EL CÓDIGO DE HAMMURABI


Por Fernando Alser Qualytel

“Para humillar a los malos e injustos e impedir que el poderoso perjudique al débil; para que toda persona perjudicada pueda leer las leyes y encontrar justicia”.


Es el código más antiguo que nos haya llegado completo. El arqueólogo Mecqenem, durante su campaña en Susa, descubrió este código grabado sobre un bloque de diorita negra, de más de dos metros, que había sido llevada como botín de guerra por los elamitas. Originalmente fue emplazado en la plaza principal de Sippar, ciudad de Utu, dios de la justicia y la equidad. Actualmente esta en el museo Louvre, completada y restaurada.
En la parte superior, el bajo relieve representa a la derecha al dios Shamas (Utu en Sumer) dios-sol de la Justicia, con todos los atributos de los dioses sumerios, incluyendo el aro y la regla que simbolizan la justa medida; a la izquierda al rey Hammurabi, en pie y de la misma dimensión que el dios, recibe el código que le entrega el dios Shamash. El rey, con su barba y perfil babilónico, lleva la túnica neosumeria, para lograr al apoyo de ambos pueblos. La simbología tiene como finalidad atestiguar el origen divino del código y el derecho divino de Hammurabi al trono.
El código regulaba el comercio, el trabajo, las relaciones interpersonales, y todo lo que hoy conocemos como tipos penales: robos y asesinatos, entre otros.
Ante el resultado de muerte de una persona, el código distinguía ya, si existía intencionalidad o no en la acción. La pena aumentaba en proporción a la intencionalidad del autor. Se estudiaba la premeditación y la maldad del autor. También existía una distinción entre delitos cometidos por hombres libres o esclavos. En algunos aspectos,sí podemos encontrar cierta similitud en el sistema de nuestra época.

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