MICROMACHO

Por Fernando Alser Qualytel

El género es una construcción social, un espacio cultural donde hombre y mujer interactuan en una relación de dominio y subordinación. La educación de cada tiempo transmite los valores y estereotipos de esas relaciones. Podemos observar en micro-ejemplos como lo femenino permanece en un segundo plano en las sociedades contemporáneas, donde la representación cultural de lo masculino predomina. El hombre ostenta sus derechos frente a una moral social que exige a la mujer el mayor peso de sus responsabilidades. Estas responsabilidades están manifiestas en el sostenimiento de la familia como mecanismo de socialización. Aquí es donde aparecen ya diferencias entre el estatus de la mujer y del hombre: la división de tareas del hogar y la crianza , donde la mujer ejerce un control social y transmite valores a sus hijos.
En el orden laboral existe la discriminación: Un salario menor a la mujer por idéntico trabajo que el desarrollado por el hombre en las mismas condiciones. 

La reputación también ha sido un mecanismo efectivo para limitar el acceso de las mujeres a determinados lugares y un freno a determinados comportamientos públicos.Y no solo el comportamiento público. En el lenguaje se niega el turno de palabra a la mujer y se les resta apoyo en el desarrollo de los temas. Una constante interrupción por parte del hombre cuando la mujer quiere hacer valer su voz en conversaciones y debates. Estos son solo algunos ejemplos de ciertos valores anclados en la sociedad que pueden pasar desapercibidos.
Nada en el orden biológico justifica el dominio del hombre sobre la mujer en el orden social. Es el micromachismo del día al día el que marca la diferencia.

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