Con sus propias manos


Por Fernando Alser Qualytel

A principios de los años sesenta, Albert DeSalvo mató a 13 mujeres en Estados Unidos.El nombre de la ciudad donde se cometieron los crimenes lo dio a conocer al mundo como el Estrangulador de Boston.Fue sentenciado a cadena perpetua por robo a mano armada, asalto y delitos sexuales contra cuatro mujeres.Un asesino de mente atormentada que cuando era joven, atrapaba gatos y perros en jaulas, y se divertía lanzándoles flechas a través de las rejas. El actor Toni Curtis, interpreta en “El Estrangulador de Boston” a este asesino de sangre fría. La película detalla los hechos, la investigación y su captura. Si la motivación de sus crímenes es controvertida, su método de estrangulamiento no dejaba lugar a dudas: La muerte de las víctimas tenía lugar por la constricción del cuello producida por la mano, con una notable desproporción de fuerzas entre agresor y víctima. La compresión podía ser ejercida por una o dos manos, según la resistencia que ofrecian sus víctimas. El estrangulador de Boston conseguía cerrar la abertura de la glotis, ejerciéndo la presión sobre la parte frontal de la laringe. Con otras víctimas producía esta misma compresión sobre el hioides, consiguendo una retropulsión de la base de la lengua, cerrando el paso de aire y la muerte de su víctima.Los investigadores encontraron en las víctimas del estrangulador, una lesión característica y propia de la estrangulación: distintas huellas dejadas por los dedos aplicadas sobre la piel de la víctima, en función de la mayor o menor presión ejercida. Aparecian los estigmas ungueales, que según su geometría y posición, revelaron a los investigadores si la víctima había sido atacada de frente o por detrás. A posteriori, la autopsia revelaría siempre hemorragias internas en el tiroides y las glándulas submaxiliares, y la fractura del esqueleto laringeo.Los investigadores encontraban siempre en las víctimas una cianosis facial, equimosis puntiformes diseminadas por la cara e inyección de las conjuntivas, salpicadas a menudo de equimosis. En el resto del cadáver se observaron las lesiones de lucha entre la indefensa víctima y Albert DeSalvo.Para identificar una víctima del estrangulador de Boston, los investigadores siempre buscaban las pruebas de huellas de extremidades de los dedos de Albert DeSalvo sobre la superficie del cuello, como causa de la asfixia. Su presencia no dejaba lugar a dudas: había estrangulado a su víctima con sus propias manos.

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