ENFERMEDAD MENTAL vs VIOLENCIA (III y IV)

ENFERMEDAD MENTAL vs VIOLENCIA (III): Tratamientos farmacológicos y terapias psicosociales [1]


Ana Quevedo. Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

 “Un enfermo mental que está medicado, está más inhibido”, explica la psicóloga experta en enfermedad mental, Rosa García[2]. Desgraciadamente son muchos los enfermos mentales que dejan de tomarse la medicación que regula y estabiliza sus impulsos y que acaban en sucesos tan dramáticos como en el caso del joven que decapitó a su madre (expuesto ya en el post I)[3] o Jesús que clavó un cuchillo a su padre tras dejar de tomar su medicación para controlar la esquizofrenia[4]. Desde la única Unidad de Psiquiatría que atiende a toda la provincia de Alicante (España) se ha alertado, en varias ocasiones, a los jueces de que cada vez atienden más casos de maltrato doméstico por brotes psicóticos. Hijos que agreden a sus padres, abuelos o a sus hermanos cuando sufren una recaída mental pero esa violencia muy pocas veces acaba en denuncia.

Si siguen el tratamiento, es posible que nunca lleguen a tales extremos. Aunque hay pacientes que incluso con medicación pueden tener delirios; es cierto que la única forma de controlarlos es con la medicación. No se puede pasar por alto, desde ningún estamento que el tratamiento farmacológico es fundamental. La esquizofrenia puede remitir en muchos casos, pero curarse en el sentido estricto, no. En condiciones normales, y obedeciendo al tratamiento y sin situaciones de estrés, los enfermos pueden llevar una vida normal.

En el mercado farmacéutico hay infinidad de fármacos para tratar la esquizofrenia, por lo que hasta que el experto encuentre el adecuado para cada persona pasará bastante tiempo. Los antipsicóticos típicos están en el mercado desde la década de los 50 y actúan bloqueando los receptores cerebrales de la dopamina (neurotransmisor relacionado con el desarrollo de adicciones inhibición). Aunque sus beneficios son esenciales para un control de la esquizofrenia, no podemos eludir sus inconvenientes: escasa motivación, aplanamiento afectivo y aislamiento social. Así como efectos secundarios, como temblores, sequedad de boca y cansancio extremo. Además de los típicos, desde los años 90 también se comercializan los atípicos, efectivos para controlar los síntomas positivos, negativos y cognitivos. Como inconvenientes, el aumento de peso, la sedación o que la persona se sienta enérgica.

En el caso de Jesús (recientemente ha resurgido de nuevo en la opinión pública porque su familia ha denunciado un posible error judicial) tomaba la medicación hasta que un día (dos meses antes de matar a su padre) dejó de tomarla –con autorización del psiquiatra- porque “quería sentir una vida más normal”, según dijo su familia, ya que se notaba eufórico, conversador, ágil y podía hacer deporte.

Para que un enfermo mental esté controlado, no es sólo suficiente con el tratamiento farmacológico, sino también son esenciales las terapias psicosociales. Algunas de ellas son:

·        TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL. Se trata de una terapia psicológica empleada durante un periodo corto. Se utiliza para tratar una gran variedad de problemas de salud mental. Es muy útil, sobre todo, en la esquizofrenia ya que ayuda a reducir las ideas delirantes y a combatir la depresión. 
El objetivo de esta terapia es cambiar cualquier patrón patológico que se haya desarrollado en la forma de pensar o actuar. El tratamiento ayudará a cambiar la forma de sentir. 
La mayoría de los terapeutas son psicólogos, aunque estas terapias también las llevan a cabo médicos, enfermeras, asesores y trabajadores sociales. Se hace de forma estructurada y el paciente y terapeuta acuerdan un número de objetivos y ciertas tareas a cumplir en las sesiones.

·        PSICOTERAPIA. El psicoterapeuta ayuda a que el paciente pueda explorar las emociones y experiencias más difíciles y dolorosas, que incluyen sentimientos generales de ansiedad y depresión, así como acontecimientos traumáticos específicos que hayan ocurrido en el pasado. 
El objetivo común a las psicoterapias (existen varias) es ayudar a ser autosuficientes y a tomar decisiones justificadas y racionales sobre la vida. Ayuda a resolver los problemas actuales y a desarrollar estrategias con las que enfrentarse a dificultades que puedan surgir en un futuro. 
Hay que tener claro que la psicoterapia no cura la esquizofrenia pero ayuda a afrontar los síntomas específicos como: ansiedad, ataques de pánico, fobias, problemas emocionales, estrés, insomnio, depresión, problemas sexuales psicológicos y de relación.

·        TERAPIA FAMILIAR: la investigación ha demostrado que las intervenciones familiares pueden retrasar, incluso prevenir, las recaídas en personas con esquizofrenia que tienen un importante contacto familiar. El objetivo de esta terapia tiene por objeto reducir parcialmente el estrés y las reacciones extremas de la vida familiar que puedan motivar que los síntomas de la esquizofrenia empeoren. Este tratamiento consiste en educar a los miembros de la familia sobre la enfermedad mental, ofreciendo consejos conductuales, así como pautas para la resolución de problemas proporcionando apoyo familiar y enseñando técnicas de manejo para las situaciones de crisis.


En el post IV hablaremos de la esquizofrenia paranoide y de la estigmatización de la enfermedad (15.00 horas México y 23.00 horas España)

ENFERMEDAD MENTAL vs VIOLENCIA (IV): Esquizofrenia [5]


Ana Quevedo. Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

Estimaciones psiquiátricas señalan que sólo el 10% de los brotes psicóticos acaban en episodios violentos. Aunque es cierto, que cada vez más la población sufre más brotes psicóticos debido al ritmo de vida que envuelve a las sociedades modernas, invadida por el estrés.
La esquizofrenia paranoide es un trastorno psicótico que supone una ruptura de la persona con la realidad y que cursa con ideas delirantes y alucinaciones, generando alteraciones en el comportamiento y en la afectividad. Es una escisión del yo (ruptura). Se tiene capacidad intelectiva pero el juicio de lo real está afectado, está condicionado por el pensamiento delirante. Si cometen un crimen, saben que matar es malo, pero su conducta les viene impuesta por su enfermedad.
Los esquizofrénicos que perpetran delitos de sangre siempre son paranoides, aunque no quiere decir que todos los esquizofrénicos paranoides cometan delitos. Además, el porcentaje de brotes psicóticos en esquizofrénicos paranoides que acaban en episodios violentos es muy pequeño, aproximadamente de un 10%. Y siempre la conducta homicida está condicionada por la patología. Los esquizofrénicos paranoides son enajenados a los que no les pertenecen sus conductas. Las ideas delirantes suelen anular sus capacidades volitivas y de comportamiento. La única motivación de sus conductas es la psicopatológica.
Para este tipo de enfermos, lo que oyen o ven en sus delirios es absolutamente real. Si los síntomas de la enfermedad no se verbalizan, no son detectables por nadie y normalmente el delirio se agrava. El esquizofrénico tiene la certeza absoluta de que todo lo que está en su cabeza es cierto. Esto fue lo que le sucedió al joven murciano que decapitó a su madre y se paseó con su cabeza ensangrentada por la plaza del pueblo.
Los enfermos de esquizofrenia saben lo que hacen pero, cuando están en fase de delirio, no pueden evitarlo. Sus actos son imposiciones de sus propios delirios. El doctor García Andrade, psiquiatra forense, asegura que “los delirios místicos en personas esquizofrénicas son los más peligrosos, puesto que, en muchos casos, y cuando los enfermos cometen crímenes atroces, los delirios les llevan a creer que se redimirán o redimirán al mundo matando”. Por ejemplo, en el caso del joven que empujó a una mujer al metro (sucedió en Madrid en 2005 y la joven, que estuvo a punto de morir, perdió una pierna), su delirio místico le empujaba a pecar para ser perdonado. Tenía que matar a alguien. La idea paranoide del asesinato era algo que le rondaba desde hacía años por la cabeza. Por eso, el joven elaboró una realidad paralela para protegerse de la idea de matar a alguien. Elaboró un sistema delirante de tipo místico que le protegía de este pensamiento. Él era el hijo de Dios que tenía que salvar al mundo matando a una persona. Si lo hacía, se salvaba él o salvaba al mundo.
¿Cómo sobrellevar el estigma y la discriminación? Uno de los retos de la recuperación de la esquizofrenia es afrontar las reacciones de los demás. Hay mucha ignorancia sobre las enfermedades mentales en general (y sobre la esquizofrenia en particular). Los mitos sobre esta enfermedad pueden llevar a la gente a pensar que las personas con esquizofrenia son peligrosas agresivas e imprevisibles. Esto puede crear un círculo vicioso de alienación y discriminación hacia los que padecen la enfermedad, e indirectamente con sus familiares. El estigma puede convertirse en la causa principal de aislamiento social, la incapacidad para encontrar trabajo, el abuso de alcohol y drogas, así como la pérdida del hogar y la excesiva institucionalización. Todos estos estigmas disminuyen la posibilidad de recuperación.
Como el estigma se produce en la mente de otras personas, es difícil de combatir. Por eso es importante 'educar' a la población: enseñarles qué es la esquizofrenia para que corrijan las ideas erróneas con argumentos sólidos; tratar de educar sobre la enfermedad a las personas más cercanas del enfermo. Y, sin duda, luchar contra la discriminación, sobre todo, en casos de discriminación laboral.

La próxima semana (29 de octubre), continuando con el serial de Enfermedad mental vs violencia nos centraremos en la enfermedad mental en la prisión. Os espero!!!



[1] En los post I y II de Enfermedad mental vs violencia (publicados la semana anterior: 15 de octubre) traté la relación entre la patología y el delito, así como las enfermedades mentales graves que están relacionadas con la violencia (post II). Esta semana continuamos con el serial y hablaré de los tratamientos farmacológico (post III) y de la esquizofrenia (IV).  
[2] Rosa García, psicóloga que trabaja con enfermos mentales y personas sin hogar en Valencia
[5] En los post I y II de Enfermedad mental vs violencia (publicados la semana anterior: 15 de octubre) traté la relación entre la patología y el delito, así como las enfermedades mentales graves que están relacionadas con la violencia (post II). Esta semana continuamos con el serial y hablaré de los tratamientos farmacológico (post III) y de la esquizofrenia (IV).   

No hay comentarios:

También te puede interesar