¿Han oído hablar alguna vez de la simulación y la disimulación?

Os traigo tres publicaciones sobre este tema que intentaré dejar cerrado la semana que viene con otros tantos documentos. Para hoy os invito a que leáis en qué consiste la simulación y la disimulación, que características presenta y qué objetivos se persiguen con ellas. Saludos Wakinaki Pl Cádiz.

SIMULACIÓN Y DISIMULACIÓN (1ª parte)

Por Wakinaki Pl Cádiz.

Cuando hablamos de simulación nos referimos al acto voluntario de  aparentar, producir o intensificar los síntomas de una enfermedad mental para conseguir  que se  considere la existencia de ésta, con el fin de conseguir un beneficio. La disimulación es el reverso de la medalla: la ocultación de síntomas igualmente para obtener un beneficio.
Tanto en uno como en otro caso siempre hay que considerar la existencia de una utilidad con ello, una INTENCIONALIDAD: La pretensión de  conseguir unos beneficios concretos. Los beneficios buscados más frecuentemente son en el caso de los procesados la atenuación de responsabilidad o la inimputabilidad y en las víctimas la indemnización económica, la venganza  o el castigo al culpable. Resumiendo: eludir responsabilidad y ganar dinero son los principales motivos. En presos cambio de situación o ingreso medico.
La simulación generalmente  es un  medio de defensa propio de personas débiles.  Puede ser un problema clave para la peritación dado que el psiquiatra debe aclarar si el sujeto es un enfermo realmente o si simula enfermedad. Hay autores que la  consideran en sí mismo una patología: un sujeto normal no simularía. Bleuler  decía  que aquellos que simulan una  enfermedad mental son la mayoría de las veces enfermos de verdad: psicópatas en su mayoría. Aconsejando que no se utilice el término “simulador” sino su auténtico diagnóstico. Por tanto puede estar simulando pero ser un enfermo de verdad.  Técnicamente en Medicina se habla de Trastornos Fácticios cuando nos  encontramos  ante  una enfermedad simulada o autoprovocada. Al fenómeno de ser un enfermo que simula otra enfermedad se denomina sobresimulación.
En  los  casos  de que el procesado ha padecido  con  anterioridad algún  problema  psiquiátrico y  lo  actualiza o representa  deliberadamente  se habla de metasimulación.
Desde 1872 (A. Tardieu, Estudio Médico-Legal de la Locura) se diferencian dos tipos:
1.‑ la locura simulada para eludir la pena o para ser internado en centro psiquiátrico y no penitenciario.
2.‑ la locura pretextada por la defensa, estando pasivo el procesado: locura alegada.

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SIMULACIÓN Y DISIMULACIÓN (2ª parte). Características de la simulación

Por Wakinaki Pl Cádiz.

De  forma  típica el simulador se muestra evasivo durante la entrevista y el examen. No expresa opiniones sobre temas concretos, no habla de forma fluida, piensa las respuestas. A menudo se contradice al relatar los hechos o al expresar los síntomas de forma diferente ante distintos examinadores. En general, observadores experimentados, pueden  detectar inconsistencias en la conducta y contradicciones en los complejos sintomáticos conocidos. Pueden apreciarse así los intentos obvios de engañar o la “sobreactuación”, son actores representando un papel.
El cuadro clínico que tienden a presentar es confuso, por lo general incoherente, expresan confusión mental y es permanentemente teatral. Hay una puesta en escena, una manipulación de los datos. Simular correctamente una enfermedad mental en todas sus características no es tarea fácil, sobre todo si se somete  al sujeto a observación prolongada. Un aspecto importante a tener en cuenta es la instrucción dada por familiares, abogados o amigos, o  la experiencia  de haber  trabajado en  centros  psiquiátricos  o haber adquirido conocimientos por haber sido internado con  anterioridad.
Se simulan síntomas aislados, a menudo síndromes (conjunto de signos y síntomas) y más raramente cuadros clínicos completos. Se pueden  entremezclar síntomas de varias afecciones. No es fácil simular de forma precisa una enfermedad mental pero tampoco es  fácil descartar una patología real por debajo de una simulación. Aquí es más preciso que en otros casos, aunque siempre  es importante, que el perito conozca los datos del sumario. El sujeto puede haberse mostrado coherente al ser detenido e incoherente en la exploración.
Los síntomas aislados que se simulan con mayor frecuencia son amnesia (el mas cómodo de representar), alucinaciones, ideas delirantes, apatía, mutismo, impulsiones, distimias (oscilaciones del ánimo).
Las enfermedades que más se simulan son: el retraso mental, la demencia, la epilepsia, la esquizofrenia y la depresión También el estrés postraumático (como daño psíquico) en las victimas
Se disimulan la paranoia, la depresión con ideas suicidas y los trastornos sexuales. En la toxicomanía tanto se simulan los síntomas de abstinencia como se disimula una dependencia.
La metasimulación es posible en  pacientes bipolares (maníaco‑depresivos) en los estadios asintomáticos  de la enfermedad. También  en toxicómanos que  hayan  sufrido con  anterioridad un síndrome de abstinencia.
Según su actitud los simuladores se clasifican en:
1.‑ Simuladores pasivos: expresan inhibición, negativismo, mutismo, catatonía.
2.‑ Simuladores activos: expresan agitación psíquica y motriz desordenada, incoherencias, gritos, gestos o agresiones. Pueden representar una burda parodia de la locura. Pero pueden estar sufriendo un Síndrome de Ganser o un estadío precoz de la demencia y aparecer como una representación burda y exagerada sin serlo.
3.‑ Estuporosos: mímica de estupidez y mirada fija, mutismo. Es la simulación más fácil de mantener, puede ser difícil diferenciar de una situación real de estupor (trastorno de conciencia, supone afectación grave del Sistema Nervioso Central)

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SIMULACIÓN Y DISIMULACIÓN (3ª parte). Objetivos de la simulación

Por Wakinaki Pl Cádiz.


Las intenciones con las que un sujeto lleva a cabo el montaje de una simulación son:

1‑ Eludir responsabilidades de cualquier tipo, sea no declarar o no ser interrogado, o conseguir una  disminución de la pena
2‑ Conseguir su internamiento en centros psiquiátricos u hospitalarios desde donde pueda  ser más fácil la fuga (esto era frecuente en los antiguos manicomios) o por las ventajas o diferencias de estar en un centro hospitalario que recluido en un centro penitenciario.
3‑ En presos es frecuente para conseguir un cambio de estatus o algún trato especial (ir al hospital, pasar a la enfermería,…).
4‑ A veces la simulación forma parte de la premeditación de un delito y se empieza a realizar antes de  cometer  éste. Es lo que se ha dado en llamar presimulación.
5.- En las víctimas se simula para  ganar dinero, pedir indemnizaciones por daños, solicitar invalidez o para  reclamar mas pena para el agresor –venganza-.

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