ESTRÉS AMBIENTAL: DESENCADENANTE DEL ESTRÉS EN LA CONDUCCIÓN Y SUS CONSECUENCIAS (LOS DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD VIAL Y LOS SINIESTROS VIALES). SEGUNDA PARTE

Por Jose María Gonzalez


Sabemos que los factores ambientales ocasionan el 12% de los siniestros viales (según diversos estudios) pero lo que no está cuantificado es su influencia en la comisión de los delitos contra la seguridad vial, que los tiene. Hay que decir que en un porcentaje elevado, detrás de cada siniestro vial está la comisión de un delito contra la seguridad vial. Con ese dato podemos darnos cuenta del alcance que tiene la influencia del estrés ambiental en la conducción y la repercusión que tiene en las vías; siendo un factor importante de estudio, para lograr la prevención en este campo. Decir que en el tráfico viario todo conductor está próximo a la situación delictiva, “cualquiera es un delincuente potencial”, y por eso el estrés ambiental puede intervenir o no en que se dé esa situación.

El estrés ambiental juega un papel muy importante en los momentos de tráfico. Casi todas las personas son víctimas del estrés en la conducción provocadas por éste como pueden ser, las horas punta del tráfico en las calles, la falta de movimientos mientras se está al volante, la tensión a la que se ve sometido quien desea efectuar un adelantamiento o tiene que conducir en caravana, el aire viciado, conducir con mal tiempo, conducir por vías en malas condiciones o desconocidas, tener que incorporarse en una vía demasiado transitada o congestionada, el ruido de los motores, la rabia que producen determinadas situaciones de tráfico y las prisas (Troch, 1982, Hennessy, Wiesenthal & Khon, 2000, Matthews et al. 1999; Wickens & Wiesenthal, 2005). En cuanto a ir con prisas o percibir falta de tiempo, Hennessy & Wiesenthal (1999) observaron que actuaba como mediador para experimentar estrés frente a las congestiones del tráfico.
Otros estresores que afectan al conductor y que se originan fuera de la circulación son el trabajo acelerado, las pequeñas discusiones y en general llevar una “vida” acelerada.
Decir que muchos siniestros viales, y sus consecuencias anteriores (conductas arriesgadas y comportamientos incorrectos en la circulación) están causados por los efectos que genera el estrés sobre los usuarios de vehículos a motor (Soler, Montoro y Tortosa, 1987).

El estrés ambiental aplicado a la conducción se ha enfocado desde la perspectiva de la Teoría Transaccional del Estrés de Lazarus & Folkman (1984) para la cual distintos eventos pueden generar estrés si los individuos los interpretan como indeseables o desafiantes. Según este enfoque el desempeño de los conductores se verá influido por el efecto interactivo de:
1. la evaluación de las condiciones del ambiente del habitáculo del vehículo que realiza el conductor.
2. la evaluación que realiza de su habilidad para afrontar esas condiciones; y
3. la selección de una estrategia conductual de acuerdo con las evaluaciones realizadas.
A los tres factores mencionados es posible sumarle el impacto de estresores no relacionados con la conducción que pueden influir en el nivel general de estrés del conductor (Gulian, Glendon, Matthews, Davies & Debney, 1990).
A la vista de los puntos anteriores podemos observar dos conceptos de estrés en la conducción, “el estrés del conductor” o “estrés durante la conducción”.

Gulian et al. (1989) formularon el concepto estrés del conductor (driver stress), que establece que el conductor expresa que el estrés percibido en las situaciones viales está influido por lo que sucede en las situaciones ajenas al tráfico. Sin embargo, es necesario señalar que los estresores cotidianos no viales no son suficientes para entender por completo el fenómeno. El concepto estrés del conductor se define como “las respuestas asociadas con la percepción y con la evaluación de la conducción como demandante o peligrosa de acuerdo con las capacidades del individuo”.
Y el estrés durante la conducción (stress driving) que según esta perspectiva se sostiene que sólo cuando la conducción es interpretada como demandante o peligrosa el estrés se manifiesta como afecto negativo, ya sea como ira y agresión, como ansiedad y preocupación; o como respuestas físicas como el aumento de la tasa cardíaca y/o el aumento de la presión sanguínea. Siendo este tipo de estrés el que peores consecuencias atrae para la seguridad vial. Este estrés se asocia a la violación de las normas de tráfico, a conducir negligente, y a comportarse de manera hostil y agresiva con otros conductores (Clapp et al. 2010; Mathews, Dorn, & Glendon, 1991).
El estrés ambiental que más afecta a la persona a la hora de conducir su vehículo es el estrés que se produce mientras conducimos, ya que repercute mas en el conductor y puede hacer que por culpa de éste nos veamos inmerso en la comisión de una infracción penal o involucrado en un siniestro vial.

El estrés durante la conducción se puede experimentar en dos niveles distintos, aunque relacionados:
NIVEL 1: De acuerdo con la clasificación de los factores estresantes realizada por Lazarus y Cohen (1977), en un primer nivel el estrés podría estar inducido por eventos de tráfico que se presentan tan sólo en determinadas ocasiones y sobre los cuales el conductor sólo tiene un control limitado, por lo que se convierten en situaciones susceptibles de elicitar ansiedad en los conductores. El nivel más alto de ansiedad en tales situaciones actuaría atenuando la habilidad de los conductores para procesar rápida y adecuadamente la información e impidiendo la utilización de los patrones de respuesta requeridos.
NIVEL 2: el estrés del conductor puede resultar de la exposición continuada a las situaciones de tráfico las cuales exceden la habilidad del conductor para operar segura y adecuadamente. Siguiendo de nuevo a Lazarus y Cohen (1977) sería el resultado pequeños estresores que ocurren diariamente y cuyos efectos son acumulativos. Aquí, el estrés del conductor es la consecuencia de respuestas emocionales, cognitivas y fisiológicas, acumuladas en las situaciones de tráfico, tales como viajes de larga distancia y viajes diarios (Stokols y Novako, 1981).

En síntesis, podemos afirmar que el estrés ambiental afecta a la hora de la conducción, ya sea por la provocación del estrés del conductor o la que es más grave, el estrés durante la conducción, que están asociados a un peor desempeño en la tarea de circulación, y a una serie de comportamientos desadaptativos como manifestaciones de ira y agresión hacia otros conductores, exagerada precaución, estrategias de afrontamiento deficientes o incluso al incremento de consumo de alcohol o drogas antes de conducir. Probablemente, como consecuencia de todo esto y de las conductas que realizaremos al vernos afectado por el estrés ambiental puede desencadenar en la comisión de un delito contra la seguridad vial y en sus consecuencias, los siniestros viales.

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