MENTIRA PATOLÓGICA Y PSICOPATÍA INTEGRADA

Ana Quevedo

Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

MENTIRA PATOLÓGICA Y PSICOPATÍA INTEGRADA (I)

¿Son los poderosos psicópatas integrados? Sí. Los principales psicópatas integrados son los políticos y empresarios, afirmación que escuché (no hace mucho) durante un taller práctico de perfil criminológico. Cuando escribía este post esa afirmación me vino a la mente tras leer este titular : Diez corporaciones del mundo real que parecen salidas de la mente de un supervillano[1]. El primer párrafo de la noticia es de por sí esclarecedor  (a la vez que cruel): “Ya lo avisó en su día el documental The Corporation’ [2]: Las empresas se comportan como psicópatas y, lo que es peor, no les queda otra opción para sobrevivir en este frenopático poblado por otros psicópatas que es la economía global. Pero dentro del manicomio hay muchos niveles de locura: están los locos de toda la vida, esos que quieren ganar más dinero cada año; y están los verdaderamente tarados, aquellos que son capaces de pasar por encima de cualquier comunidad o ecosistema para lograr su sacrosanto objetivo: amasar pasta”.

De los diez casos que se explican en la información (relacionados con la alimentación, el agua, los atunes o el cacao, etc) el que ha acaparado mi atención es el negocio de la cárceles. En Europa es casi imaginable pensar que las cárceles puedan privatizarse (como ya ocurre con la sanidad o la educación en España). Pues bien, en EEUU ya sucede: el Corrections Corporation of America (CCA), que cotiza en bolsa y cuyo negocio no es, obviamente, la rehabilitación de los reclusos sino su reincidencia; según subraya el artículo (y que comparto su tesis) puede ser ésta la explicación de que Estados Unidos sea el país con mayor población reclusa del mundo. Según un informe[3] del grupo In The Public Interest, la empresa exige a los estados un contrato que garantice un 90% de ocupación de las celdas, de modo que si se reduce el índice de delitos, el gobierno debe pagar una compensación. ¿Vivimos en una mentira? ¿Vivimos en una gran mentira?

¿Qué es mentir?... ¿Omitir información? ¿No decir la verdad? ¿Engañar? ¿Desviar la información? Son tantos los interrogantes que encierran la mentira que incluso la mentira se ha apoderado del día a día, de la rutina, de la forma de vida y del trabajo de los poderosos, y no tan poderosos, aquellos que dicen que una 'mentirijilla' o una mentira piadosa son aceptables.

La mentira patológica es un ítem del factor 1 (personalidad) del PCL-R de Hare, es decir el Diagnóstico de Psicopatía según la Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R), una herramienta clínica que permite reconocer a los psicópatas, con un “bajo riesgo de equivocarnos y distinguirlos de la delincuencia común o de simples desviaciones sociales”, señalan desde Crímina, el Centro para el estudio y prevención de la delincuencia (ubicado en la UMH de Elche, www.crimina.es )

Pues bien, sabiendo ya que la mentira patológica es un síntoma del PCL-R (hace referencia a manifestaciones interpersonales, afectivos y conductuales), podemos decir que ésta define a un sujeto para el que el engaño y la mentira son características esenciales que forman parte de su interacción con los demás. Ejemplos nos sobran, desgraciadamente, si hablamos de nuestros políticos, aquellos que nos gobiernan y dirigen nuestras vidas con sus decisiones.

El mentiroso patológico encuentra siempre una explicación o excusa para todo. Y cierto es. Hay que recortar, porque estamos en crisis, dicen. Esa es la excusa. Y lo expresan tan fácilmente que llegan incluso a enorgullecerse de lo que están diciendo aunque sepan que sus mentiras convertidas en una verdad ficticia es solo eso, una falacia.

La mentira patológica desde la perspectiva clínica puede también relacionarse con otro de los ítems del factor 1 del PCL-R: el 'engañador y manipulador'. En este caso el uso del engaño se utiliza para estafar, timar, defraudar o manipular a otros, y todo ello bajo un considerable grado de frialdad, autoconfianza o desvergüenza.


[2] Link al documental The Corporation: http://www.youtube.com/watch?v=Rue2-g5F82U

 MENTIRA PATOLÓGICA Y PSICOPATÍA INTEGRADA (II)

En la primera parte de este post nos preguntábamos si ¿Vivimos en una mentira? Si ¿Vivimos entre psicópatas integrados? Si hablamos de psicopatía integrada en el contexto académico-científico es la conocida como psicopatía subclínica. Se trata de uno de los tres perfiles de personalidad que componen la denominada Dark Triad of Personality, es decir, la Tríada Oscura de la Personalidad (TRIOPE); los otros, que igualmente se evalúan y se caracterizan a nivel subclínico, son el maquiavelismo y el narcisismo. La TRIOPE ha sido estudiada en diversos contextos y dentro de la población general, tales como la política, el mundo empresarial, las relaciones de pareja, el sistema educativo, etc. [1]

Goebbels era un genio de la propaganda. Para quienes no sepan quién era, les refresco la memoria: Joseph Goebbels fue el ministro de Propaganda nazi y vamos que si logró propagar las ideas hitlerianas. Se podría decir que uno de los dictadores más sanguinarios del mundo (Adolf Hitler) fue lo que fue por llevar a cabo la metodología de Goebbels. Su lema “Miente, miente, que al final algo quedará...cuanto más grande sea una mentira, más gente lo creerá..."; es decir repite mil veces una mentira y esa mentira se convertirá en verdad.

Decía Keen, allá por 1986, que “la verdad es lo primero que se sacrifica cuando se entra a formar parte de un grupo exclusivo”. Más bien hacía referencia a las sectas coercitivas, pero si eliminamos el adjetivo coercitivo cualquier unión en creencias, costumbres, ideas, etc. podrían tildarse de secta. Es cierto que el término secta es peyorativo socialmente, pero en realidad secta (según la RAE, Real Academia de la Lengua) es el conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica. Pues bien, una de las fórmulas más usadas para tergiversar la realidad es el reduccionismo a posturas maniqueas. Se pretenden satisfacer las expectativas emotivo-afectivas del sujeto e impedir el análisis exhaustivo y razonado de la realidad, de la verdad.

Pero no solo es la mentira patológica la característica de nuestros políticos o poderosos, otras como la crueldad o la falta de empatía o la manipulación también les caracteriza. Y a estos debemos sumar la figura de los empresarios. Sí, los empresarios, los grandes empresarios (o no), también son psicópatas integrados. ¿Como puede una persona conciliar el sueño sabiendo que su riqueza es gracias a la mano de obra de niños que apenas tienen seis años? La respuesta es fácil: carencia absoluta de empatía, falta de remordimiento. ¿Cómo puede un empresario ofrecer un puesto de trabajo con sueldos que están por debajo del salario mínimo interprofesional? Misma respuesta en diferente escala: falta de empatía y ansias de lucro.

Según, de nuevo, la RAE, mentir es “decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa; inducir a error; o fingir y aparentar”. Mentir es un problema, no lo olvidemos. Un problema serio, demasiado. Y sí, los políticos y empresarios  dan resultados elevados en el factor de personalidad, aunque poco en el de desviación social. Es otro tipo de psicopatía, esa que no es violenta (la física) sino una psicopatía integrada, la que está a nuestro alrededor, la que compartimos a diario con decenas de personas, esa que también puede destrozar vidas, esa que ya destroza vidas.


[1] José Manuel Pozueco Romero, Psicólogo Forense, Doctorado en Psicología y Docente.

No hay comentarios:

También te puede interesar