“TESTIGOS (DES)PROTEGIDOS”


La Ley Orgánica 19/1994, de 23 de diciembre establece la protección a testigos y peritos en causas criminales, una ley que nació hace casi 20 años y que se encuentra falta de herramientas para cubrir las necesidades actuales que de delincuencia organizada.

En la Exposición de Motivos establece que el legislador debe proceder a dictar normas que resulten eficaces en la salvaguarda de quienes, como testigos o peritos, deben cumplir con el deber constitucional de colaboración con la justicia.

Dicha Ley es aplicable a quienes en calidad de testigos o peritos intervengan en procesos penales, será necesario que la autoridad judicial aprecie racionalmente un peligro grave para la persona, libertad o bienes de quien pretenda ampararse en ella, su cónyuge o persona a quien se halle ligado por análoga relación de afectividad o sus ascendientes, descendientes o hermanos. El Juez instructor acordará motivadamente las medidas necesarias para preservar la identidad de los testigos y peritos, su domicilio, profesión y lugar de trabajo:
  • a) Que no consten en las diligencias que se practiquen su nombre, apellidos, domicilio, lugar de trabajo y profesión, ni cualquier otro dato que pudiera servir para la identificación de los mismos, pudiéndose utilizar para ésta un número o cualquier otra clave.
  • b) Que comparezcan para la práctica de cualquier diligencia utilizando cualquier procedimiento que imposibilite su identificación visual normal.
  • c) Que se fije como domicilio, a efectos de citaciones y notificaciones, la sede del órgano judicial interviniente, el cual las hará llegar reservadamente a su destinatario.
Se evitará que a los testigos o peritos se les hagan fotografías o se tome su imagen por cualquier otro procedimiento. Se brindará a los testigos y peritos, en su caso, protección policial, documentos de una nueva identidad y medios económicos para cambiar su residencia o lugar de trabajo.

Hasta aquí la ley se presenta muy protectora de los testigos y peritos pero el Estado garantista en el que nos encontramos, el derecho que tiene el acusado a conocer la identidad de quien le acusa para preparar una buena defensa hacen que el legislador establezca un artículo que da la vuelta a TODO lo dicho anteriormente. “Sin perjuicio de lo anterior, si cualquiera de las partes solicitase motivadamente en su escrito de calificación provisional, acusación o defensa, el conocimiento de la identidad de los testigos o peritos propuestos, cuya declaración o informe sea estimado pertinente, el Juez o Tribunal que haya de entender la causa, en el mismo auto en el que declare la pertinencia de la prueba propuesta, deberá facilitar el nombre y los apellidos de los testigos y peritos, respetando las restantes garantías reconocidas a los mismos en esta Ley.”

Por lo que en el mundo de delincuencia en el que se mueven este tipo de situaciones hace que las represalias, los ajustes de cuentas, las venganzas estén a la orden del día, y decirle al zorro donde se encuentran las gallinas no creo que sea la mejor idea.


No vive el que no vive seguro. Francisco de Quevedo.

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