NIÑOS SALVAJES

Ana Quevedo. Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

NIÑOS SALVAJES (I)



¿Qué y quiénes son los conocidos como ‘niños salvajes’?[1] ¿Puede un niño salvaje vivir en la ‘civilización’ urbana? Se denominan ‘niños salvajes’ a las personas que han vivido apartadas de la sociedad durante un largo período de su infancia. Existen pocos casos, pero éstos han sido muy estudiados por su interés psicológico, médico y lingüístico. Hoy intentaremos explicarlos desde la perspectiva de la Piscología Social.

¿Qué es la Psicología Social? Según Smith y Mackey se refiere al estudio científico de los efectos de los procesos sociales y cognitivos sobre el modo en el que los individuos perciben, influyen y se relacionan los unos con los otros. En cuánto a los procesos sociales: son los modos en que nuestros pensamientos, sentimientos y acciones se ven afectados por las aportaciones de la gente y los grupos que nos rodean. Y los procesos cognitivos: son los modos en que nuestros recuerdos, percepciones, pensamientos, emociones y motivaciones influyen en nuestra comprensión del mundo y dirigen nuestras acciones.

Tanto los procesos sociales como los cognitivos son los que hacen que actuemos de una u otra manera. Los 'niños salvajes' actúan (proceso social) tras las aportaciones del grupo que los rodean; en el caso de que estén con animales, actuarán como animales. Mientras que esa manera de actuar está íntimamente relacionada con los procesos sociales; es decir, si un niño se cría entre lobos (como el caso de Kamala y Amala) sus emociones no serán como las del hombre, sino que estará motivado y tendrá pensamientos como los lobos.

Para explicar el fenómeno de los 'niños salvajes' desde la perspectiva de la Psicología Social hay que hacer referencia al estado asocial en el que habitaron estos niños. Un estado que les llevó a desarrollar una actitud puramente animal y que nada tiene que ver con la apariencia física de estos niños (ni su hirsutismo (=aumento o brote anormal de vello recio) ni tampoco que, en algunos casos, caminen a cuatro patas.

Los filósofos han debatido siempre sobre cuestiones como la naturaleza esencial de los seres humanos, preguntas que durante los siglos se han convertido en fundamento del estudio del desarrollo del niño. Entre estas cuestiones, resaltan los interrogantes de si ¿son innatas o adquiridas las cualidades, el comportamiento y las ideas que definen a los seres humanos? ¿Cuál es el efecto del contacto social durante los años de formación, y se puede superar su carencia? Un estudio señala que un niño que había crecido en aislamiento podría proporcionar evidencia del impacto relativo de la «naturaleza» (las características innatas de un niño) y la «crianza» (educación familiar, escolar y otros factores de influencia social).

Una de las características que siempre está presente en los 'niños salvajes' es el rechazo sistemático, profundo y permanente al contacto humano. Por ejemplo, cuando las hermanas Amala y Kamala [2] fueron llevadas a la misión para ser reeducadas, su primera reacción fue intentar escapar por todos los medios. De hecho, únicamente se soportaban la una a la otra y consideraban hostiles a todos los demás. Durante los primeros meses de estancia su actitud fue sumamente agresiva, arañando y mordiendo a quien se les acercara, incluso a quienes les traían la comida en un plato que lamían sin usar jamás las manos.

Para Óscar VaItueña (doctor y miembro de la Real Academia Nacional de Medicina y única persona que ha estudiado científicamente a los llamados 'niños salvajes') estos niños son “seres humanos, porque a esa especie pertenecen, pero en ningún caso se les puede calificar de personas”. Según sus estudios, “ser persona implica un aprendizaje previo y mostrar actitudes acordes con la idea que tenemos de este término”. La visión de Valtueña es que todos nacemos humanos, pero que es cometido de la educación hacernos personas. Por ello, si esta última falla, como ocurre con los 'niños salvajes', dejamos de ser personas para convertirnos en bestias. En palabras del doctor Valtuena, estas criaturas "nacen con la esperanza de desarrollarse como personas, pero sin llegar jamás a serlo".

Sin duda, es la SOCIALIZACIÓN la carencia primordial de los 'niños salvajes'. Para Vander Zanden, socialización es el proceso por el cual los individuos, en su interacción (=trata de un proceso bidireccional: el sujeto recibe las influencias del medio y a su vez él también influye sobre este) con otros, desarrollan las maneras de pensar, sentir y actuar que son esenciales para la participación eficaz de la sociedad.

La socialización tiene dos aportaciones:
·    Suministra las bases para la participación eficaz en la sociedad, posibilitando que el hombre haga suyas las formas de vida prevalentes en el medio social. En el caso de los 'niños salvajes' no existe una participación social, sino que ellos (debido a los procesos sociales y cognitivos que han experimentado) actúan y se relacionan dentro del hábitat en el que han crecido.
·    Hace posible la existencia de la sociedad pues a través de ella moldeamos nuestra forma de actuar a las de los demás compartiendo los esquemas de lo que podemos esperar de los demás y lo que los demás pueden esperar de nosotros.


Nota foto: (foto grande, derecha) La pequeña Kamala fue fotografiada lamiendo su plato de comida en el orfanato de Midnapore (La India), donde fue internada tras vivir un tiempo con lobos; (foto superior, izq.) Kamala y Amala: la mayor de las niñas come de manos de una celadora; (foto inferior, izq.) Kamala y Amala: durmiendo una sobre otra.


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En el post II trataremos más ampliamente la socialización y el aprendizaje social en los ‘niños salvajes’  (21.00 horas México y 04.00 horas España)

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NIÑOS SALVAJES (II)


La socialización se inicia en la primera infancia y dura toda la vida, de ahí que los 'niños salvajes' no estén socializados con la vida humana, ya que se han criado, acostumbrado, vivido al fin y al cabo en otras circunstancias diferentes a las que lo hace el hombre. Sin embargo, en ellos si que se lleva a cabo o se intenta hacer el proceso de RESOCIALIZACIÓN, es decir la sustitución de la socialización anteriormente recibida por el individuo, aunque en la mayoría de casos no es positiva (ejemplo de resocialización de Kamala y Amala, como ya explicamos en el post I).

Hay que tener en cuenta las bases de la socialización para analizar los casos de 'niños salvajes'. Son dos: una adecuada dotación genética y un ambiente apto para el aprendizaje e interiorización de una determinada estructura social. En consecuencia de ello, la necesidad del entrenamiento y el ejemplo ofrecido por los demás (este característica es fiel reflejo de lo que sucede con los 'niños salvajes'); la existencia de periodos críticos en el desarrollo. No podemos olvidar la idea de que no somos realmente humanos desde que nacemos, sólo poseemos la capacidad potencial de llegar a serlo (idea del doctor Valtueña). Con el proceso de socialización, la persona adquiere su dimensión social.

Otro de los aspectos esenciales en el comportamiento humano es el APRENDIZAJE SOCIAL, el llamado método del modelado de Bandura. El aprendizaje social es el proceso por el que se aprenden comportamientos nuevos, que antes no habían sido realizados por el individuo y, por tanto, no se pueden reforzar, únicamente observándolos en otros individuos (=modelos), no se explica por el condicionamiento clásico (aprender a asociar determinadas respuestas a otro tipo de estímulos y cambiar nuestras pautas) ni por el condicionamiento operante (cambiar nuestras conductas en función de las consecuencias de las mismas).

En resumen, no se aprende una asociación estímulo-respuesta, sino que se aprenden representaciones cognitivas de la conducta del modelo. De ahí que un niño (socializado) actúe dentro de la normalidad si se ha criado, si ha crecido en un ambiente normalizado; mientras que en el caso de los 'niños salvajes' aprenden de igual manera, es decir según la conducta del modelo (en el caso de Kamala y Amala, con los lobos, al igual que el 'niño lobo' [3]; o la 'niña esquimal' [4] con su grupo, los esquimales).

Y de sus déficits, ¿cuáles son los más determinantes para su adaptación a la vida con humanos? "El ser humano nace con una organización cerebral casi inactiva y necesita vivir con otros seres humanos para que se active su genoma. Si se le abandona, se convierte en un ser miserable", es lo que opina Valtueña.

El proceso de aprendizaje humano no se basa únicamente en la observación, también en la comprensión abstracta de ideas como el bien y el mal, lo bello y lo feo. Todos nacemos con esa capacidad, pero si se nos somete a un aislamiento temprano y prolongado en el tiempo, desaparece; o se adapta a otro entorno que no sea el humano.

Sin duda, es la imposibilidad de recuperar la socialización (o resocialización) perdida el déficit más determinante para que un 'niño salvaje' no pueda adaptarse a la vida con humanos. Ninguno de los 'niños salvajes' considerados puros pudo jamás alcanzar un estado cercano a la normalidad, a lo sumo aprendieron algunas palabras, a vestirse por sí solos o a no mostrarse tan agresivos como al comienzo; pero nunca su comportamiento se equiparó al de un ser humano normal y terminaron asimilando sus actitudes como propias.

Otro de los déficits a resaltar es la INTERACCIÓN SOCIAL. Es el objeto de estudio de la Psicología Social. Hace referencia de cómo influye la sociedad en el individuo y cómo el individuo influye en la sociedad. Determina la conducta humana desde tres perspectivas: genética, entorno y capacidad de elección. Este último aspecto es el que más influye en la actualidad. En el caso de los 'niños salvajes' tienen la genética humana, pero el entorno les hace que actúan según sus 'modelos' (idea inicial de los procesos sociales).

Desde una perspectiva genética, el doctor Valtueñas explica que la especie humana evoluciona bajo la acción de los genes y de los memes, lo que según el doctor Valtueña "nos distingue del resto de especies animales". Los memes conforman la información que poseemos genéticamente y dominan sobre los genes. Son quienes indican qué genes primarán en el ser humano. Por ello, si crecemos en un ambiente animal, los memes primarán a los genes más primitivos, provocando en nosotros un comportamiento semejante a los animales que nos rodean a diario.

Lo mismo sucede con el lenguaje. Los niños aprenden a construir frases progresivamente escuchando hablar a otros. No hay una instrucción previa. No hasta los tres años, momento en el que se calcula que comienza a perderse la capacidad de aprender innatamente. Esto no quiere decir que un 'niño salvaje' que haya sido encontrado a los 4 años hablará perfectamente si se le enseñase. No lo hará porque habrá perdido lo que los lingüistas llaman el 'periodo crítico' (etapa en la que el oído humano va asimilando los sonidos y palabras que le rodean). Aprenderá a hablar, sí, pero mostrando siempre un retardo mental severo. En los supuestos en que el menor haya vivido aislado hasta los ocho o nueve años, la experiencia dicta que nunca llegará a hablar o que si lo hace será a lo sumo con frases y conceptos sueltos (por ejemplo Kamala sólo aprendió 30 palabras).

Nota foto: Fotografía tomada en agosto de 1960 en un hospital de La India en la que se ve a un “niño lobo” llamado Ramu mientras es examinado por los médicos.

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[2] India Kamala y Amala. En 1920, el reverendo Singh de Midnapore encontró a dos niñas salvajes –de unos tres y seis años de edad, bautizadas después como Kamala y Amala, respectivamente– viviendo entre una familia de lobos en un abandonado túmulo de termitas. Más información, reportaje La Humanidad Salvaje
[3] A mediados de los años 50, un niño fue encontrado en las cercanías de la ciudad india de Lucknow totalmente desnudo, en actitud muy agresiva y articulando sonidos que no parecían humanos. Tenía aproximadamente nueve años y era incapaz de andar sobre sus dos piernas. Sólo comía carne cruda y para dormir se acurrucaba en una esquina protegiendo su cabeza con ambas manos

[4] En septiembre de 1731, una niña de unos 1o años de edad llegó al poblado de Sogny, en plena Champaña francesa. Apareció descalza, vestida con pieles de animales y con una calabaza a modo de sombrero. Armada con un garrote, logró matar al perro que un campesino lanzó contra ella. Tras su captura descubrieron que sus pulgares estaban muy desarrollados y que sus rasgos físicos se asemejaban muchísimo a los de los esquimales.

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