NOTAS SUICIDAS


 
NOTAS SUICIDAS (I): ¿QUÉ SON?

Ana Quevedo

Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones


Hace unos días leí una (posible) carta-suicidio de despedida[1]. Iba dirigida a la hija del autor. Un amplio despliegue de búsqueda con la participación de agentes de la Guardia Civil, los Bomberos, Salvamento Marítimo y Usar 13 DYA[2] con perros especializados en encontrar a personas llevan desde el 16 de julio buscando al hombre desaparecido (hasta última hora del 22 de julio aún no había sido encontrado). No es la primera vez que veo una nota de suicidio, durante las prácticas de Medicina Legal analizamos varias en la facultad, pero esta me impactó: sencilla, breve pero llena de sentimientos.
¿Qué es una nota suicida? ¿Tienen credibilidad? ¿Para que las utiliza la policía? Una nota-suicida es un mensaje que el autor deja escrito para que sea visto tras su muerte. Son varias las disciplinas las que estudian las notas-suicidas: Psicología-Psiquiatría, Sociología y la Grafología y Lingüística. ¿Cuáles son las razones por las que una persona que decide quitarse la vida decida dejar escrita una nota? Algunas son: para expresar pensamientos y sentimientos, para dar el motivos del suicidio, para aliviar el dolor de quiénes conocen a la víctima, para dar algún mensaje concreto, para culpabilizar a alguien de algo o incluso para dar instrucciones y deseos póstumos. En algunas ocasiones, los que han cometido algún delito escriben la nota confesando sus actos y autoinculpándose de la autoría.
Muchas notas-suicidas han pasado a la historia, como la de Kurt Donald Cobain, cantante de Nirvana que fue encontrado muerto el 8 de abril de 1994 en su casa (en Seattle). La versión oficial concluyó que fue un suicidio, pero existen varias teorías de su muerte. La nota está dirigida a su amigo imaginario de la infancia, ofrece algunas razones de por qué deja Nirvana, sigue con un mensaje a su esposa y a su hija. La vida de uno de los mejores guitarristas de la historia estuvo marcada por las depresiones (una de las causas principales del suicidio, en sí los trastornos del estado de ánimo) y la drogadicción, y durante años ‘acarició’ pensamientos suicidas durante años. Se dijo que su carta de despedida[3] fue “un documento a la desesperación en el que habla de que no quería seguir fingiendo ante sus fans y cobrarles. El antihéroe no quería ser héroe”.
Tuvimos una muerte. Pacto, tengo que seguir. Por favor, que me entierren junto a mi bebé, con mi chamarra de piel, pantalones vaqueros y botas de motociclista. Adiós”, fueron las palabras que dejó escritas (en 1979) el bajista de los Sex Pistols, Simon John Ritchie. Antes de acabar con su vida, estuvo varios meses en prisión tras haber sido acusado de asesinar a su novia; además de tener serios problemas con el alcohol y las drogas.
En la segunda parte del post hablaremos del ‘caso Unabomber’ y la lingüística forense que fue clave para su esclarecimiento. (23.00 horas España-15.00 México)

[1] No voy a reproducir la carta por respeto a la familia, amigos y sobre todo por el hombre desaparecido ya que se trata de un documento privado que iba dirigido a sus seres queridos y que la policía y expertos lo único que hacen es analizar dichas palabras para encontrar el paradero del desaparecido.
[2] Grupo de voluntarios y profesionales entrenados para la localización y rescate de personas en catástrofes naturales.
[3] Enlace a la carta suicida de Kurt Cobain: http://www.webdenirvana.com/originalletter.html

NOTAS SUICIDAS (I): LINGÜÍSTICA FORENSE

Ana Quevedo

Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones
 
No solo nuestros gestos hablan, también nuestra escritura. La lingüística forense es la que la analiza nuestras palabras. “Cada individuo codifica y descodifica el lenguaje y se expresa con sus propias marcas lingüísticas”, declaró James Fitzgerald, investigador del FBI. Para el lingüista Don Foster, el análisis científico de un texto “puede revelar datos tan claros como si se tratase de las huellas dactilares o del ADN”.

No se debe confundir la grafología con la caligrafía/lingüística forense. Mientras la primera pretende describir la personalidad de un individuo para determinar sus características generales, incluso para diagnosticar alguna enfermedad mental, la caligrafía forense es una disciplina técnica y científica (multifacética) basada en evidencia, usada (principalmente por la Policía Científica) para determinar la autenticidad de notas de suicidio, crímenes económicos, escrituras de secuestros, etc.

El estudio de la Lingüística Forense revela una naturaleza compleja, al incluir toda una serie de áreas de investigación que están relacionadas con el lenguaje administrativo, jurídico y judicial, por un lado, y con el uso forense de la prueba pericial lingüística en distintos ámbitos, por otro. En este sentido, en la actualidad se considera que las tres grandes áreas de actuación de un lingüista forense son: el lenguaje jurídico y legal (Language of the Law), el lenguaje del procedimiento legal (Language of the Legal Process) y el lenguaje evidencial o probatorio (Language as Evidence).

Gracias a la lingüística forense se resolvió el ‘caso Unabomber’ (el del terrorista FC y que la historia se ha llevado a la gran pantalla) estuvo protagonizado en la vida real por Theodore John Kaczynski, un filósofo, matemático y neoludita[4] estadounidense que ha pasado a la historia de la crónica negra por enviar cartas-bomba, motivado por su análisis de la sociedad moderna tecnológica plasmado en varios de sus escritos, sobre todo en La sociedad industrial y su futuro (firmado bajo el pseudónimo Freedom Club). Tras 18 años sembrando el pánico, Unabomber escribió un manuscrito de más de 100 páginas amenazando con volar un avión si no se publicaba en la prensa. Las autoridades respondieron a su petición, con la esperanza de que el texto les llevara hasta algún sospechoso. En 1996 lo apresaron. Su hermano fue quien contactó con la policía tras leer el manuscrito. En el registro domiciliario, el FBI se centró en la búsqueda de todo tipo de textos y cartas para su comparación con el dossier amenazador y, finalmente, se confirmó: eran obra de la misma persona. Esto fue lo que condenó a Kaczynski. Lo más curioso, Foster llegó a sacar conclusiones tan insólitas como que las revistas favoritas de Kaczynski eran Scientific American y The Saturday Review, que estaba influenciado por los escritos del polaco Joseph Conrad o que se identificaba a sí mismo con un objeto, la madera.[5]
Los mensajes subliminales (thoughprints) son las huellas del pensamiento que aparecen continuamente al comunicarnos. La veracidad de un relato es mayor cuanto más completos son los detalles sensoriales que incorpora y la decepción se traslada al lenguaje en el uso de preludios más largos de lo habitual. Aunque hoy en día los expertos tienen que centrarse también en las nuevas formas de comunicación, como son el correo electrónico o la telefonía móvil (mensajería instantánea). Hace unos meses, la Universidad de Leicester puso en marcha el primer estudio forense centrado en los mensajes SMS para identificar las diferencias en el estilo que pueden emplearse para identificar al autor del texto. También se estudia cómo influye en el estilo de un sujeto los SMS que recibe de su círculo amistoso.

Los especialistas lingüísticos también analizan el entramado del lenguaje usado en interrogatorios y confesiones y cuentan con sofisticadas técnicas para el análisis de la imitación en la firma y la detección de textos redactados con fines criminales, como falsas cartas de suicidio. Incluso son capaces de crear perfiles lingüísticos e identificar a los interlocutores de una conversación a partir de una grabación de voz. ¿Cómo? Con la comparación de los escritos con las bases de datos de textos disponibles en busca de hábitos lingüísticos similares, la identificación del vocabulario, argot, jergas profesionales, regionalismos e incluso la puntuación. La lingüística forense no  menosprecia ningún detalle del formato del documento y el soporte físico en el que se encuentra. Si la comunicación es oral, por ejemplo en una grabación, hay que tener en cuenta además el ritmo, la fonética, las pausas, la entonación o la separación entre palabras y letras.[6]



[4] Neoludismo es una ideología de carácter radical opuesta al desarrollo de la revolución digital, a la inteligencia artificial y a todo avance científico que se apoye en la informática. Apareció en la última década del siglo XX y tiene sus raíces en el Ludismo (movimiento obrero que adquirió auge en Inglaterra a partir del odio hacia las máquina)
[5 Información extraída del artículo ‘Lingüística forense: la forma de hablar y escribir nos delata’ (www.muyinteresante.com)
 
[6] ídem 5

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