STOP MANTA



Juan Luis Segado Cervantes. Agente de Policía Local.
Diplomado en Relaciones Laborales y Licenciado en Criminología.

El tema a tratar versa sobre los delitos contra la propiedad industrial e intelectual efectuados por “manteros” y “mochileros” que encontramos en mercadillos, playas, calles céntricas y en definitiva lugares frecuentados por gran cantidad de personas.
Ante la problemática que había al tratarse de delitos semipúblicos con la consecuencia de ser necesaria una denuncia del perjudicado para su persecución, en el año 203 se modificó el Código Penal español.
La exposición de motivos de la Ley Orgánica 15/2003, indica que "los delitos contra la propiedad intelectual e industrial son objeto de una agravación de la pena y, en todo caso, de la mejora técnica de su tipificación, de acuerdo con la realidad social, la configuración del tipo delictivo y su repercusión en la vida económica y social. Por ello, desaparece también el requisito de la persecución de estos delitos a instancia de la víctima, de modo que ahora podrán perseguirse de oficio".

Se denota una preocupación del legislador tendente a ofrecer una protección más clara y precisa a los titulares de los derechos de propiedad intelectual e industrial, al transformarlos en delitos públicos y por lo tanto perseguibles de oficio.

Desde el 2003 más de 500 personas ingresaron en prisión por estos hechos, por lo que asociaciones sociales y juristas empezaron a manifestarse al entender que el eslabón más débil de la cadena era quien pagaba los platos rotos, sus plegarias fueron odias y en 2010 nuevamente fue modificado el Código Penal.

La exposición de motivos de la Ley Orgánica 5/2010, indica que “El agravamiento penológico operado por la Ley Orgánica 15/2003 en el ámbito de los delitos relativos a la propiedad intelectual e industrial ha evidenciado una cierta quiebra de la necesaria proporcionalidad de la pena en el caso de conductas consistentes en la venta a pequeña escala de copias fraudulentas de obras amparadas por tales derechos, máxime cuando frecuentemente los autores de este tipo de conductas son personas en situaciones de pobreza, a veces utilizados por organizaciones criminales, que con tales actos aspiran a alcanzar ingresos mínimos de subsistencia. Por ello, para aquellos casos de distribución al por menor de escasa trascendencia, atendidas las características del culpable y la reducida cuantía del beneficio económico obtenido por éste, siempre que no concurra ninguna de las circunstancias de agravación que el propio Código Penal prevé, se opta por señalar penas de multa o trabajos en beneficio de la comunidad. Además, en tales supuestos, cuando el beneficio no alcance los 400 euros la conducta se castigará como falta.

En estos casos el Artículo 495 de la LECrim establece que “No se podrá detener por simples faltas, a no ser que el presunto reo no tuviese domicilio conocido ni diese fianza bastante, a juicio de la Autoridad o agente que intente detenerle”. Por lo que en estos casos no se les detiene.

Entre la problemática del asunto los tenderos, principales perjudicados, se indignan porque deben pagar religiosamente los impuestos por vender en los mercadillos, mientras que los manteros lo hacen sin pagar impuesto alguno y encima les quitan clientes.

Los “manteros” se suelen coordinar y comunicar vía teléfono móvil, uno de ellos o varios no ejercen la venta y se dedican a controlar a los Agentes de Policía Local, para poder alertar a sus compañeros y ante el aviso estos salen corriendo con la problemática de empujones y caídas de personas mayores, en ocasiones dejaban olvidada la mercancía ante el temor de la detención.

Pero lo verdaderamente conflictivo del asunto es la sensación de impunidad que desde el 2010 tiene este colectivo, principalmente africanos, y que ha empezado a sembrar el pánico en toda España, ya que los enfrentamientos entre Policías y “manteros” o “mochileros” está empezando a ser más que habitual, en especial cuando sólo hay dos Agentes de Policía y ellos se encuentran en superior número. Incidentes como los tiros al aire que efectuaron Agentes de Policía Local de Madrid en 2010, el Policía Local de Alicante que fue ingresado en la UCI en 2012 o cinco agentes de Policía Local heridos en Calafell, las noticias de este tipo invaden los periódicos.

Una de las soluciones aportadas por las poblaciones tarraconenses de El Vendrell y Calafell fue pactar con los “manteros” para desplazar la venta ambulante ilegal del centro de las localidades habilitando áreas para que actuaran sin ser perseguidos. En la cumbre sobre la problemática del “top manta” se decidió perseguir a los “manteros” con una mayor presencia policial.

Los “manteros” tratan de vender lo que ellos denominan su “mercancía”; es decir, gafas de sol, bolsos, camisetas, relojes, películas, zapatos, la mayoría son falsificaciones de marcas prestigiosas, se aferran como pueden a la manta que sostiene sus productos porque, si se la requisan, pierden todos sus ingresos y contraen una deuda de hasta 350 euros con las mafias que se los han facilitado. Los Agentes de Policía tienen orden de ser implacables, esto explotará debido al clima de violencia actual.

La violencia es el último recurso del incompetente. Isaac Asimov.

La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve. Luther King. 

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