JAQUE MATE AL CYBERBULLYING



Por Fernando Alser Qualytel

La intimidación, acoso escolar o bullying es un comportamiento agresivo, que manifiesta un desequilibrio de poder y fuerza. Se repite en varios episodios continuados sobre la víctima de forma física, verbal, o social. Durante años la intimidación ha formado parte de la vida en el ámbito escolar e incluso en el laboral. La tecnología actual y los medios de comunicación social amplifican esta violencia. Hablamos ahora del ciberbullying, un fenómeno delictivo propio del siglo XXI.

Internet y la telefonía móvil, son el escenario virtual donde se crea este nuevo tipo de delincuencia. Donde la víctima, se expone ante un victimario que actúa con el anonimato que le brindan los “nuevos” sistemas de comunicación. La prevención del acoso escolar consiste en la creación de un ambiente seguro, en el que los niños puedan desarrollar su intelecto y sus habilidades sociales. Los padres y profesores  deben ser conscientes  que el peligro de bullying, al que puede ser sometido su hijo o alumno, no solo está en el espacio arquitectónico de una escuela o el parque. No solo basta someter a vigilancia estos espacios donde interactúan niños, adultos y potenciales agresores.

También el espacio virtual debe ser controlado por padres y adultos, para conseguir un ambiente seguro en el aula, el hogar  y el ciberespacio. Corresponde a padres y profesores  ofrecer y mantener un entorno seguro de aprendizaje. Los estudiantes son una fuente de información para detectar brotes o casos de bullying en el entorno escolar. Basta con mantener una actitud de escucha activa. También es necesario  comunicar,  sin tapujos y con un lenguaje comprensible para los estudiantes, los verdaderos peligros del ciberespacio.

Enseñar a utilizar los sistemas de comunicación y prevenir que los niños y adolescentes sean víctimas fáciles para esos  victimarios que pueden estar leyendo estas líneas. No siempre los niños son propensos a decir que los están intimidando. Podemos detectar  que un niño está siendo acosado por ciertos indicios: ropa desgarrada, temor a ir a la escuela, disminución del apetito, pesadillas, llanto o depresión y ansiedad general.

Si descubre que su hijo/a es objeto de acoso, no quite importancia al asunto. Mantenga una postura firme de intolerancia al acoso. Sostenga conversaciones abiertas con su hijo/a, en las que pueda enterarse de lo que ocurre en la escuela, con el fin de tomar medidas apropiadas. Su hijo/a  debe saber que usted está dispuesto a ayudarlo y poner fin a esa situación. Enséñele a su hijo/a a hacer frente al acoso y  a la intimidación, sin exponerse a ser maltratado mediante violencia física ni psicológica. Practique en casa para que su hijo aprenda a ignorar al acosador/a y a  crear estrategias preventivas mediante role playing.


Establezca los límites con respecto a la tecnología: Manténganse informados, tanto usted como sus hijos, acerca del acoso cibernético, e indique expresamente a sus hijos que no deben responder mensajes amenazadores, ni tampoco reenviarlos, como una norma de comportamiento más. Hágase “amigo” de su hijo/a en Facebook  o Twiter (sin perder su rol como padre/madre) y active los filtros adecuados en su ordenador personal. Si decide permitirle a su hijo un teléfono móvil, mantenga una supervisión sobre su uso: contenido de los mensajes y sus destinatarios, así como establecer un horario y límites de uso. Esto son solo unos pocos consejos para, antes de entrar en un juego violento y peligroso, cerrar el asunto del ciberbullying con un jaque mate.

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