarlas también desde la intersección mostrando la dirección de llegada del vehículo. También se pueden repetir la toma de vistas panorámicas a distancias regulares, con lo que se dará una idea de los distintos campos de visión. Hay que tener la precaución de comprobar la inclinación de la cámara tanto hacia arriba o hacia abajo como hacia la izquierda o derecha, ya que se podrían mostrar falsas sensaciones de pendiente o viceversa.

2. Fotografías de los vehículos

Se podría decir que hay dos subtipos:

-         Las que reflejan la posición final tras el siniestro.
-         Las que se toman de los daños de los vehículos

En las que reflejan la posición final tras el siniestro, hay que tener en cuenta:

1º. Obtener una fotografía para cada vehículo salvo que hayan quedado muy próximos.

2º  Se debe apreciar la posición del vehículo con respecto al resto del entorno del accidente, por lo que será necesaria una fotografía que muestre esa posición con respecto a algún punto identificable (punto de conflicto, punto fijo u otro).

3º  Se debe apreciar la distancia a la que queda ese vehículo del punto conocido.

4º  Se debe apreciar el ángulo y la orientación con respecto al eje longitudinal de la calzada.

5º  Si hay más de un vehículo implicado también es interesante ver la situación relativa entre ellos.

6º   Trataremos de realizar las fotografías en dirección paralela o perpendicular al eje de la calzada, pues si se hacen en ángulo oblicuo suelen resultar engañosas y difíciles de interpretar.

Si los vehículos han quedado en el mismo punto de conflicto, es necesario especificar este aspecto

En cuanto a las fotografías de daños podemos encontrar dos clases:

a)     De localización de daños:

Generalmente se hacen cuatro fotografías: por delante, por detrás, y por cada costado del vehículo. Se realizan desde el centro del vehículo en la posición en que nos encontremos. Así, en la de delante y la de detrás ha de verse la luna del extremo contrario. En las laterales  han de verse en su totalidad las ventanillas del lado opuesto y coincidir, si es posible las columnas de separación de puertas y ventanillas. Todas estas fotografías deben tomarse a la misma distancia para conservar la proporcionalidad de dimensiones.

Estas serían las fotografías básicas de localización de daños, pero también, si se estima necesario podemos complementarlas desde las distintas esquinas del vehículo.

b)     Fotografías de detalle:

Dentro de las fotografías de los daños, el segundo tipo serían las fotografías de detalle de esos daños y partes características del vehículo. Estos detalles pueden ser arañazos, filamentos de faros, estado y daños en neumáticos, manchas de sangre, cinturones de seguridad, etc. Es conveniente usar un testigo métrico, que sirva para hacernos una idea de la dimensión real del objeto.

3. Fotografías de huellas, restos y demás vestigios sobre la vía

En general, debe procurarse que cada fotografía no muestre solamente el objeto a resaltar, sino que debe relacionarse con otros elementos del accidente, que permitan su fácil localización en el escenario de los hechos. Es decir, lo primero que debemos hacer son las fotografías de ubicación.

Por ejemplo, si queremos fotografiar una huella de frenada, debe ésta aparecer con otros objetos, como restos de cristales, arañazos, etc., que la sitúen debidamente. Debe situarse la cámara en el mismo sentido de circulación que llevaba el vehículo, que produjo la huella.

Una vez ubicados estos restos y huellas, es conveniente realizar otras fotografías de detalle, en las que es aconsejable un testigo métrico, colocando, por ejemplo la cinta métrica en la calzada encima de la huella, y poniendo la cámara  perpendicularmente al pavimento, con lo que se podrá apreciar la anchura de la huella en centímetros.

4. Fotografías de la víctima


Conviene recordar que la Ley de Enjuiciamiento Criminal autoriza a retirar un cadáver de la vía si este constituye un obstáculo o un peligro para la circulación, marcándolo y fotografiándolo previamente. Si cuando lleguemos ya ha sido retirado, fotografiaremos las señales de tiza y la nueva posición. En todo caso, interesa que la fotografía demuestre la posición relativa de la víctima con respecto a los demás elementos presentes en la escena. En determinados caso, como, por ejemplo, cuando se trata de un atropello, interesa también fotografiar ropas, zapatos u objetos que llevara la víctima y hayan quedado sobre la vía pues pueden facilitar una orientación sobre cómo ocurrió el accidente. No se debe olvidar el fotografiar los elementos contra los que se pudo golpear la víctima, ya sea en el interior del vehículo, en su exterior, o contra la propia vía o elementos de la misma.

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