Víctima ( I y II)

LENGUAJE CORRECTO: DEFINICIÓN DE VÍCTIMA (I)


Por Ana Quevedo

Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

Siguiendo con la temática del post de la semana anterior del uso correcto del lenguaje criminológico, los Mass Media tienen, no solo una obligación, sino un deber de informar correctamente. Los programas de sucesos se han puesto de ‘moda’ en la actualidad (desgraciadamente) y sus participantes deben transmitir conocimientos no sólo veraces, sino también correctos. No todo vale. Hoy vamos a definir los tipos y conceptos de víctimas que existen[1]:

VICTIMIZACIÓN: es el proceso por el que una persona sufre las consecuencias de un hecho traumático. Hay que distinguir dos dimensiones de dicho proceso:


1. El referido a los factores que intervienen en la precipitación del hecho delictivo o traumatizante.

2. El impacto del hecho sobre la víctima, es decir el modo de vivir la experiencia, así como las condiciones de las que el impacto depende.

VÍCTIMA DE RIESGO: persona con mayor probabilidad de ser víctima.

VÍCTIMA VULNERABLE: es aquella persona que cuando ha sufrido una agresión queda más afectada psicológicamente por lo ocurrido en función de la precariedad emocional, sobre todo en delitos de agresiones sexuales.

VICTIMIZACIÓN PRIMARIA: proceso por el que una persona sufre, de modo directo o indirecto, daños físicos o psíquicos derivados de un hecho delictivo o acontecimiento traumático. Los daños no se limitan a los que suponen una afectación al bien jurídico protegido. Por ejemplo, cuando existen daños psíquicos derivados de delitos sexuales (ajenos a la ofensa contra el bien jurídico libertad sexual) o de delitos patrimoniales como el robo en el domicilio.

VICTIMIZACIÓN SECUNDARIA: constituye el conjunto de costes personales que tiene para la víctima de un hecho delictivo su intervención en el proceso penal en que es objeto de enjuiciamiento. También incluye los efectos traumatizantes derivados de los interrogatorios policiales o judiciales, la exploración médico-forense o el contacto con el ofensor en el juicio oral, sin olvidar los efectos del tratamiento informativo por parte de los medios de comunicación.

VICTIMIZACIÓN TERCIARIA: hace referencia al conjunto de coste de la penalización sobre quien soporta personalmente o sobre terceros, es decir la sociedad. Por ejemplo, diversos estudios victimológicos versan sobre los niveles de ansiedad de los internos en centros penitenciarios, sobre los hijos de madres reclusas o sobre el impacto del encarcelamiento de personas que dependen económicamente o emocionalmente del penado.

VÍCTIMAS DIRECTAS: son la víctimas que sufren o padecen directamente la acción del crimen, no sólo hacia su persona, también sobre sus bienes y derechos.

VÍCTIMAS INDIRECTAS: se refiere a las personas que sin haber sufrido de modo inmediato el delito o acontecimiento traumático, han padecido personalmente las consecuencias que el mismo ha tenido en una persona allegada. Por ejemplo, en los descendientes de fallecidos. Algunos autores los acuñan como 'supervivientes'.

DESVICTIMIZACIÓN: proceso de reparación o de reconstrucción, esta última entendida como reconocimiento social y de asistencia en cuánto prevención y no como reparación de indemnización económica. El objetivo primordial es evitar la estigmatización de la víctima, además de impedir la creación de una sociedad de víctimas. No hay que olvidar a las víctimas potenciales y la intervención con las reales, una vez producido el hecho traumático.

VICTIMIZAR: transformar a alguien en víctima, es decir atribuirle una acción victimizante.

VICTIMARIO (VICTIMIZADOR): se trata del sujeto que ocasiona sufrimiento o daño a la víctima.

CRIMEN SIN VÍCTIMA: hace referencia a las víctimas que han sufrido un delito pero que no está recogido penalmente como indemnizable.

VICTIMIDAD: término que engloba las características socio-bio-psicológicas comunes a todas las víctimas, es decir, los factores que predisponen a una persona o grupo de personas a ser víctimas.

FACTORES VICTIMÓGENOS: condiciones o situaciones de una persona que le hacen tendente a ser víctima. Dicho factor facilita la victimización pero no la produce necesariamente en todos los supuestos, es decir, dos personas con los mismos factores de victimización, una puede llegar a ser víctima y la otra no.

FACTORES VÍCTIMO-REPELENTES: son factores que impiden que una persona se convierta en víctima.

FACTORES VÍCTIMO-IMPELENTES: hace referencia a circunstancias que impulsan a una persona hacia una situación victimal.

FACTORES ENDÓGENOS: los propios del individuo, por lo que son inalterables. Los más destacados son: los biológicos, la edad, el sexo o la raza.

FACTORES EXÓGENO: los que están fuera del individuo, por lo que son modificables. Los más comunes y con mayor aceptación: nivel económico, procedencia, profesión, estado civil, espacio y tiempo victimales.

ITER VICTIMAE: el camino de la víctima que sigue hasta ser victimizada.

PRECIPITACIÓN VICTIMAL: o 'víctima precipitante'. Se refiere a la víctima que contribuye al hecho delictivo por lo que genera el comportamiento del delincuente. En otras palabras, una víctima provocadora y que lleva a su victimización. Hay que apuntar que este concepto ha sido criticado ya que puede encubrir prejuicios sobre la víctima (sobre todo en delitos de abusos sexuales), por eso se apoya el concepto de participación o vulnerabilidad de la víctima como aquella que no toma precauciones.

DINÁMICA VICTIMAL: el hecho victimal es dinámico y depende de una serie de factores o circunstancias. Las situaciones victimales (lugares) influyen y deben tenerse en cuenta en el iter criminis, así como la idea de proximidad. El criminal ha de estar cerca de la víctima y, a la vez, que ésta esté alejada de quienes le pueden auxiliar. La proximidad es un riesgo y también la cercanía a una zona criminógena suele producir la zona victimógena. La primera es donde surgen los criminales, aprenden y se refugian; y la segunda, donde ejercen su actividad. Algunos estudios revelan que un alto porcentaje de delincuentes actúan dónde no suelen ser conocidos, pero que controlan (es decir, que conocen la zona); además, no suelen realizar grandes desplazamientos.

CÍRCULO VICTIMAL: son los casos en los que el infractor se convierte en víctima y viceversa (la víctima se convierte en criminal). También se le reconoce como 'Teoría Circular de la victimización o retroalimentación victimal'. Se puede dar a nivel personal o grupal.

[1] Conceptos extraídos del Manual de Victimología de Baca, Echeburúa y Tamarit

VÍCTIMA: DAÑO PSICOLÓGICO (II)

Por Ana Quevedo

Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones 

En el post I hemos realizado una breve definición de los conceptos relacionados con la víctima. Ahora, teniendo ya claro sus significados, nos centraremos en el daño psicológico de las víctimas. 

¿Cuál es el daño psicológico en víctimas de delitos violentos? La evaluación del daño psíquico (quantum doloris) sufrido en las víctimas es muy importante para poder planificar y elaborar su tratamiento psicológico, así como para tipificar los daños penales y establecer una compensación adecuada o determinar la incapacidad laboral. Los delitos violentos (agresiones sexuales, terrorismo, delitos de sangre o violencia familiar) generan con mucha frecuencia un trastorno de estrés postraumático, así como otros cuadros clínicos asociados (depresión, problemas psicosomáticos, abuso de alcohol y drogas), además de una inadaptación a la vida cotidiana. 

Uno de los aspectos esenciales y en los que el papel del médico forense tiene gran importancia es la victimización secundaria, es decir, la relación posterior establecida entre la víctima y el sistema jurídico-penal (justicia, policía) o unos servicios sociales defectuosos. El 'maltrato' institucional contribuye a agravar el daño psicológico. Es cierto, y como reseña Echeburúa en uno de sus estudios criminológicos, los médicos forenses – a veces, no siempre, más preocupados por la búsqueda de pruebas- no siempre han tenido la sensibilidad adecuada ante el estado psicológico de la víctima. En otras ocasiones la propia prueba pericial, donde se pone a prueba la salud mental o se cuestiona la credibilidad del testimonio de la víctima, provoca una victimización secundaria. Por eso es importante una mayor atención hacia la víctima. 
En los dictámenes periciales hay que tener en cuenta si existe un mal funcionamiento psicológico previo: 

a) Para saber qué aspectos del problema actual son atribuibles a la situación previa de victimización. 

b) Qué perfiles de la victimización han sido potenciados por la situación de pre-victimización o de personalidad. 

Los peritajes del daño psicológico son positivos para algunos delitos graves, como agresiones sexuales. Sirven para cerciorarse de sí las relaciones sexuales son o no consentidas ya que al no existir testigos dependería de la palabra del supuesto agresor contra la de la víctima. Se hace a través de la validez del testimonio: 

Ser creíble: cuando los afectos, cogniciones y conductas del sujeto son comprensibles y derivables de la narración de la víctima. 

Válido: cuando el recuerdo es una representación adecuada y la identificación es correcta. La Validez del testimonio es: la reiteración en el discurso, la congruencia entre el lenguaje verbal y las emociones expresadas, la ausencia de variación en la descripción de los hechos y el bloqueo característico de la memoria, entre otros. Con ello, se determina el daño psicológico y el grado de estrés postraumático. 

Aunque son poco frecuentes las denuncias falsas en los casos de agresiones sexuales, hay que estar 'vigilantes' durante la evaluación ya que pueden darse cuando existe venganza por sentimientos de ‘despecho’, relaciones consentidas bajo los efectos del alcohol de las que posteriormente la víctima se arrepiente, embarazos no deseados, obtención de una indemnización, etc. 

Además, las víctimas indirectas (son las que sin ser directamente concernidas por el hecho delictivo, sufren por las consecuencias del mismo) de sucesos violentos también requieren de una evaluación psicológica. Por ejemplo, una madre que ha sufrido un impacto brutal tras la agresión sexual y posterior asesinato de su hija. En la muerte violenta de un ser querido existen también varias fases: 

· A corto plazo: sentimientos de dolor, tristeza, impotencia o rabia. 

· A medio plazo: dolor e impotencia. 

· A largo plazo: dolor y soledad (no en todos los casos mejora con el tiempo) 

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