DELITOS DE MODA: LA CORRUPCIÓN


Ana Quevedo
Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

DELITOS DE MODA: LA CORRUPCIÓN (I)
 

Las estadísticas judiciales en España han cambiado en los últimos años. Ahora, los delitos de ‘moda’ (por denominarlo de alguna manera) son los relacionados con la corrupción o los más conocidos como delitos de Cuello Blanco. Así lo refleja la última Memoria 2012 de la Fiscalía General del Estado hecha pública el 16 de septiembre durante la apertura del Año Judicial en España. Los delitos que envuelven la corrupción, tanto pública como privada, han aumentado un 151%. Hablamos de delitos de malversación, cohecho, prevaricación administrativa, tráfico de influencias o fraudes comunitarios. En el último trienio, se ha registrado un incremento del 17 % en las causas abiertas por delitos relacionados con la corrupción. A nivel general (incluyendo todos los delitos), a lo largo del año 2012 se han incoado 5.130.089 procedimientos penales, 4.336.255 por delito y 793.834 por falta en España.

Hasta el propio fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, reconoce que “la corrupción es, sin duda, una de las cuestiones que más debilitan la fortaleza moral de nuestra sociedad”. Y es que, como leía hace unos días - perdónenme ustedes que no recuerde al autor del texto-, decía algo así como que el problema de la sociedad en general “es la pérdida de moral” ya que de cualquier crisis se sale, pero cuando lo que está en crisis es la moral entonces “si que hay un grave problema”. Es tanta la preocupación, que las últimas encuestas realizadas por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) señalan que la corrupción es una de las cuestiones que más preocupan a la ciudadanía española.

Volviendo a los datos de la Memoria 2012 de la Fiscalía General del Estado se han incrementado las calificaciones por delitos de prevaricación administrativa en un 23,85% y las de fraude cometido por autoridad o funcionario público en un 120%, mientras que hay un descenso en las calificaciones por malversación de caudales públicos en un 31%, por tráfico de influencias en un 22,37% y por malversación de caudales públicos en un 31,23%. Los máximos históricos de corrupción en España se registraron durante 2011, año en el que se presentaron un total de 235 acusaciones. El delito más repetido por aquel entonces fue el de malversación de caudales públicos (40% del total), seguido del de prevaricación administrativa (26%).

Pero ¿a qué se refieren estos delitos? Según el Código Penal español, el delito de malversación está recogido en el artículo 432 (texto reformado en 2004) y dice “la autoridad o funcionario público que, con ánimo de lucro, sustrajere o consintiere que un tercero, con igual ánimo, sustraiga los caudales o efectos públicos que tenga a su cargo por razón de sus funciones incurrirá en la pena de prisión de tres a seis años e inhabilitación absoluta por tiempo de seis a diez años”. Mientras que el de prevaricación administrativa (tipificado en artículo 404 CP) es un delito que consiste en que una autoridad u otro funcionario público en su cargo dicten una ordenanza, advertencia, orden o decisión arbitraria en un asunto administrativo, a sabiendas que dicha resolución es injusta. Dicha actuación también es una manifestación de un abuso de autoridad.  


Desde la perspectiva criminológica, ¿existe alguna solución para acabar o frenar la corrupción en las altas esferas? ¿Son posibles políticas criminológicas cuando gran parte del problema surge de quien debería controlarlo? Es tal la corrupción que reina en España que parte de la Justicia, en concreto la Fiscalía, pide soluciones (y urgentes): aumentar la eficiencia de los órganos de inspección y control de las Administraciones, corporaciones y mercados, y el establecimiento de unos mecanismos de detección precoz que permitan abortar la corrupción en sus inicios.

En el post II expondremos (de forma breve) algunos interrogantes de los casos de corrupción en España y su perspectiva social.

DELITOS DE MODA: LA CORRUPCIÓN (II)


En la primera parte del post daba algunas pinceladas sobre el papel de la criminología para acabar o, más bien, frenar los casos de corrupción, es decir los llamados delitos de ‘Cuello Blanco’. Sin duda, la Criminología tiene mucho que decir. Recordemos que es una ciencia interdisciplinaria que engloba tres materias (además de la antropología y medicina): el Derecho, la Sociología y la Psicología. Y las tres pueden abordar la corrupción: la primera, desde la perspectiva penal; la segunda, desde el ámbito social (que tiene mucho que decir); y la tercera, para conocer el por qué se actúa de una o de otra manera.

Sin embargo, lo que se está solicitando desde la Fiscalía General del Estado es la integración de la Policía especializada y de inspectores de Hacienda para el control de la corrupción. Pero, ¿es la policía independiente? ¿son los jueces independientes? ¿Podemos confiar sólo en estos métodos? Las encuesta lo dicen: la ciudadanía confía cada vez menos en la justicia y en la policía, además ambas instituciones están politizadas. España está sumergida en un problema social-jurídico, incluso algunas figuras claves como el fiscal general del Estado ya ha declarado que “el problema es espinoso” y reconoce que existe un claro “desencuentro” entre la sociedad y la justicia. Y ¿por qué? Por muchas razones: ¿Cómo se le explica a la ciudadanía que en la última década se han registrado más de 800 casos de corrupción y más de 2.000 detenidos en España y que la mayoría de los imputados siguen impunes, incluso ejerciendo altos cargos políticos y cobrando desorbitados sueldos que salen de las arcas públicas, es decir de todos? ¿Cómo se le explica a la ciudadanía que Bruselas haya dado un rescate (un préstamo que España, es decir todos los españoles, tendremos que devolver y además con intereses) a la banca española de 40.000 millones de euros cuando los propios bancos han estafado y engañado a los pequeños ahorradores? ¿Cómo se explica a la ciudadanía que un banco que tuvo que ser nacionalizado concedió a un político autonómico, aún en primera línea de la política, un préstamo de 35 millones de euros? ¿Cómo se le explica a la ciudadanía que el propio yerno del Rey de España esté imputado por llevar a cabo, durante varios años, una actividad encaminada a apoderarse de fondos públicos, utilizando facturas falsas e infladas y valiéndose de presupuestos, informes y servicios ficticios? ¿Cómo se le explica a la ciudadanía que entre todos los españoles le seguimos pagando al yerno del Rey (sigue perteneciendo a la Casa Real, está casado con la infanta Cristina) cuando los niveles de pobreza se han incrementado en España en un 21,1%? (1) ¿Cómo se le explica a la ciudadanía que se defraudaron más de 1.200 millones de euros en la comunidad autónoma de Andalucía (sur de España), dinero que iba destinado a los desempleados? ¿Cómo se le explica a la población que un alto cargo político (actualmente en prisión y durante más de 20 años perteneciente al actual Gobierno de España) posea en sus cuentas bancarias más de 50 millones de euros? Cómo se explica todo esto cuando uno de cada cinco españoles está en situación de pobreza, cuando la tasa de desempleo es del 26,3% (es el segundo país de la Unión Europea donde más cayó el empleo en el segundo trimestre de 2013) , cuando los sueldos son casi más bajos que las hipotecas a las que hay que hacer frente, cuando las familias están perdiendo sus casas por no poder pagarlas, cuando la pobreza infantil en España es una de las más altas de los países industrializados? (2)

Hasta una universidad (la de Valencia) oferta un diploma para investigar los delitos relacionados con la corrupción política, económica y social, sus docentes pertenecen al Departamento de Derecho y al Instituto de Criminología. Para Robert Weisberg, uno de los mayores expertos mundiales en Criminología, sobre todo en lo que se refiere a delitos de Cuello Blanco afirmaba durante el congreso sobre la criminología del siglo XXI que organizó la Universidad del País Vasco en 2012 que “la corrupción política y financiera es la más difícil de detectar” y puso como ejemplo: “si un empresario acude donde un político en busca de algún favor y lo que le ofrece no es dinero, sino el compromiso de ofrecerle un buen puesto de trabajo en el futuro. Es algo mucho más difícil de demostrar”. Entonces ¿la cifra de 800 casos de corrupción detectados en la última década en España podrían ser muchos más?

(1) Datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a 2012
(2) Datos del informe elaborado por el centro de investigación de Unicef (hecho público en abril de 2013)

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