FILICIDIO: caso Asunta

Por Ana Quevedo.

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FILICIDIO: caso Asunta (I)

El lunes 30 de septiembre hubiera cumplido 13 años, pero 8 días antes apareció muerta. Todo apunta, según las primeras pesquisas policiales y judiciales, que sus padres son los autores de su muerte. Ambos están en prisión, acusados de un delito de homicidio (aunque podría convertirse en asesinato, aún no han concluido las pruebas). Más de 40 agentes expertos de la Guardia Civil y Policía Nacional investigan los hechos. Se ha decretado el secreto de sumario y los datos que llegan a la prensa son escasos, incluso contradictorios.

Vuelve a repetirse la historia cuando aún no se ha resuelto (aunque ya hay condena judicial) uno de los casos que han marcado la crónica negra de España -aún muy reciente en la memoria de todos- el caso Bretón: un padre mató a sus dos hijos de 6 y 2 años y posteriormente los quemó en una hoguera. Ocurrió en octubre de 2011 y José Bretón está condenado a 40 años de cárcel, pero los cuerpos de los pequeños aún no han aparecido.

Desde este breve post intentaremos ofrecer una visión criminológica, buscar los por qué a un suceso que ha conmocionado a la sociedad gallega, a España en sí. ¿Estamos ante un filicidio? El término filicidio, según la RAE (Real Academia de la Lengua de España) significa: Muerte dada por un padre o una madre a su propio hijo. Filicidio proviene del latín filuis (hijo) y caedére (matar). Cuando una madre mata a su hijo se tienen en cuenta las circunstancia que determinaron este hecho: si mata a su bebé recién nacido para ocultar su deshonra, comete un homicidio que se denomina infanticio; si en cambio, lo hace en otro tiempo y por distinta motivación, incurre en homicidio que se denomina filicidio (1). No hay ninguna duda de que un filicidio es horrendo, existe un profundo rechazo social y los códigos penales lo castigan duramente. Pero si retrocedemos siglos atrás nos encontramos con algunos rituales de la mitología clásica como el de Edipo (condenado a morir por sus propios padres;) o el de Medea (quien para vengarse de la infidelidad de su esposo mata a su rival y temiendo que el padre intentará vengar la muerte de su hija haciendo daño a sus hijos, ella los mata primero).

La pequeña Asunta es de origen chino. Fue adoptada cuando apenas tenía un año. A sus 12 años era una niña muy activa: clases extraescolares de piano y ballet, hablaba varios idiomas e iba un a curso superior al que le correspondía. Tenía un blog en el que hablaba de muertes y extraños sucesos en los parques públicos.

Durante los registros en la finca materna, la madre (con su hija ya incinerada) llegó a sonreír a los agentes mientras estos buscaban pruebas. Este hecho no pasó desapercibido por los policías (sobre todo por el policía ‘sombra’, aquel que se asigna al detenido para que esté ‘pegado’ a él, en este caso a la madre y pueda analizar todos y cada uno de los movimientos y palabras). ¿Puede una madre sonreír o comer pipas cuando su pequeña ha sido asesinada en circunstancias anormales? Son tantos los interrogantes que existen, por lo menos los que tenemos los ajenos a la investigación, que es precipitado sacar conclusiones de un hecho tan atroz. Los indicios no son pruebas y las pruebas tienen que ser fehacientes y concluyentes. Esta labor corresponde a la Policía Científica, mientras que a los profesionales de la mente (psicólogos y psiquiatras, sin olvidar a los criminólogos) les corresponde buscar el por qué.

Un estudio realizado en 1969 por el psiquiatra Phillip Resnick reveló 5 motivaciones del filicidio. Resnick analizó 130 casos ocurridos desde 1751 a 1961 y tras las explicaciones aportadas por los propios agresores, el psiquiatra estadounidense concluyó las siguientes categorías/tipos:

·        Tipo altruista: el agresor quiere proteger al hijo de algún tipo de mal. Suele estar relacionado con una depresión mayor de la madre, que termina en un suicidio.
·        Tipo agudo psicótico: asociado a trastornos psíquicos, como los delirios y que el agresor no puede explicar.
·        El denominado como ‘el niño no deseado’: los progenitores (sobre todo la madre) no desea ese bebé.
·        Tipo accidental o ‘niño zarandeado’: existen episodios de malos tratos; no buscan la muerte pero desembocan en ella.
·        El conocido como ‘síndrome Medea’: en referencia a la venganza de uno de los progenitores que castiga al otro arrebatándole la vida de su hijo.


NOTA: La foto que acompaña este post es del registro que se efectuó en la finca de R.Porto (en el centro de la imagen). Las cámaras captaron las sonrisas de la madre.


(1) ‘El filicidio: un hecho de violencia contra la niñez’. María Mercedes Fiascaro G., psicóloga clínica. Universidad Central de Venezuela y miembro de la Asociación Venezolana de Psicología Judicial.


En el post II hablaremos de algunas de las causas del filicidio que podrían relacionarse con el ‘caso de Asunta’ (18:00 horas México y 01.00 horas España)

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FILICIDIO: caso Asunta (II)

¿Qué lleva a unos padres a terminar con la vida de sus hijos? Es el interrogante que se hace todo el mundo. El 25 de junio, en el post ‘La Crueldad más cruel’ (que fue publicado en esta fan page y en el blog de Criminología y Criminalística) expliqué algunos de los casos de filicidio cometidos en España en la última década: el caso del padre José Maciá (acabó con la vida de sus dos hijos de 6 y 2 años y de su mujer a martillazos y mientras su familia yacía en un charco de sangre, él se fue a un puticlub) o el caso de Santomera (una madre estranguló a sus pequeños, de 4 y 6 años). ¿Qué explicación criminológica tienen estos hechos?

Algunos expertos consideran que entre los factores psicológicos relacionados con el filicidio pueden estar correlacionados con la maternidad vivida en condiciones de opresión por parte del cónyuge, así como de condiciones socioeconómicas bajas presentándose en la madre un estado psicológico alterado que conlleva al asesinato. En el caso de Asunta, su madre (una reconocida abogada de la sociedad gallega y que, incluso, ostento el cargo de cónsul honorífico de Francia) se dice que pasaba por unos momentos económicos difíciles. De familia adinerada, poseía varios inmuebles valorados en más de un millón de euros. Ahora, dicen, que estaban a la venta porque no podía hacer frente a sus cuantiosos gastos, ni tampoco tenía liquidez para seguir con el alto nivel de vida al que estaba acostumbrada.

Los expertos en la materia consideran que este tipo de crímenes se realiza de manera violenta y de un modo inesperado para las demás personas y que termina en la mayoría de los casos con el suicidio del autor. La sorpresa del observador, tanto de expertos como de ciudadanía en general, se presenta porque la filicida no es conocida como una persona agresiva; es trabajadora, adaptada y no concuerda con la imagen estereotipada de una homicida. Todas estas características las reúne (en primer término) el caso de Asunta. La pequeña, según las primeras investigaciones, fue asfixiada tras ingerir algunos tranquilizantes. Nadie se esperaba que los padres de la pequeña fuesen detenidos como principales autores: ya hemos dicho que la madre (R.Porto) es una reconocida abogada que se coleaba con las altas esferas políticas y culturales de Galicia; su padre (A.Basterra), un periodista que en el pasado ocupó algunos cargos importantes en empresas periodísticas.

Respecto al posible suicidio del autor/autores, los padres (presos en la cárcel de Teixeiro, Galicia) están bajo el tratamiento de prevención de suicidios de Instituciones Penitenciarias. ¿En qué consiste este protocolo? Durante la estancia en prisión, los internos son observados por cualquiera de los profesionales penitenciarios en los distintos ámbitos en que desarrollan sus actividades, que ponen en conocimiento cualquier información relevante al respecto. Se aplica, sobre todo, a los reclusos que han cometido delitos graves contra las personas.

En el caso de Asunta, ¿padecen algún trastorno mental sus padres? Decenas de psicólogos y psiquiatras forenses están dando su opinión estos días. Algunos apuntan a posibles cuadros psicóticos, en cambio otros hablan de una psicopatía por parte de la madre (a la que consideran autora principal de los hechos). La madre tomaba tranquilizantes. ¿Le ha incrementado o producido algún trastorno esa medicación?

Los expertos en filicidios señalan que las madres se convierten en seres insensibles, incluso que estén más centradas en sus propios deseos y necesidades que en la de sus hijos. Se convierten en seres egocéntricos, en los que la visión de la realidad se deforma. Algunos familiares y vecinos han confirmado también esta característica en la madre. Pero aún es pronto, y más sin los datos reales de la investigación, para ofrecer y dar por válido un perfil criminológico de los principales acusados de la muerte de la pequeña Asunta, sus propios padres.


NOTA: La foto que acompaña este post es del registro que se efectuó en la finca de R.Porto (en el centro de la imagen). En la foto inferior aparece el padre de la pequeña Asunta, A.Basterra.

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