MUJERES

Por Fernando Alser Qualytel

El 25 de noviembre está señalado en el calendario para recordar que existen mujeres víctimas de violencia de género. Solo desde el año 2004, España protege a las víctimas de la violencia machista con una ley, que ha conseguido concienciar a la sociedad de un grave delito antes silenciado en el miedo y la vergüenza. Ahora la vergüenza es para esa sociedad que numera, una tras otra, a las mujeres asesinadas a manos de “parejas”, maridos y novios, sin discriminar edad, punto geográfico ni clase social. La Ley de violencia de género 1/2004 de 28 de diciembre protege a las mujeres, pero también protege a la sociedad de una concepción machista de la vida,profundamente arraigada. Es fácil intuir qué es la violencia machista, pero hay que explicar que significa género.Confundir sexo y género no es correcto.Cierto que el sexo determina el género, pero ambos conceptos tienen significados distintos. Sexo es el conjunto de características psicológicas, sociales y culturales, socialmente asignadas a las personas. Estas características se van transformando con el tiempo. El género, entendido como construcción social, es el conjunto de normas aceptadas por una comunidad determinada en un tiempo y espacio determinado, que se afianza mediante el proceso de enseñanza y aprendizaje.

El género es una variable de base sobre la que actúan las otras dimensiones generadoras de diferencias (etnia, edad, nivel educativo, clase social, ingresos, condición rural o urbana, etc.) por lo que los frenos y transformaciones en el ámbito de género influyen en las otras y viceversa.Los roles de género son comportamientos aprendidos en una sociedad, comunidad o grupo social determinado, que hacen que sus miembros perciban como masculinas o femeninas ciertas actividades, tareas y responsabilidades y las jerarquicen y valoricen de manera diferenciada.La constante asignación social de funciones y actividades a las mujeres y a los hombres naturaliza sus roles. Esta naturalización de los atributos de género es lo que lleva a sostener que existe una relación entre el sexo de una persona y su capacidad para realizar una tarea.Considerar como "naturales" los roles y las capacidades es creer que son inmutables. 

Reconocer y descubrir que estas características, supuestamente fijas e inamovibles, son asignaciones culturales, es lo que va a permitir transformarlas. La denominación “Género” pretende, con mayor o menor fortuna, dedicar una especial protección a la mujer considerada como víctima de violencia machista, por su condición de mujer y vulnerabilidad frente al agresor. Sin profundizar en el contenido de esta ley, sí que hay que sostener que dota de un instrumento de lucha y disuasión no solo a la acción del maltratador, sino también frena la evolución de los valores del machismo.Desarrollar una ley de violencia de género constata que existe una violencia ejercida contra las mujeres, y con ello la necesidad de su erradicación social. Sin dotar a la sociedad de esa ley, persistirán los mitos y valores machistas.Las mujeres son transmisoras de valores a los hijos, nos educan y protegen, y sostienen con malabarismos indecibles y esfuerzo constante el núcleo familiar. No está de más que la sociedad devuelva a esta dedicación silenciada, y no siempre reconocida, un poco de respeto y atención.

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