TIENES MÁS PELIGRO QUE UN MONO CON DOS PISTOLAS Y AL VOLANTE


Por Fernando Alser Qualytel

Muchas personas se preguntan  como rellenar un parte amistoso. El parte amistoso es marketing puro y duro. Nace de uno mismo rellenar el parte en caso de accidente entre dos vehículos. O se hace, con una hoja facilitada por las compañías aseguradoras.

En cualquier caso, miles y miles de copias voladoras se acumulan en las mesas de los despachos de los corredores e inundan faxes. Más partes, es la guerra. Es un negocio que hay que agilizar. Facilita mucho la tramitación de un siniestro, presentar un parte amistoso. Máxime cuando los clientes pertenecen a una misma aseguradora. Otro punto a favor del  parte amistoso, es la rápida solución a un posible problema de seguridad vial. La escenita es esta: dos o más vehículos detenidos en mitad de la vía, mientras en acalorada conversación, se plantea si hacerlo amistoso o llamar a la ONU para firmar la paz. El resto de conductores decelera. No para auxiliar a posibles víctimas. ¡Qué va!: Insano cotilleo.

Es en esto donde nos ponemos serios, y advertimos al lector que aquí se puede producir un nuevo accidente, por la distracción de contemplar el primer accidente. El parte amistoso no se enseña, nace de un@ mism@. No es tanto aleccionar sobre cómo hacer un parte amistoso, sino cómo evitar en lo posible tener que hacerlo. Yo he sido culposo de algún que otro alcance. Y en particular, de un accidente, donde las víctimas fueron mi  vehículo y una valla que alguien  puso en mitad de mi camino. Bueno, realmente la valla estaba anclada en el arcén de la derecha.

Todos sabemos -porque así está escrito-, que en un accidente de tráfico, la culpa siempre es del otro. Eso está claro. No tiene nada de amistoso reconocer la culpa. Sí es lo más civilizado, y sobre todo, lo correcto cuando es así. La distorsión cognitiva juega un papel importante cuando se cumplimenta un parte amistoso. Cada parte accidentada entiende que iba por su derecha, o en cualquier caso, según establece la normativa de circulación. Pero hay ejemplos de señores que dicen circular de manera  correcta, cuando circulan por el carril de la izquierda (y tenemos tres carriles en el mismo sentido)  o la clásica y libre interpretación del uso y disfrute de las rotondas. Otro factor que puede provocar partes amistosos es el desconocimiento parcial o total  de lo que es un vehículo, y la mayor o menor pericia al volante. Los automóviles no solo tienen el cable de gas (acelerador)  Hay más componentes  en un  vehículo. Hay tienes el par motor, a tu disposición.

Usálo. Incluso “algunos” vehículos a motor modernos incorporan algo llamado intermitencia. Unas luces parpadeantes que avisan del cambio de dirección a otros usuarios de la vía, y nos pueden evitar tener que parar a rellenar un parte amistoso, con alguien que no adivinó nuestras intenciones. Otro asunto es que  la autoescuela puede añadir valor al permiso que expide, con más horas de formación sobre el vehículo y su mecánica. Pero esto no es primordial. No es que la autoescuela sea un negocio, pero hay que generar conductor@s con urgencia: Tenemos muchos vehículos  en stock, y un parque automóvil de última generación en circulación, vías en perfecto estado de conservación, bien señalizadas y perfectamente trazadas.

Esto hace innecesario hacer hincapie en más conocimiento de lo que llevamos entre manos al accionar la llave de contacto y circular con un vehículo a motor por la vía pública. A lo que voy. Tod@s no tenemos el mismo carácter, y eso se transmite al motor en cada acelerón, y a la bocina del auto, que para eso alguien la instaló ahí. También hay que entender  qué  tod@s no tenemos  el mismo gusto por la conducción. Hay personas que usan el vehículo particular por la falta de alternativa de transporte público.

No podemos enseñar a nadie a realizar un parte amistoso, ni a trazar artísticamente  en un papel, un croquis sobre qué, cómo, cuándo y por dónde, hizo las piruetas necesarias para colisionar con otro objeto rodante o  espontáneo peatón. Podemos exigir mayor nivel de conocimiento del vehículo, mejores condiciones de vía, y más civilización en el uso del vehículo motor.


Podemos esperar, llegado el caso del infortunio, contar con profesionales sanitarios que nos eviten ir al otro barrio, vayamos a pie o andando y  a la  par, con los agentes de tráfico,  que llevarán  la resolución del conflicto administrativo, a cauces amistosos plasmados en papel, caso los dos accidentados  no coincidan en manifestar amistad alguna. Poco más. Al volante ya no valen bromas, está en juego la vida y la  seguridad de todos.

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