ALÉGRAME EL DÍA


Por Fernando Alser Qualytel

Cuantas veces se repite está escena hoy en día. Aparece un sujeto esgrimiendo  su arma de fuego de manera imprudente. Ha llegado el momento de zanjar una disputa. Lo ha aprendido en las películas. Ahora va a dar el paso, y como hace Harry: con una frase ingeniosa y una mirada fulminante solucionará la situación. Ya tenemos montada la película. Pero esto no es Hollywood. En la vida real no se solucionan los conflictos desenfundando el arma. Hace falta otra técnica, otro estilo.

Harry y sus imitadores de barrio deberían saber a estas alturas que, con sus acciones, puede enfrentarse a  un delito imprudente cometido empleando vehículos a motor o ciclomotores (¿Harry en Scooter?) o con un arma de fuego (artículos 142 y 152 del Código penal español). Sí digo vehículo a motor, porque algunos sujetos emplean el vehículo como un Magnum. Igual tiene desenfundar el  revólver o pisar a fondo el acelerador. Es el mismo arrebato, la misma imprudencia.

En el caso de Harry (y algunos ciudadanos),con su peculiar estilo de resolver conflictos,  la jurisprudencia concluiría  que la forma de imprudencia de sus actos no puede limitarse a  su profesión titular  ni a la impericia de sus actos.  La legislación española atiende a la existencia  de una mayor protección de los bienes jurídicos  protegidos y que son afectados por estas acciones imprudentes. En todo caso, Harry se llevaría un plus de culpa, pero no de una agravación o cualificación por su condición profesional en la ficción. Sí es cierto que en los casos de comisión por imprudencia profesional, o utilizando vehículo de motor o arma de fuego, se produce una agravación de la penalidad.  Pero tanto sí es un profesional como un particular no se diferencia  dicha imprudencia.   Muchos sujetos luego justifican sus actos imprudentes , con unas copas de más o un mal entendido. Sirva esto para dejar claro, que las imprudencias de ciertas actitudes antisociales o inadecuadas, se pagan. Los conflictos se solucionan con diálogo no esgrimiendo armas o con exhibiciones  al volante.


No necesitamos a Harry el Sucio ni a sus  imitadores. Los agentes de la autoridad conocen todas estas particularidades y saben  cómo dar solución al conflicto: con técnica y estilo.


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