¿NAVIDADES TRISTES?: DUELO

¿NAVIDADES TRISTES?: DUELO (I)

Ana Quevedo. Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

Hoy es Nochebuena. En unas horas las mesas de los españoles se llenarán de deliciosos manjares culinarios (quizá este año un poco menos debido a la crisis) para compartir en una de las noches más familiares. Pero estas fechas pueden convertirse en días especialmente difíciles para aquéllos que han perdido seres queridos. Tristeza y desazón  se contraponen a la alegría que envuelve estos días. Quizá una alegría interpuesta por la sociedad.

¿Cómo se afronta la pérdida de un ser querido en fechas tan señaladas como es la navidad? La mejor terapia es hablar y recordar a la persona ya no presente, señalan los expertos en Duelo. Aconsejan llevar a cabo reuniones previas con todos los miembros de la familia para expresar abiertamente todos los miedos y necesidades y así tomar una decisión: celebrar o no celebrar la Navidad.

¿Qué es el duelo? Es una reacción adaptativa natural, normal y esperable ante la pérdida de un ser querido. Un acontecimiento estresante de primera magnitud (la tasa de prevalencia es 4,9%). El duelo es un proceso individual, familiar y social.

El duelo no sigue unas pautas universales: depende de las características de la víctima, su situación personal y antecedentes, el significado del fallecido para el doliente, las causas y circunstancias de la muerte, las relaciones sociofamiliares, así como las costumbres sociales o religiosas.

En algunos casos el duelo está relacionado con problemas de salud, por ejemplo el riesgo de depresión en viudos se multiplica por cuatro durante el primer año; casi la mitad presentan ansiedad o crisis de angustia; abuso de alcohol y fármacos. Incluso aumenta el riesgo de muerte, debido a problemas cardíacos, incluso al suicidio.

Algunos consejos para superar el Duelo:

· El objetivo principal es afrontar la pérdida. Aprender a recordar sin dolor nos llevará a asumir que la persona fallecida ya no está con nosotros pero sí en nuestros recuerdos. Es aconsejable ver fotografías y recordar momentos o situaciones compartidas.
· El duelo es personal y su duración es de dos años. Si se convierte en duelo patológico afectará a la  vida personal y laboral
· Nuestro entorno (familiares y amigos) ayudarán al periodo de duelo. Compañía y experiencias de otros
· El duelo también puede ser anticipatorio, es decir si existe un plazo de vida en el caso de enfermedades terminales. Para evitar que ese trauma se intensifique es aconsejable la unión familiar para la preparación del duelo.
· Las muertes imprevistas y repentinas (accidentes, asesinatos, atentados, infartos, etc) tienen duelos con mayor intensidad y más difíciles
· Tenemos que ser conscientes que el ser humano nunca está preparado para la muerte de un ser querido por lo que no podemos sentirnos culpables.

¿Cómo podemos ayudar a las personas que están en duelo? Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el Duelo Duele y que el dolor es parte inherente del proceso. Nada de lo que podamos decirle le va a aliviar instantáneamente su dolor. Lo más importante: ESCUCHAR. Si no sabemos qué decir, mejor no decir nada. Estar al lado de la persona en duelo, aunque solo sea con nuestra presencia, con un abrazo o con una mirada para que el doliente exprese su dolor con llanto o enfado.

La Navidad es momento de felicidad, de reencuentros, pero cuando se siente y se tienen ganas de compartirla y vivirla. No podemos imponer esos sentimientos solo porque sea Navidad. No podemos ponernos una careta si los sentimientos no son esos. No podemos mentirnos a nosotros mismos porque el duelo va a ser más complicado de llevarlo.

Post relacionados Criminología y Criminalística:
· Trauma y duelo (I):
· Trauma y duelo (II):

En el post II expondremos la evolución del Duelo y el papel de los niños (15.00 horas México y 22.00 horas España)

Nota: foto www.elcorreo.com

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¿NAVIDADES TRISTES?: DUELO (II)

Ana Quevedo. Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

¿Y qué pasa con los niños? Es importante que los niños estén presentes en los rituales de recuerdo a los seres queridos que ya no están. El mejor ejemplo (o quizá la mejor terapia) la hemos visto esta semana con el caso de Ben y su hija Olivia. Ben (Ohio, EEUU) perdió a su esposa Ali en 2011. Hace unos meses decidió vender la vivienda conyugal, pero antes de poner fin hasta al que ahora había sido su hogar quiso recrear las fotografías de su boda con su hija de 3 años: “Tener un bello recuerdo del pasado”, declaró Ben Nunery, de 34 años. (Para ver la galería de fotos, en el siguiente link: http://www.abc.es/medios/20131219/abci-album-padre-hija-boda-201312191014.html).

El dolor por la pérdida de un ser querido se siente a cualquier edad, también en la infancia. Los niños tienen que estar en contacto con las emociones de los adultos. Transmitir a los niños (a cualquier edad) los sentimientos de los adultos ayuda a que la convivencia y la relación entre adultos-niños sea más dinámica. Los más pequeños de la casa tienen que saber lo que está pasando en la familia. Evitar que participen en el duelo familiar, es apartarles de una situación muy importante, no solo para su vida actual, sino para la futura. (AMAD (Asociación de mutua ayuda ante el duelo)

¿Cuál es la evolución del duelo a lo largo del tiempo?

El duelo puede ser anticipado (pre-muerte). Existe un shock inicial, por lo que una negación casi absoluta de la muerte. Ansiedad y miedo son los síntomas que aparecen por lo que es necesaria una preparación psicológica  para la pérdida.

Duelo agudo (muere y peri-muerte). Bloqueo emocional y parálisis psicológica y aturdimiento e incredulidad. También una despersonalización.

Duelo temprano (hasta tres meses después de la muerte). Negación, rabia, dolor y llanto. Posteriormente, asimilación de la muerte.

Duelo intermedio (comienza aprox. a los 6 meses de la pérdida y dura entre 1 y 4 años).
· Está entre el duelo temprano y el tardío. Se caracteriza por una situación intermedia entre la protección de la negación y el alivio del paso de los años. Aparecen tormentas emocionales, vivencias contradictorias, búsquedas, presencias, culpas, incluso autorreproches.
· Durante el primer año se dan duelos cíclicos (aniversarios, fiestas, vacaciones, etc.)
· Pérdida de los roles desarrollados por el difunto (confidente, amante, compañero, etc.)
· Tiempo de soledad, aislamiento, pensamientos obsesivos
· Renuncia total de esperanza de recuperar a la persona perdida

Duelo tardío (transcurridos entre 1 y 4 años)
· Se establece un nuevo modo de vida: nuevos patrones de pensamiento, sentimiento y conducta
· El sentimiento de soledad puede permaneces para siempre aunque no tan invalidante.

Duelo latente:
· Nada vuelve a ser como antes
· No se recobra la mente pre-duelo (duelo latente, suave, menos doloroso)

Nota:
La foto que acompaña este post es la recreación fotográfica que Ben Nunery hizo con su hija (de tres años) en recuerdo a su mujer fallecida. Foto izquierda: Ben y su esposa Ali en 2010; foto derecha: Ben se fotografía con su hija Olivia de tres años en el mismo lugar que lo hizo con su mujer Ali, tras fallecer repentinamente (por una enfermedad) en 2011. Cuando Ali falleció tenía 31 años y Olivia apenas unos meses de vida.

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