Duelo: ¿cómo se supera la pérdida de un hijo?

Duelo: ¿cómo se supera la pérdida de un hijo? (I)

Ana Quevedo
Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones
Foto: última actuación de la pequeña Iraila / www.lavanguardia.com
La muerte de un hijo es una de las emociones negativas más fuertes que se pueden experimentar en la vida. Tras la pérdida de un ser querido muy allegado surge la ira, la culpabilidad, los pensamientos irracionales y, sobre todo, la tristeza. Mucha tristeza. También soledad, aislamiento personal y social. Estos sentimientos aumentan cuando se trata de menores, niños o jóvenes.
El 10 de marzo fallecía repentinamente Iraila, una de las concursantes del talent show infantil La Voz Kids de España. La pequeña (11 años) cautivó a todo tipo de público, pequeños y mayores. Interpretó Diamonds (de Rihanna), con una potentísima voz que se mezclaba con la sensibilidad más tierna que solo los más pequeños hacen florecer. El programa, cuya grabación se produjo en julio de 2013, se está emitiendo en la actualidad en prime time. La pequeña padecía cáncer, pero su enfermedad no se había dado a conocer. Tras la triste noticia, los padres autorizaron a la productora del programa y a la cadena de televisión la emisión de las imágenes de su hija. La razón: "es lo que ella habría querido" porque participar en el programa era "su sueño" ( Declaraciones publicadas en el periódico La Vanguardia). Entonces surgió el debate de si las imágenes de una niña fallecida debían emitirse o no: los que pensaban (y piensan) que se iba a ‘aprovechar’ el triste suceso para lograr mayores índices de audiencia (de hecho, la emisión de esa semana superó el 34,1% de share, más de 5,5 millones de espectadores); mientras que otros se orientaban más a la opinión de los padres: cumplir el sueño de la pequeña Iraila.
El duelo es una reacción adaptativa natural, normal y esperable ante la pérdida de un ser querido. El duelo provoca depresión, ansiedad generalizada, crisis de angustia, abuso de alcohol y/o fármacos, incluso aumenta el riesgo de muerte debido a problemas cardíacos o, en ocasiones, el suicidio ( Post Trauma y duelo: el accidente ferroviario de Galicia (II). Publicado el 30 de julio 2013. 

Los familiares de la pequeña Iraila tuvieron que tomar una decisión difícil en uno de los momentos más duros en la vida pero el deseo de su hija quizá les sirva de terapia para superar (nunca olvidar) la pérdida de su hija. Aunque sea extremadamente doloroso ante la muerte de un hijo hay que enfrentarse a ese luto sin evasivas, permitiendo que los sentimientos y emociones se expresen sin ser reprimidos.
Algunos expertos señalan que si en el momento de la muerte hay que tomar decisiones importantes pendientes, mejor es aplazarlas en la medida de lo posible hasta que los afectados estén con la suficiente capacidad para tomarlas de manera adecuada. ¿Estuvieron los padres presionados? No, en ningún momento ya que la cadena de televisión les mostró la opción de eliminar las imágenes (por lo tanto su actuación) de la pequeña. La familia dio su consentimiento, pero eso sí sin que el programa se recreara en demasía en la figura de Iraila. Que se emitiera tal y como estaba grabado.
A cada persona su pérdida le duele la que más. ¿Pero es posible superar la pérdida de un hijo? Es casi imposible que un padre o una madre pueda superar la muerte de su hijo, ya que el dolor jamás desaparece del todo. Algunas investigaciones científicas muestran que el fallecimiento de un hijo es el que mayor riesgo psicológico tiene, al igual que los hombres mayores de 70 años y que enviudan sufren elevadas posibilidades de desarrollar desequilibrios emocionales. Con el paso del tiempo (a largo plazo) los sentimientos se sobrellevan, aprendiendo o desarrollando las habilidades y estrategias. Si la terapia psicológica ha sido la adecuada, el dolor y la tristeza disminuirán y los sentimientos de culpa desaparecerán.
Cuando la elaboración del duelo no se lleva adecuadamente, se denomina duelo patológico y puede convertirse en (EL DUELO, COMO AYUDAR A LOS NIÑOS/AS A AFRONTARLO. Escuela Vasco Navarra de Terapia Familiar):
·    Duelo crónico: La depresión es el síntoma predominante, junto a autorreproches, excesos de cólera, ansiedad o, incluso, ausencia de pena.
·    Ausencia de Aflicción: la vida sigue igual, como si nada hubiese sucedido. Es frecuente que la persona afectada se deshaga de recuerdos y que cuide de manera compulsiva a alguien que haya tenido alguna pérdida (identificación proyectiva). Aparición de dolencias físicas y psíquicas que acaban en depresión con fechas señaladas como el aniversario, al llegar a la edad del fallecido o con otra pérdida menor.
·        Euforia: ya sea negando la pérdida o alegrándose de ella (defensa maníaca).


El sonido penetrante del violonchero y la calidez del violín interpretando Diamonds despidieron a Iraila en una ceremonia íntima. Los versos de Lluís Llach (Información publicada en el diario Levante. Lluís Llach es un músico y cantautor español en lengua catalana.) también estuvieron presentes. Los sueños de los pequeños deben cumplirse e Iraila los cumplió, aunque la vida le arrebató el suyo demasiado pronto.
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Duelo: ¿cómo se supera la pérdida de un hijo? (II)

Ana Quevedo
Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones
Foto: Una de las escenas que han marcado la vida de muchos niños y adultos, la muerte de Mufasa (The Lion King)
La terapia psicológica ante la pérdida de un ser querido no solo va dirigida a los adultos, también a los más pequeños. La Voz Kids es seguido por miles de niños que al enterarse de la noticia del fallecimiento de una de sus concursantes han comenzado a hacerles muchas preguntas a sus padres sobre un tema tabú en muchos hogares: la muerte. ¿Cómo se explica a un niño la muerte? Diciéndole la verdad y adaptando su mensaje a su edad. No sólo la edad es un factor a tener en cuenta, también la cultura, la religión, la educación y la sociedad en la que viva.
Un niño menor de 5 años aún no es consciente de que la muerte es irreversible, definitiva y permanente, que se caracteriza por la ausencia de las funciones vitales y que es universal, es decir no comprenden que las personas (todas) vamos a morir. Los niños a esta edad creen que la muerte es un estado temporal o reversible como una macha pero que luego van a volver. Carecen del concepto de muerte antes de los dos años y medio. Entre los 5 y 7 años se establece el concepto de muerte, aunque de forma “rudimentario”. Y entre los 7 y 11 años se empieza a desarrollar un entendimiento más realista de comprensión y se entiende la muerte como algo permanente, universal e inevitable. Y a partir de los 11 años se empieza a comprender con un pensamiento más abstracto o filosófico.
Los adultos tienden a apartar a los niños y jóvenes de cualquier cosa que crean que les pueda inquietar. No se debe olvidar que es muy importante para un ser humano aprender a afrontar y aceptar situaciones y sentimientos más o menos negativos y adversos. Los niños y jóvenes también necesitan saber lo que está pasando. Los niños se hacen las mismas preguntas que los adultos
En el proceso de duelo se deben cumplir algunos de los objetivos como:
·   Aceptar la realidad de la pérdida, dar expresión al propio duelo (consciencia, comprensión, aceptación, expresión e integración).
·  Adaptarse al ambiente de la pérdida (la consternación y el abatimiento son reacciones comprensible, pero el apartarse del mundo no beneficia. Se deben afrontar los retos que se planteen en una vida distinta).
·        Invertir la energía emotiva en otras relaciones.

Las fases del duelo según Bowlby (John Bowlby, psicoanalista inglés) son:
Fase I. Entumecimiento o shock. Es la fase temprana de intensa desesperación, caracterizada por el aturdimiento, la negación, la cólera y la no aceptación. Puede durar un momento o varios días y la persona que experimenta el duelo puede recaer en esta fase varias veces a lo largo del proceso de luto.

Fase II. Anhelo y búsqueda. Es un periodo de intensa añoranza y de búsqueda de la persona fallecida, caracterizada por inquietud física y pensamientos permanentes sobre el fallecido. Puede durar varios meses e incluso años de una forma atenuada.

Fase III. Desorganización y desesperanza. La realidad de la pérdida comienza a establecerse, la sensación de sentirse arrastrado por los acontecimientos es la dominante y la persona en duelo parece desarraigada, apática e indiferente, suele padecer insomnio, experimentar pérdida de peso y sensación de que la vida ha perdido sentido. La persona en duelo revive continuamente los recuerdos del fallecido; la aceptación de que los recuerdos son sólo eso, provoca una sensación de desconsuelo.

Fase IV. Reorganización. Es una etapa de reorganización en la que comienzan a remitir los aspectos más dolorosamente agudos del duelo y el individuo empieza a experimentar la sensación de reincorporarse a la vida. La persona fallecida se recuerda durante esta fase con una sensación combinada de alegría y tristeza y se internaliza la imagen de la persona perdida.

En general, se puede decir que se ha superado el duelo cuando existe la capacidad de recordar a la persona amada sin llorar ni desconcertarse y cuando se es capaz de establecer relaciones nuevas y de aceptar los retos de la vida.
¿Cómo se explica la muerte a un niño? La sinceridad es la clave esencial, además ayuda a los niños a que puedan utilizar sus estrategias de afrontamiento (sin olvidar que las explicaciones deben ser adecuadas a su nivel de entendimiento).

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