LA VIOLENCIA DEL SER HUMANO

Ana Quevedo.
LA VIOLENCIA DEL SER HUMANO (I)

El otro día fui a ver la exposición World Press Photo 2013, en el Círculo de Bellas Artes (en Madrid). Se trata de las imágenes más importantes del mundo que han realizado los fotógrafos reconocidos a nivel mundial. Tras una hora observando y analizando las fotografías, un interrogante se apoderó de mi ¿Por qué es tan cruel el ser humano? ¿Cómo puede ser que una persona acabe con la vida de otra? Entonces recordé aquéllas palabras de un profesor en la facultad: “Todos llevamos un asesino dentro, no lo alimentéis para que salga fuera”. ¿Es cierta esa afirmación? Terrible.

La fotografía del año, la de Paul Hansen refleja una cruel realidad. Un horror. Suhaib Hijazi y su hermano mayor, Muhammad, ambos unos niños, envueltos en unas pequeñas sábanas blancas, son trasladados por sus tíos hacía la mezquita donde se celebrará su funeral. Son muy pequeños (como muestra la imagen que acompaña este post), demasiado pequeños para haber sufrido la atrocidad humana. Fueron asesinados cuando su casa fue destruida por un misil israelí.

Desgraciadamente no es la única instantánea que se queda grabada en la retina de los espectadores. Otra de las fotos que muestran el lado más monstruoso de la raza humana es la de Aida. Unos ojos verdosos reflejan el dolor más amargo de una madre: llora por sus dos hijos y su marido heridos durante el bombardeo a su casa por parte del ejército sirio (primer premio categoría noticias generales, Rodrigo Abd). A veces no es necesario ver sangre, para sentir verdadero miedo.

¿Es el ser humano violento por naturaleza? Para el criminólogo Guillermo González: “El ser humano es agresivo por naturaleza, pero pacífico o violento por cultura. En nuestra biología hay una serie de factores que nos hacen agresivos pero la cultura puede inhibir nuestra agresividad, aunque también puede hipertrofiar nuestra agresividad que, de ser un instinto al servicio de nuestra supervivencia, puede pasar a ser una conducta intencionalmente dañina para otro ser humano[1]

Para el escritor boliviano, Víctor MontoyaLa violencia existe desde siempre; violencia para sobrevivir, violencia para controlar el poder, violencia para sublevarse contra la dominación, violencia física y psíquica”. En su artículo Teorías de la Violencia Humana (publicado en la revista Razón y Palabra) analiza la Teoría darwinista para explicar la violencia. Según Montoya, la teoría evolucionista se basó en descubrir que la naturaleza, en su constante lucha por la vida, no sólo refrenaba la expansión genética de las especies, sino que, a través de esa lucha, sobrevivían los mejores y sucumbían los menos aptos. “Solamente así puede explicarse el enfrentamiento habido entre especies y grupos sociales, apenas el hombre entra en la historia, salvaje, impotente ante la naturaleza y en medio de una cierta desigualdad social que, con el transcurso del tiempo, deriva en la lucha de clases”, recoge el artículo de Montoya.

Otras corrientes, más actuales, que explican las teorías de la Violencia de la raza humana no consideran que la violencia se lleve en los genes sino que se adquiere por imitación. El psicólogo Alberto Bandura estima que el comportamiento humano, más que ser genético o hereditario, es un fenómeno adquirido por medio de la observación e imitación. En idéntica línea se mantiene Ashley Montagu (antropólogo y humanista) para quien la agresividad de los hombres no es una reacción sino una respuesta: el hombre no nace con un carácter agresivo, sino con un sistema muy organizado de tendencias hacia el crecimiento y el desarrollo de su ambiente de comprensión y cooperación.

Yacen en el suelo dos cuerpos en un charco de sangre. El escenario, una sala de billar en San Pedro Sula (Honduras). La ola de violencia ha convertido a Honduras en uno de los lugares más peligrosos del planeta: tasa anual de 86 homicidios por cada 100.000 habitantes; San Pedro Sula duplica ese promedio y según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal a consideró la más violenta del mundo en 2011, incluso por delante de Ciudad Juárez (159 homicidios por cada 100.000 habitantes). [2] Extorsión, asesinatos y tráfico de drogas, definen a esta ciudad de unos 500.000 habitantes.

A veces la realidad supera a la ficción más cruel. Inexplicable y tan doloroso que cuesta encontrar un por qué. Somayeh Mehri (29 años) y Rana Afghanipour (3 años) son madre e hija. Viven en Bam, el sur de Irán. El marido de Somayeh las roció con ácido por el simple hecho de que Somayeh, tras sufrir varios ataques y estar encerrada por él, solicitó su divorcio. Su marido le advirtió que si persistía en sus intentos de abandonarlo no viviría con el rostro que tenía. Y cumplió sus amenazas. Una noche mientras madre y pequeña dormían, él las roció con ácido. Samayeh está ciega y la pequeña perdió un ojo, además de sufrir quemaduras de extrema gravedad en el rostro, cuello y manos. [3] Madre e hija tienen el rostro desfigurado.

Al principio del post nos preguntábamos si el hombre es violento por naturaleza. Algunos expertos afirman que sí, otros que no. Si retrocedemos siglos atrás, en los inicios de la Humanidad, el hombre se organizaba socialmente para producir un beneficio gregario y colectivo, trabajaba para que esa socialización produjera sus frutos y se reproducía para poder mantener las estructuras sociales. Procuraba garantizar el bien, gozando de una libertad ilimitada así como de la inexistencia de cualquier código moral. Desde esta perspectiva, el hombre es bueno por naturaleza. Pero entonces vuelven otra vez esas instantáneas a mi mente, el horror en pleno siglo XXI. Un horror creado por el propio ser humano. Un solo interrogante, la irónica metáfora de la racionalidad irracional.

En el post II hablaremos del perfil del hombre violento (15.00 horas México y 23.00 horas España.


LA VIOLENCIA DEL SER HUMANO (II)

¿Quién es más agresivo, el sexo masculino o el femenino? Las estadísticas dicen que los hombres. Según la primera Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género que ha elaborado el INE (Instituto Nacional de Estadística) a partir del Registro Central del Ministerio de Justicia de España: 40.362 personas fueron registradas por violencia de género o doméstica, de las que 37.292 eran mujeres y 3.070 hombres: el 92% de las víctimas son mujeres. [4]

Para el catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona, Adolf Tobeñala agresividad femenina despliega una versatilidad y una eficacia que no tiene mucho que envidiar a los hombres”. Para Tobeña, la violencia física es más común en los hombres, mientras que en las tácticas que implican combatividad verbal, gestual o indirecta (la dirigida a los intereses, el estatus o la imagen de los rivales), los rendimientos andan muy igualados y en algunas habilidades las mujeres superan claramente a los hombres.

Volviendo a la fotografía –de la que hablábamos en el post I y que ilustra este post- de Ebrahim Noroozi, en la que aparecen retratadas una madre y su pequeña hija tras ser rociadas con ácido por el progenitor, intentaremos dar un perfil de la violencia del hombre. Según los fines analíticos pueden considerarse en diferentes dimensiones: la comportamental (conductas amenazas, agresiones verbales y físicas que realiza una persona) o la psicodinámica (comprende las esferas psíquicas, conscientes e inconscientes. Integran esta dimensión los afectos, los sentimientos y las emociones). [5]

En la comportamental encontramos:

  Deseo de control: obsesión por ejercer el dominio entre quienes lo rodean. Se da, sobre todo, en los casos de violencia doméstica y de género.
  Celos: pueden convertirse en una obsesión. Para Sonkin[6] “los celos deben entenderse como un indicador significativo de un potencial homicida".
  Doble fachada: por lo general, en público es seductor, simpático, amable, pero en la intimidad pueden llegar a ser muy agresivo y violentos. Incluso, con su discurso pueden engañar a profesionales (jueces, policías o psicólogos) y también a amigos y parientes.
  Aislamiento: imposición del aislamiento social para lograr el dominio total sobre su víctima
Abuso de alcohol/drogas/medicamentos: no es la causa principal de un comportamiento violento, pero se ha comprobado una frecuente asociación (potencia el enfado, la peligrosidad e inhibe el autocontrol).
  Repetición del ciclo de la violencia: cuántos más episodios de violencia en períodos más cortos de tiempo, mayor peligrosidad.
  Violencia también con las mascotas (animales) y al volante (abuso del riesgo y la velocidad)
  Posesión de armas: uso intimidatorio de armas de fuego y armas blancas, como los cuchillos, que pueden convertirse en armas mortales. También objetos como escobas, cinturones, almohadas (para asfixiar), hierros calientes (planchas) cigarrillos. La peligrosidad aumenta, según Bertelli, cuando ya las ha usado o ha amenazado con ellas a su entorno íntimo.
  Descencadenantes de la violencia: hechos triviales y que por lo general ni los recuerdan más tarde.
  No cumplen las promesas: ni los pactos, tienen dificultades para acatar normas y límites, incluso los impuestos legalmente.
  Conductas poco asertivas: es decir con dificultad para ejercer sus derechos sin atropellar los de los demás.
  Cambio súbitos e impredecibles de humor: en un momento están bien y rápidamente explotan.
  Destruyen objetos: sobre todo los que tienen un significado especial.
  Espionaje: emplean tácticas de espionaje, incluso llegan a contratar a terceros para que graben las conversaciones; existe un control exhaustivo de entradas y salidas, así como de amistades, compañeros de trabajo o familiares.
  Autoreforzamiento del comportamiento violento: una vez iniciado se potencia a sí mismo, y no se sabe cómo puede terminar
  Inmadurez: por momentos sorprende por su agresividad y en otras ocasiones por sus conductas infantiles.
  Irregularidades en el control del dinero: desbordes de ganancias y pérdidas y/o estafas. Decisiones arbitrarias en la distribución de recursos, suelen no pagar con regularidad la cuota de alimentos, pero compran objetos sin necesidad real.
  Simulacros de irse ... y volver. De amenazas de suicidio u homicidio hacia su pareja, a sí mismo e hijos/as. Se viven situaciones de extrema peligrosidad.
  No solicitan ayudan externa por propia iniciativa.
  Empleo de la estrategia de enfrentamientos a fin de obtener beneficio personal.
  Mentiras: es frecuente que sus dichos no sean ciertos, sino adaptados a su conveniencia.
  Lenguaje confuso, a fin de poder engañar y desdecirse de sus dichos. Quiebran la conversación: pasando de un tema a otro.
  Busca aliados: en su entorno hace proselitismo para su causa. Utiliza a terceros de mensajeros o espías. Trata de comprometer e intenta la complicidad de los profesionales y coordinadores de los grupos de ayuda mutua.
  Usa frecuentemente el sexo: como señal de poder, recriminando a la mujer lo que en realidad son sus propias falencias y/o problemas ( insultos frecuentes). El lenguaje a menudo presenta un contenido sexualizado y cosificante hacia la mujer.
  Dificultades y conflictos en el ámbito laboral: con sus compañeros y/o personal jerárquico.
  Selecciona a la víctima: escoge el lugar y forma de ataque.
  Recurre al acoso: como una manera de tomar contacto con la víctima, y hasta persigue a la mujer en el trabajo o cuando está con sus amistades o nueva pareja.
  Regalos: obsequia regalos de manera interesada, inoportuna, y para lograr el perdón

Dimensión Psicodinámica:
  • Baja autoestima e inseguridad
  • Pensamiento mágico: proyectos irreales, faraónicos, muchos de los cuales terminan en frustraciones.
  • Expectativas irreales: esperan que los demás, sobre todo mujer e hijos, cumplan con sus deseos no explicitados, tienen dificultades para verbalizar sus sentimientos. Se sienten decepcionados porque, por ejemplo planifican un viaje sin consultar a su esposa, quieren dar una sorpresa o comprarle algo que ella no desea).
  • Dificultad para expresar sus sentimientos
  • Desarrolla largos monólogos: pueden durar varias horas, especialmente en horarios nocturnos, pregunta y se contesta a sí mismo, no espera una respuesta, no escucha pese a decir que desean dialogar, se tornan situaciones prolongadas peligrosas e irritantes. Puede llegar a ser con el tiempo muy destructivo a nivel emocional para la víctima. Doble mensaje: “te hablo, te ignoro”. Aparentemente busca una solución consensuada, pero no se apartan de su rigidez conceptual.
  • Omnipotencia, narcisistas y obsesivos
  • Emocionalmente empobrecido y vulnerable.
  • Gran capacidad de persuasión, dependencia emocional y es frecuente que sufran estados depresivos.





[1] Declaraciones realizadas al periódico el Faro de Ceuta (en julio 2011)
[2] Segundo premio Fotografías individuales Temas contemporáneos del Worl Press Photo 2013. Perú, The Associated Press
[3] Primer premio reportajes gráficos Retratos en el entorno del Worl Press Photo 2013. Fotografías de la historia realizadas por Ebrahim Noroozi.
[4] Estadística hecha pública en mayo de 2013. El Registro Central, recoge los procedimientos incoados en la fase de instrucción del proceso penal.
[5] Información extraída de la web de Cristina Bertelli, licenciada en Sociología y experta en violencia familiar
[6] Terapeuta matrimonial y familiar

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