NIÑOS, VÍCTIMAS Y VERDUGOS DE LOS MALOS TRATOS


Por Ana Quevedo. Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones
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NIÑOS, VÍCTIMAS Y VERDUGOS DE LOS MALOS TRATOS (I)
¿Por qué es tan importante denunciar los malos tratos en el ámbito familiar? Una de las razones clave es para evitar imitaciones futuras. Los hijos de la violencia de género, tanto física como psicológica, viven de forma continuada y prolongada no solo situaciones de violencia sino de abuso de poder, experiencias que les marcarán en su desarrollo, en su personalidad, en su comportamiento, así como en los valores en la edad adulta. Los hijos de la violencia tanto de género como de la violencia doméstica aprenden a entender el mundo y las relaciones de forma inadecuada. No hay que olvidar que la familia es el primer agente socializador y el más determinante para el desarrollo y la formación de modelos y roles (1).

Los hijos -que desde pequeños se han criado, han vivido y han crecido entre gritos y desprecios y agresiones físicas- no aprenderán estrategias más adecuadas de relación interpersonal, de solución de conflicto, flexibilidad, diálogo y, sobre todo, de respeto. Son víctimas invisibles y por ello necesitan la concienciación, atención y protección desde el primer momento para evitar que en el futuro se conviertan en personas violentas o enfermas.

Vivenciar la angustia materna, temor, inseguridad y tristeza produce en los niños una elevada inseguridad y confusión que aparecerá en su edad adulta a través de trastornos físicos, terrores nocturnos, enuresis, alteraciones del sueño, cansancio, problemas alimentarios, ansiedad, estrés, depresión, etc. La presencia de vivir rodeado de maltrato, día tras día, conformará la personalidad con el grave riesgo de interiorizan los patrones de comportamiento violentos y no discriminar lo que es adecuado o está bien, de lo que es injustificable.

¿Cómo crecen estos niños? Inmersos en el miedo y con trastornos debido a estrés post-traumáticos, depresiones, cambios de personalidad. Según un informe de Unicef, en España hay más de 188.000 menores que están expuestos a la violencia del hogar. Dicho informe alerta además que es probable que se conviertan no solo en víctimas, sino también en verdugos. Según Wolak, las alteraciones son tanto físicas, emocionales, cognitivas, conductuales y sociales. Expongamos algunas:
·        Físicas: regresiones, menos habilidades motoras; emocionales: ansiedad, ira, depresión, aislamiento, baja autoestima, estrés post-traumático; cognitivos: retraso en el lenguaje; conductuales: agresión, inmadurez, delincuencia, déficit de atención-hiperactividad; sociales: escasas habilidades sociales, falta de empatía, agresividad y conducta desafiante;
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1. ‘Niños y niñas víctimas de la violencia de género’ VIII Congreso sobre la violencia contra la Mujer, 2010 (Alicante). Miguel Díez Jorro y Laura Fátima Asensi, psicólogos forenses
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En el post II trataremos de forma más específica los efectos de los malos tratos a largo plazo (15.00 horas México y 00.00 horas España).


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 NIÑOS, VÍCTIMAS Y VERDUGOS DE LOS MALOS TRATOS (II)

Los efectos a largo plazo del maltrato son: enfermedad mental, delincuencia y delitos violentos, transmisión intergeneracional, así como los abusos sexuales. A continuación los explicaremos brevemente (2)

Enfermedad mental, según Enrique Gracia, “no todos los menores que han sufrido malos tratos en la infancia desarrollan psicopatologías en la edad adulta, numerosas personas que reciben tratamiento psicológico o psiquiátrico probablemente han sido maltratadas en la infancia”.

En 1984 se llevo a cabo un análisis entre 188 pacientes de un hospital psiquiátrico. Los resultados fueron: el 43% tenían historias de maltrato en la infancia, de los cuáles el 80% habían sido maltratados físicamente y la mitad abusados sexualmente. En el 90% de los casos, los malos tratos fueron perpetrados por familiares y el 65% de las víctimas eran mujeres. El estudio también reveló que los pacientes que sufrieron maltrato en la infancia permanecían más tiempo hospitalizados y tendían a manifestar conductas autodestructivas, su autoestima y capacidad de confiar en los demás era escasa y manejaban con dificultad sus propios impulsos agresivos (los hombres eran más agresivos, mientras que las mujeres más pasivas internalizando su rabia).

Delincuencia y delitos violentos. Según algunos estudios retrospectivos, el porcentaje de menores maltratados que desarrolla a posteriori conductas delictivas varía entre el 9 y el 84%; mientras que en los estudios prospectivos, el porcentaje se mantiene en un 20%.

Un estudio longitudinal  realizado por West y Farrington en 1973 con 411 menores (con un seguimiento desde los 8 años) concluyó que a la edad de 18 años, 27 de los 411 niños habían sido condenados por delitos violentos y otros 98 por delitos no violentos. De los primeros, el 62% habían recibido una disciplina parental extremadamente severa.

Transmisión intergeneracional de los malos tratos. Haber sufrido malos tratos, tanto físicos como psicológicos, en la infancia es un factor de riesgo para que en la edad adulta la víctima se convierta en verdugo, es decir en maltratador. Se trata de un factor de riesgo, no de una máxima absoluta, ya que, como dice Gracia Fuster “numerosas personas que han sido maltratadas en su infancia no maltratan a sus hijos o personas que no han sido maltratadas en su infancia si que pueden convertir en la edad adulta en maltratadores”. Para Egeland, la disponibilidad de una relación emocionalmente de apoyo en la infancia, una relación terapéutica profesional en un periodo determinado en la vida y la formación de una relación estable y satisfactoria con un adulto en la madurez pueden ser factores esenciales en la discontinuidad del ciclo de maltrato

Abusos sexuales. Sufrir abusos sexuales en al infancia tiene consecuencias muy negativas en la edad adulta: elevados niveles de estrés, problemas emocionales, depresión, ideaciones o actos suicidas, desórdenes del afecto, pobre autoestima, psicosis, ansiedad, somatizaciones o abusos del alcohol u otras sustancias.
Para Corby, el impacto negativo de los abusos sexuales será mucho mayor cuando existe penetración y persiste en el tiempo, cuando es perpetrado por el padre y existe también violencia física, además cuando la respuesta/ayuda del resto de la familia es nula.

Los efectos de los malos tratos, tanto en la infancia como en la edad adulta marcarán a sus víctimas. No solo las marcas físicas perdurarán en el tiempo, las marcas psicológicas quizá sean más dañinas para que una víctima se recupere. De ahí la importancia de tratamientos específicos y de políticas criminológicas urgentes que pongan freno a un problema tan grave como son los malos tratos.

¿Son eficaces los actuales programas de ayudas públicas para víctimas directas e indirectas de los malos tratos? ¿La Criminología tiene algo que aportar?
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2. Efectos del maltrato infantil en el desarrollo psicosocial, Enrique Gracia Fuster (psicólogo, experto en Psicología Social De La Familia).

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