CLAVES EN LA INVESTIGACIÓN DE HOMICIDIO POR ESTRANGULACIÓN A LAZO


Por Fernando Alser Qualytel

Aparece un cadáver cuya muerte es sospechosa de criminalidad. Un surco en el cuello que delata una muerte por ahorcadura o la mano asesina de un estrangulador.

En líneas generales valen las mismas directrices en el diagnóstico por ahorcadura o en la estrangulación a lazo. Por ello mismo, es importante diferenciar entre la estrangulación a lazo y la ahorcadura. El estudio de las lesiones internas y externas en el cuello de la víctima nos darán pistas en la investigación del caso. Un paso previo es el distinguir los surcos que a veces aparecen en el cuello de algunos cadáveres cuya muerte pueda sea sospechosa de criminalidad, pero cuyo origen no será una mano asesina. Podemos encontrar en el cadáver surcos naturales, producidos por efecto de una posición inclinada.

Al cambiar la posición de la cabeza este “surco” desaparece. Se puede dar en casos de adultos obesos. También puede darse la presencia de surcos artificiales: una corbata que rodea el cuello de la víctima en el momento de su muerte y permanece apretada postmortem. Estos falsos surcos nunca están excoriados, no se apergaminan. La presencia del elemento productor (la corbata del ejemplo) delata su origen. Otro tipo de origen tienen los surcos patológicos: parecen surcos, pero no lo son. Se trata de lesiones intertriginosas de la piel que provocan pérdida de piel. Postmortem se produce un apergaminamiento que da la imagen de un surco.

Es característico que existan interrupciones en la continuidad de este falso surco, cuyos fragmentos no se corresponden en una misma línea. Finalmente, los surcos de putrefacción, que se encuentran (siguiendo con el ejemplo de la corbata) cuando en el cuello había algún lazo o corbata, de tal forma que al iniciarse la fase putrefactiva, deja una marca característica en la piel. Una vez descartados estos falsos surcos podemos sospechar ya que nos encontramos ante un caso de homicidio, asesinato o suicidio.

El investigador tiene el problema de distinguir entre un mecánica de ahorcadura o de estrangulación. El manual nos indica que en la ahorcadura, el surco en general es oblicuo, único, profundo y apergaminado. En la estrangulación a lazo, el surco será más bien horizontal, situado por debajo de la laringe, completamente circular, a menudo múltiple y uniformemente marcado en todo el contorno del cuello de la víctima. Cabe diferenciar en la investigación entre un homicidio, asesinato o suicidio. Esto se resolverá por los datos derivados de la disposición del lazo, modo de sujeción y situación del mecanismo, accesible o no al sujeto. La presencia de lucha es un dato importante.


La maniobra homicida en el caso de estrangulación va precedida de la lucha entre víctima y agresor: Contusiones en la cabeza, estigmas ungueales o lesiones antebranqueales. También hay que investigar el entorno inmediato de la víctima y las circunstancias que rodean su muerte: cartas de despedida, desengaños amorosos, amenazas o la desesperación de su propia ruina económica.

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