¿Por qué se divorcia la gente?



¿Por qué se divorcia la gente?
Por  Ana Quevedo
Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

En unas horas cambiamos de año. Dejamos 2013 para adentrarnos en un 2014 ansiado por muchos, sobre todo por países que están inmersos en crisis económica (como es el caso de España). Siempre que empieza un año es momento de buenas intenciones: dejar de fumar, apuntarse al gym, incluso tener una alimentación más sana o ponerse a dieta. Otros, van más allá y llevan a raja tabla eso de “año nuevo vida nueva”. Las navidades se caracterizan por encuentros familiares, reuniones con los nuestros, alegrías, risas pero también de inconvenientes y desencuentros. Según las estadísticas, tras la vuelta de las vacaciones de verano y de navidad es cuando más divorcios y separaciones se producen. ¿No sabemos estar en compañía? ¿Somos independientes? 

En tercer trimestre de 2013 (correspondiente a julio, agosto y septiembre), los juzgados españoles (los de Violencia contra la Mujer y de Instrucción y Primera Instancia) han recibido un total de 14.604 demandas, lo que supone un 6,1%. Estas demandas de divorcio, según las estadísticas judiciales, eran de carácter consensuado entre ambas partes. Referente a las separaciones consensuadas ascienden a 995 (un 8% más que los datos del periodo anterior).

Si comparamos los datos del primer trimestre de 2013 (hubo una reducción del 7,3% de rupturas y un 18,4% de demandas de divorcio). Y es que la crisis también llegó a los divorcios: parejas que querían separarse y por cuestiones económicas no podían enfrentarse a estos gastos judiciales, junto con los que supone el alquiler de otra vivienda o los gastos cotidianos y obligatorios como la luz o el agua. Demasiados gastos en un contexto social en el que España registra la escalofría cifra de 6 millones de desempleados, por lo que muchos optan por retrasar a poner fin a eso de “hasta que la muerte nos separe”

Pero ¿cual es el papel de la Criminología en los divorcios? Cuando se trata de mutuo acuerdo, la Criminología debe utilizar los datos oficiales para investigaciones sociológicas aplicables a políticas sociales. Pero ¿si los divorcios son conflictivos? Tenemos que tener en cuenta que las primeras víctimas son los hijos, los niños. Es necesaria una mediación psicológica-familiar inmediata, ya que el proceso de divorcio de los progenitores puede provocar traumas emocionales. Las consecuencias más comunes en niños expuestos a un proceso de separación de los padres altamente conflictivo son:

·       Riesgo de depresiones durante y después de la separación,. Los pequeños pueden presentar distintos problemas de conducta como forma de expresar la situación en la que viven.
·         El predictor más concreto de la inadaptación infantil es la exposición a los conflictos de los progenitores, además de ser el aspecto más estresante.
·         Alteraciones emocionales y afectivas en niños pequeños expuestos a violencia grave o conflictos repetitivos.
Los efectos negativos se han observado hasta la edad adulta, tanto en la salud psíquica como en la física.

¿Por qué se divorcia la gente? (II)
Por  Ana Quevedo
Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones


¿Cuáles son las causas del fracaso matrimonial? Según Larry Frolick existen, al menos, diez teorías. [1]
  1. Desorden afectivo: incapacidad de las partes de separar de su relación matrimonial algunos aspectos de la infancia no resueltos. Se trata de una expectativa irracional, pero que en la práctica lleva a pensar que mamá y papá hacían todas las cosas mejor que la propia pareja.
  2. Príncipe azul: Según el poeta W.H. Auden, la gente se divorcia cuando descubre, en pleno shock, que se han casado con un ser humano común y silvestre y no con un “príncipe azul”. Y como sabemos, ni el príncipe del cuento ni los príncipes de films románticos son reales.
  3. Anomia humana: Hay una tendencia mundial a afirmar que la urbanización debilita y destruye los lazos familiares. La alienación y el anonimato de cada individuo aumenta las posibilidades de que se rompan los compromisos de largo plazo.
  4. La mirada normativa. El divorcio constituye el precio de la duramente ganada libertad para elegir con quién se asocia uno en cada momento de su vida. Es, desde esta perspectiva, un acto saludable de crecimiento.
  5. Re-ingeniería biológica de la mujer. El investigador T.D. Kemper sostiene que el aumento de la testosterona (T) en las mujeres puede ser responsable de muchos divorcios. Históricamente, los hombres tenían diez veces más testosterona que las mujeres y ello es relevante porque esa hormona estimula el comportamiento sexual activo-agresivo. El autor va más lejos aún y, temerariamente, afirma que, en este juego, tanto los hombres como las mujeres están buscando una esposa (entendida en el marco del rol tradicional). Para Kemper, una causa de divorcio es que ninguna de las partes quiere someterse a ser "la esposa", en términos tradicionales.
  6. Plaga social. El divorcio sería como el mal tiempo: es un fenómeno natural, impredecible, inexplicable. Igual que se hace con las cuestiones del tiempo, uno aprovecha cuando hay sol para estar afuera y disfrutar, pero trata de protegerse frente a la tormenta.
  7. El poder del Estado. De acuerdo a lo que plantea Michel Foucault, desde el Siglo de las Luces en adelante, el Estado ha expandido su jurisdicción a dominios que antes eran privados. A través de su plantel de burócratas, expertos y comentaristas, ha logrado colonizar el sexo y la familia, haciéndolos objeto de leyes y reglamentos, supervisión, comentario y control. El síndrome de casamiento/divorcio estaría directamente promovido por estos expertos en el marco del ejercicio de su poder social.
  8. Incompatibilidad estructural. Según John Money, experto investigador sexual de la Universidad John Hopkins, el 80% de las parejas están básicamente disconformes con el otro, dado que son estructural y emocionalmente incompatibles. En este sentido, el real compromiso entre los cónyuges es imposible. Cada persona tiene un exclusivo set de necesidades sexuales, emocionales y de hábitos y esas necesidades, simplemente, no pueden cambiar. Encontrar a la persona adecuada es tan difícil como encontrar una aguja en un pajar.
  9. Deconstrucción postmoderna de los roles. Según Friedrich Nietzsche o Jacques Derrida y otros, el ‘hombre’ está muerto. No existe una ‘naturaleza humana’ en el sentido de un nivel básico que todos compartimos. Toda la estructura social es arbitraria. No hay nada ‘objetivamente cierto’, de manera que actuamos según los roles sociales que sabemos que son artificiales.
  10. Crítica feminista. De acuerdo con Shalamith Firestone, el divorcio es la última fase de una revolución. El matrimonio es una institución patriarcal creada para dominar y juzgar a la mujer y será finalmente abolido para reemplazarlo por relaciones libres basadas en la igualdad.
  11. Culpabilidad. Es la teoría según la cual uno de los cónyuges, o ambos, ha sido culpable de la separación.
Deconstrucción postmoderna de los roles, crítica feminista, desorden afectivo, príncipe azul, anomia humana y la mirada normativa: es posible evitar la separación
Re-ingeniería biológica de la mujer, plaga social, el poder del Estado, incompatibilidad estructural, deconstrucción postmoderna de los roles: están consideradas como fatales, por lo que por su propia naturaleza es imposible continuar con el vínculo.
Otros estudios señalan que las causas de que los matrimonios se rompan son: desaparición confianza (a consecuencia de mentiras, infidelidades o traiciones); baja autoestima, inseguridad y carencia de confianza (cuando una persona se siente poco valorado puede convertirse en posesivo y dependiente); control excesivo (controlar a la pareja lleva a un amor obsesivo); desigualdad de poder (es necesario un equilibrio en las decisiones para evitar la inestabilidad); aceptación de estereotipos (¿seguimos siendo una sociedad machista?); aislamiento familiar y de amigos; desconocimiento personal; celos (los celos crean abusos, incluso violencia); falta de comunicación (para reforzar el lazo afectivo es primordial compartir valores y alegrías, pero también problemas o frustraciones); sexo (como consecuencia de las causas nombradas, desaparece el sexo en la pareja)

[1] Artículo publicado en Divorce Magazine. Art. BuenDivorcio.com

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