SIMULACIÓN Y DISIMULACIÓN

Como continuación del tema que abordé la semana anterior sobre “simulación y disimulación”, hoy intentaré concluir el mismo con otras tres publicaciones sobre cómo se diagnostica, que tipos de simulación nos podemos encontrar y pruebas específicas de simulación. Espero que os resulte interesante. Saludos

SIMULACIÓN Y DISIMULACIÓN. “Diagnóstico” de la simulación (4ª parte)


Por Wakinaki Pl Cádiz

Tanto en la simulación como en la disimulación se exige un estudio completo del sujeto supuesto enfermo, valorando el cuadro que se aparenta o se disimula. Es interesante el estudio complementario mediante pruebas psicológicas. Test de personalidad (MMPI) y pruebas proyectivas (Roschach y TAT) que son sensibles al engaño o al intento deliberado de dar una imagen que no coincide con la realidad.

Se precisa, por otro lado, el conocimiento de actuaciones procesales, de los detalles del hecho delictivo, su mecanismo de producción, su posible móvil y ganancia y de la conducta del individuo antes, durante y después del hecho.

Kraff‑Ebing en 1885 proponía como exigencias del estudio:

‑ Firmes conocimientos acerca de la enfermedad mental

‑ Observación prolongada y sostenida

‑ Calma y paciencia.

En España en 1930 Vallejo‑Nájera hablaba de los “Síndromes Mentales Simulados” alertando sobre todo a las referencias a la amnesia y a los falsos síntomas subjetivos (mas difíciles de objetivar)

El diagnóstico diferencial hay que hacerlo con la histeria que en muchas ocasiones parece teatro pero, aunque la histeria es teatral no es voluntaria. La simulación es consciente y voluntaria. Las diferencias con la histeria (Freedman) pueden concretarse en:

a.‑ Tendencia del histérico a utilizar sus síntomas como vehículo de comunicación y de coacción hacia los demás.

b.‑ El simulador tiende más a la inconsistencia en sus relatos a medida que van siendo repetidos a personas diferentes. No busca ser centro de atención.

c.‑ El que conscientemente simula una enfermedad tiende deliberadamente a producir signos y hallazgos físicos, lo cual es una pauta de conducta rara en enfermos histéricos.

d.‑ A medida que se trabaja con los histéricos se van encontrando pruebas crecientes del uso de mecanismos de represión que conduce a fenómenos disociativos menores y a la existencias de conflictos sexuales.

SIMULACIÓN Y DISIMULACIÓN. Tipos de simulación (5ª parte)


Por Wakinaki Pl Cádiz

Concretando lo publicado anteriormente, la simulación puede clasificarse en diferentes tipos:

1.‑Total o verdadera: sujeto no alienado ‑normal o anormal ‑ que de forma plenamente consciente y deliberada finge patología mental.

2.‑Sobresimulación: simulación exhibida por un enfermo mental que padece un cuadro clínico diferente del que muestra. La presentan enfermos con conciencia conservada: delirantes celotípicos, desarrollos paranoides, trastornos de personalidad, etc.

3.‑Metasimulación o perseveración: prolongar o actualizar síntomas de un trastorno mental verdadero que cursó recientemente o con anterioridad a los hechos. La presentan ex-enfermos o pacientes de enfermedad bipolar.

4.‑Hipersimulación: exageración en determinados momentos. Durante la observación médica, en la exploración pericial, sabiéndose vigilados, en la presentación ante el juez, etc.

5.‑Retrosimulación: hay quien denomina así a la reproducción de síntomas de un proceso que en épocas anteriores padeció realmente el individuo.

6.‑Presimulación: simulación realizada con anterioridad a la comisión de un delito, de forma llamativa y ante testigos cualificados para luego invocar enfermedad mental. – Premeditación-

SIMULACIÓN Y DISIMULACIÓN. Pruebas específicas de simulación (6ª y última parte)


Por Wakinaki Pl Cádiz

‑ Pruebas identificativas simples. Se les muestran objetos de uso cotidiano: bolígrafo, corbata, papel, etc., y se le pregunta que son o para que sirven, o se les pregunta cuestiones simples como de qué color es la nieve o la sangre. Cualquier persona sana o psíquicamente enferma (salvo que tenga grave alteración de la conciencia lo cual se notará fácilmente) contestará de forma correcta. El simulador burdo dice que no sabe o equivoca la respuesta.

‑ Pruebas de Störring. Se le hace calcular sumas simples de dos dígitos o separar cuadrados que tienen un punto de cuadrados que tienen dos. El simulador falla en proporción elevada.

‑ Prueba de los dígitos: (prueba de Ziehen) se pronuncian lentamente una serie de 6 o 7 números y se le pide que lo repita. El sujeto normal los repite casi todos, el enfermo mental repiten como mínimo tres dígitos. El simulador dice no poder recordar o equivoca cifras de dos en dos (las dos primera o las dos últimas).

‑ Prueba de Krafft‑Ebing: Consiste en comentar a un colega o a un ayudante que al sujeto le falta un síntoma, asegurándonos que el supuesto simulador oiga el comentario. Lo normal es que el síntoma sugerido aparezca. No es prudente realizarla con sujetos demasiado espabilados porque no dará resultado ni con histéricos que son muy sugestionables y se les puede sugerir el síntoma y presentarlo. La positividad de la prueba ratifica la valoración de simulación.

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