EL ASESINO PSICÓPATA (ADICCIÓN A LA VIOLENCIA)

Por Wakinaki Pl Cádiz
El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) emplea el término de personalidad antisocial para referirse al psicópata. Los procesos psicopáticos permiten la experiencia consciente de la emoción, pero tal emoción se estructura en torno al propio yo, es decir, como una extensión grandiosa del propio sujeto.

Hodge (1992) ha presentado la idea de la violencia como adicción para ser aplicada a la psicopatía. Una característica definitoria de las conductas adictivas es que pretenden el logro de una gratificación a corto plazo a expensas de una consecuencia negativa o daño que surgirá a largo plazo. Generalmente el sujeto es consciente de esas consecuencias perjudiciales y a veces intenta controlar o eliminar esa conducta; sin embargo, una y otra vez vuelve a presentarse.

Según Hodge, el mantenimiento de la violencia, e incluso su exacerbación, a lo largo del crecimiento del sujeto psicópata se corresponde con un proceso de adicción. Según este autor, el proceso adictivo juega un papel de primer orden en el asesinato en serie y en la delincuencia sexual. El elemento común es que el delito es cometido para alcanzar un estado experiencial, antes que por los motivos más usuales de venganza o ganancia.

¿Se puede hablar entonces de una adicción a la violencia? La tesis central de Hodge es la causación de la psicopatía debido a una historia de sufrimiento de violencia, lo que a su vez generó síntomas propios del desorden de estrés postraumático, así como una adicción a situaciones altas en adrenalina y violentas. No obstante, como el propio autor reconoce, existen otras rutas hacia la psicopatía, ajenas al desarrollo de un síndrome post-traumático, especialmente para los psicópatas puros, es decir, sujetos con muy poca ansiedad. ¿Son los psicópatas delincuentes cualitativamente distintos del resto? Su conducta asusta porque es muchas veces inexplicable, sin beneficio aparente; y desconcertante porque ofende las convenciones más básicas de la relación intrapersonal. La víctima no existe como persona, es un mero objeto. Es en este sentido en el que los psicópatas difieren de los delincuentes comunes.

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