ENFERMEDAD MENTAL vs VIOLENCIA


Ana Quevedo. Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

ENFERMEDAD MENTAL vs VIOLENCIA (I)

Los post de hoy tratan sobre la Enfermedad mental vs delito (1) ¿Realmente la violencia o la peligrosidad de los enfermos mentales es un hecho real? o por el contrario ¿está íntimamente relacionado con los estereotipos sociales que provocan que la sociedad tenga una idea equivocada?, ¿los enfermos mentales se convierten en personas estigmatizadas en cuánto a sucesos violentos? Las estadísticas muestran todo lo contrario, ya que sólo un escaso porcentaje de enfermos mentales comete hechos delictivos.

La prevalencia de la enfermedad mental y la violencia es mínima. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la prevalencia en los países con una economía desarrollada es del 0,89% en la población general, siendo el 0,32% en países subdesarrollados. Lo que equivale (+/-) en 19,68 nuevos casos por cada 100.000 habitantes. Si lo traducimos en cantidad real y actual, las cifras casi asustarían: 395.600 españoles sufren esquizofrenia. La prevalencia de la esquizofrenia es, según la OMS, similar en hombres y mujeres aunque el primer brote psicótico se presenta en edades más tempranas en los varones.

La revista Salud Mental (edición de 2006) señala que el incremento de enfermedades mentales es mucho mayor que el cáncer de mama o el propio asma. Representan ya el 12,5% de coste económico de las enfermedades de la Sanidad Pública. Además, la OMS afirma que en 2020, los trastornos depresivos serán los que minarán la salud de la población en general. Más que preocupantes son los datos de la OMS: una de cada dos personas padecerá una enfermedad neuropsiquiátrica.

Ante sucesos como el hijo que decapitó a su madre (Murcia, abril de 2008) y paseó durante horas la cabeza de su madre por la plaza del pueblo, los expertos llegan a conclusiones fundadas en qué agresores con trastornos mentales son también víctimas, no sólo verdugos. Algunas de esas tesis las encontramos en el ensayo de Begoñe Ariño Jackson (2) “La enfermedad mental no es patrimonio de unos cuantos desheredados. Puede pasarle a cualquiera”. Es más, Ariño se atreve a decir que “alguien con una vida previa normal, e incluso feliz, con una infancia sin traumas ni catástrofes emocionales, muy alejada en principio de los estereotipos que adornan la idea del público en general sobre los 'locos', y que estigmatizan permanentemente a su entorno familiar y social; estereotipos que suponen que sólo pierden la cabeza los que se lo merecen (por consumir drogas, por ejemplo), o como consecuencia de una vida previa terrible. La idea de que esto puede surgir en cualquier persona, en cualquier familia, es poco tranquilizadora. Elimina la línea que separa a los locos de los sanos; nadie está a salvo”

Si hacemos un breve repaso histórico cuando la enfermedad mental aún no era un prejuicio, incluso tenía hasta connotaciones positivas. Nos trasladamos a la época de los árabes, en los siglos VIII al XII en la que se consideraban que las manifestaciones de la locura constituían una connotación positiva. Fundaban un trato amable y respetuoso hacia ellos, ya que se pensaban que la persona que había perdido la razón era amada por Dios y había sido escogida por él para conocer (y decir) la verdad. El estigma, en este caso, recuerda a otra de las acepciones del término, las marcas en el cuerpo de algunos santos que reproducen las cinco heridas de Cristo. Durante siglos, los enfermos mentales han sido vistos como un deshecho de la sociedad, rechazados por ella y abandonados a su suerte; tan solo algunos colectivos (mayoritariamente religiosos) comprendieron su situación y los acogieron y protegieron. De esta forma nacieron los mal llamados manicomios, posteriormente 'sanatorios psiquiátricos'. En España, el rey Martín El Humano, en 1409, aprobó la creación en Valencia del primer centro para atender a los enfermos mentales, llamados durante siglos por el resto de la población como ‘locos’. Por aquel entonces también cometían actos delictivos, y teniendo en cuenta que en todo delito hay un aspecto objetivo (jurídico) y otro subjetivo (el individuo) es por lo que a la hora de juzgar un hecho hay que tener en cuenta las condiciones psíquicas y somáticas del presunto delincuente; de ahí que la enfermedad mental comenzase a ser motivo de estudio.

¿Qué relación hay entre trastorno mental y delito? Es un asunto excesivamente debatido. Hay posturas de expertos, como Hodgins o Teplin (1993), que opinan que los delitos, sobre todo violentos, son más frecuentes en enfermos mentales que en la población general si estos, además, han consumido drogas. Mientras que otras teorías defienden la postura contraria como es el caso de Monahan y Steadman (1983) o como Ávila Espada, (2004) (3). En este sentido, y como ya analizaremos de manera más extensa en otros post de esta temática, el papel de los medios de comunicación es esencial. Estos, en general, tienden a mostrar que los esquizofrénicos tienen un riesgo ligeramente mayor que otros enfermos mentales y de la población general de cometer delitos violentos, sobre todo bajo brotes psicóticos. Pero la realidad es todo lo contrario: la mayorías de esquizofrénicos nunca cometen delitos violentos, así como la mayoría de los delincuentes violentos no son esquizofrénicos. Aunque es cierto que cuando un esquizofrénico comete un hecho delictivo suelen ser delitos exentos de motivación aparente y donde el grado de violencia puede llegar a ser sumamente elevado, propio de actos impulsivos.

Ávila Espada resume la situación que se deduce del estado actual en:
· Los enfermos mentales sólo presentan un riesgo ligeramente superior de cometer delitos violentos respecto a la población general.
· Las tasas de enfermos mentales entre los internos carcelarios son superiores a la población en general (esquizofrenia, depresión mayor o trastorno bipolar).
· La combinación de ambas posturas se debe a problemas metodológicos: utilización de muestras sesgadas en prisiones, falta de grupo con rol apropiado, carencia de medidas fiables del trastorno mental y de la violencia.
(1)   Desde hoy y hasta noviembre haré un pequeño serial, dividido en seis post, con esta temática: Enfermedad mental vs Violencia
(2)   Presidenta de AVIFES y EUFAMI Europa
(3)   Alejandro Ávila Espada, Doctor en Filosofia y Letras (Psicologia) y Psicólogo Especialista en Psicología Clínica.

En el post II hablaremos de cuáles son las enfermedades mentales graves relacionales con la violencia (14.00 horas México y 22.00 horas España)
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ENFERMEDAD MENTAL vs VIOLENCIA (II)

Para Ávila Espada (nombrado en el primer post), existen dos tipos de delincuentes: los que cometen delitos antes de que se muestren los síntomas del trastorno; y los que lo consuman después. Para Espada, este criterio es aplicable tanto para hombres como mujeres que sufren un trastorno mental grave (psicosis, esquizofrenia, psicosis afectivas y estados paranoides). Aunque la mayor proporción de delitos se observa en las personas que abusan de las drogas. 
Otra de las conclusiones hace referencia a que los delitos violentos son también más frecuentes en las personas con alteraciones graves, y en éstos es menos frecuente el abuso de sustancias (aunque no es fácil delimitar la historia del consumo en ellos). Aunque los sujetos con 
enfermedad mental grave tienden a cometer los delitos más tarde que los otros delincuentes.
Aún cuando se demuestra la relación entre enfermedad mental y violencia puede que la delictividad no sea mayor en ellos, sino que sean menos cuidadosos o habilidosos en la comisión, fundamentalmente por encontrarse alteradas las capacidades relacionadas con la planificación pre y postdelictual, por lo que suelen ser detenidos con mayor facilidad al existir mayor número de pruebas.
¿Cuáles son las enfermedades mentales graves relacionadas con la violencia?

PSICOSIS ESQUIZOFRÉNICAS. Los síntomas característicos afectan a la percepción, al pensamiento, al lenguaje, al comportamiento, a los afectos y a la voluntad y la atención. Según el DSM-IV deben darse 2 o más (durante un mes) de los siguientes síntomas: ideas delirantes, alucinaciones, lenguajes desorganizado, comportamiento catatónico o gravemente desorganizado, disminución de la expresión de las emociones, menor fluidez en el pensamiento o retardo en los comportamientos.

ESTADOS PARANOIDES. La esquizofrenia de tipo paranoide (la más frecuente y que se caracteriza por la aparición de ideas delirantes o alucinaciones auditivas de tipo persecutorio) es la que con mayor frecuencia aparece en el ámbito penal. Los actos delictivos se asocian al contenido de su delirio. Su potencial peligrosidad es muy elevada, ya que su hostilidad, agresividad y creencia en sus delirios es muy acentuada. Los delitos más frecuentes hacen referencia a lesiones y homicidios. 
En el caso de los trastornos paranoide de la personalidad, la tendencia a interpretar de forma agresiva o amenazante las intenciones de los demás está muy presente. Se trata de sujetos sumamente desconfiados y suspicaces, agresivos y con conductas impulsivas.

Según la literatura, los trastornos más asociados con la criminalidad son los trastornos de la personalidad, el alcoholismo, la dependencia de otras sustancias y el retraso mental.

RETRASO MENTAL: se entiende que la capacidad intelectual es significativamente inferior al promedio (menos de 70 en la escala del coeficiente intelectual). Surge antes de los 18 años e implica alteraciones adaptativas al entorno. La presencia de trastornos mentales asociados suele ser entre tres y cuatro veces mayor que la observada en la población normal. Existe déficit cognitivo (pensamiento concreto), dificultades de aprendizaje y de atención, inmadurez afectiva y escasa tolerancia a la frustración, así como deficitario control de los impulsos.

Las personas que padecen retraso mental suelen cometer delitos provocados por actos impulsivos y escasamente meditados. Destacan contra la libertad sexual (exhibicionismo, abusos sexuales de poca gravedad); pequeños hurtos y robos, incendios, delitos de lesiones y contra la vida.

ALCOHOL: es una de las drogas de mayor consumo en todas las bandas de edad y sexos. Son indudables las consecuencias que el consumo de alcohol tiene sobre la psiquis (Conjunto de actos y funciones de la mente) de las personas. Los delitos con más incidencia están relacionados con las agresiones, provocación de peleas y con malos tratos hacia sus parejas. También son frecuentes los delitos contra la libertad sexual.


La próxima semana (22 de octubre) hablaré de la falsa estigmatización de la Esquizofrenia y de los enfermos mentales en prisión. Os espero!!!

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