LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO, UN PROBLEMA DE SEGURIDAD PÚBLICA (Primera parte)


Por el Lic. Mario Murrieta

El problema de la alta incidencia de mortalidad a causa de accidentes de tránsito terrestre en el mundo es de una preocupación enorme, esto, por los resultados y responsabilidades derivadas de este tipo de accidentes críticos; si bien es cierto, ya muchos especialistas como Watson Consultores en Argentina, Juan Antonio Carreras Espallardo y José María González en España, entre otros, se han pronunciado al respecto, pero no perdemos la oportunidad de realizar algunas reflexiones de orden estadístico sobre este tema tan tristemente trascendental en el mundo.

La costumbre nos ha llevado a entender que el problema de los accidentes de tránsito es de orden exclusivo de la seguridad pública, debido a que en los mismos, el policía interviene directamente, sea para prevenir, para mediar, o para resguardar la escena en la cual hay lesionados o muertos.

Datos fundamentales

Los traumatismos o lesiones causados por accidentes de tránsito siguen siendo un problema mundial regional y nacional de salud pública.      
 
Aunque en muchos  países se están dando  pasos para aumentar la seguridad vial, todavía queda mucho por hacer para detener o invertir la tendencia creciente  en el número de víctimas mortales por causa de los accidentes de tránsito.

Cada año, los accidentes de tránsito causan la muerte de aproximadamente 1,3 millones de personas en todo el mundo.

Los traumatismos causados por los accidentes de tránsito son la causa principal de la muerte en las personas entre 15 y 29 años de edad.

A pesar de que los países de ingresos bajos y medianos tienen menos de la mitad de los vehículos del mundo, se producen en ellos más del 90% de las muertes relacionadas con accidentes de tránsito.

Casi la mitad (46%) de las personas que mueren por esta causa en todo el mundo son «usuarios vulnerables de la vía pública», es decir, peatones, ciclistas y motociclistas.

Si no se aplican medidas para evitarlo, se prevé que de aquí a 2020 los accidentes de tránsito causarán cada año 1,9 millones de muertes.

Únicamente el 15% de los países cuenta con leyes completas relacionadas con cinco factores de riesgo: la velocidad excesiva, la conducción bajo los efectos del alcohol o de alguna otra droga, el uso de casco por los motociclistas, la utilización de los cinturones de seguridad y el empleo de medios de sujeción para los menores de edad.

Entre 20 millones y 50 millones de personas en todo el mundo sufren traumatismos no mortales, y a su vez una proporción de estos padecen alguna forma de discapacidad temporal o definitiva.

Los traumatismos causados por los accidentes de tránsito causan pérdidas económicas considerables a las víctimas, a sus familias y a los países en general. Se producen pérdidas a consecuencia de los costos del tratamiento (incluidas la rehabilitación y la investigación del accidente) y de la pérdida o disminución de la productividad (por ejemplo, en los sueldos) por parte de quienes resultan muertos o lesionados, y para los miembros de la familia que deben distraer tiempo del trabajo o la escuela para atender a los lesionados.

Hay pocos cálculos de los costos de estos traumatismos a escala mundial, pero uno realizado en 2000 indicó que el costo económico de los accidentes de tránsito era del orden de los US$ 518 000 millones. Los cálculos nacionales han puesto de manifiesto que los accidentes de tránsito cuestan a los países entre 1% y 3% del producto interno bruto (PIB); asimismo, se ha comprobado que las repercusiones económicas sobre cada familia pueden ocasionar el endeudamiento excesivo e incluso la reducción en el consumo de alimentos.

Los traumatismos causados por los accidentes de tránsito se han marginado del programa de acción sanitaria mundial durante muchos años, a pesar de que son predecibles y en gran medida prevenibles.

Los datos de investigación provenientes de muchos países muestran que se pueden lograr resultados extraordinarios en la prevención de estos traumatismos mediante esfuerzos concertados en los que se implica el sector de la salud, aunque no de manera exclusiva.


Continuará…

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