TRASTORNOS DEL ESTADO DE ÁNIMO (3ª parte de 4). Aspectos criminológicos

Por Wakinaki Pl Cádiz
La semana pasada os traje dos publicaciones sobre los trastornos del estado de ánimo y hoy finalizamos el tema adentrándonos en los aspectos criminológicos de los mismos y la imputabilidad en los sujetos que los sufren. Os dejo enlace a las dos publicaciones de la semana pasada por si alguien no las pudo leer. Espero que el bloque completo sobre este tipo de trastornos os sea de utilidad. Saludos Wakinaki Pl Cádiz

1ª PARTE.
http://policialocalwakinaki.com/2014/02/21/trastornos-del-estado-de-animo-1a-parte-de-4/
2ª PARTE.
http://policialocalwakinaki.com/2014/02/22/trastornos-del-estado-de-animo-2a-parte-de-4/
Aspectos criminológicos

Los trastornos depresivos, como las de ansiedad, tendrán una gran importancia en la Criminología como Lesión psíquica o daño psíquico generado por la victimización.  La agresión o el delito experimentado como vivencia estresante, la victimización persistente, provoca graves desordenes emocionales, entre otros, los depresivos. Por el fenómeno denominado “indefensión aprendida” que explica la depresión en esos casos.

En los episodios maníacos los hechos delictivos vendrán dados por la euforia, la irritabilidad  y la hiperactividad. Delitos por reacción de cólera o  derivados de la  exaltación de sus impulsos (López Sainz y Codón) Por la desinhibición pueden incurrir en agresiones sexuales en el hombre y facilidad u ofrecimiento sexual en la mujer. Casi todos los autores relacionan la manía con delitos de estafa; sin ser estafadores actúan con ligereza, comprometiéndose en negocios  sin darles importancia o sin poder responder a ellos. No buscan la estafa sino que incurren en ella.  Se llega a afirmar que nunca son asesinos o que los delitos de sangre son excepcionales (De los Reyes, Sánchez Morate y Velasco Escasi). Aunque si pueden ser frecuentes los delitos de desacato y resistencia a la autoridad y las conductas imprudentes. Generalmente hacen "más ruido que daño" ("plus de bruit que de mal" decía Henry  Ey).
En los episodios depresivos se plantean los conceptos de "crimen altruista" (Vallon y  Genil Perrin)  también  llamado "homicidio por compasión" o "suicidio ampliado" (Gonzalez Lopez, Juarros, Laigne‑Labastine). Cuando el  depresivo produce la muerte a sus seres queridos para (desde su pensamiento depresivo) evitarles sufrimientos, vergüenzas, miserias o  deshonor. El melancólico no mata a  alguien que odia,  sino a los seres más queridos. Es un acto premeditado y reflexivo mientras que en la manía el crimen, si se produce,  es más reacción de cólera o por impulsos psicomotores no controlados.

Otro tipo de conducta posible en depresivos es el de la autoinculpación de delitos para ser castigados, llevados  por una idea delirante de culpa o de necesidad  de ser castigado.
   
También hay que señalar la llamada "suicidalidad pasiva", el desinterés por vivir lleva a conductas de riesgo (del tipo de las ruletas rusas) y consumo de tóxicos. Igualmente la depresión en  jóvenes y adolescentes puede manifestarse  por conductas de riesgo, rebeldía e inadaptación social que lleven al delito.

Lógicamente una persona enlentecida,  con dificultad para pensar y tomar decisiones fácilmente incurrirá en delitos de omisión o abandono.


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