LA CRUELDAD MÁS CRUEL


Ana Quevedo
Periodista de Sucesos y Tribunales. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones
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LA CRUELDAD MÁS CRUEL (I)
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El domingo por la mañana (23 de junio) recibía uno de esos whatsapp que por mucho que intentes buscarle explicación, no la encuentras. Lo lees, lo vuelves a leer, releer y piensas que no es verdad, aunque la fuente es fiable y los datos que te están dando son más que exactos. "Bebé tirado por un desagüe común. Placenta incluida. Unas 40 horas de vida. Ha sobrevivido. Fractura en el antebrazo izquierdo (...)".


Media hora después recibía la nota de prensa de la Policía Nacional: Detenida una mujer por tentativa de asesinato tras ser rescatado su recién nacido del hueco de desagües de un edificio. Sí era verdad, había confirmación oficial.



¿Qué explicación tiene que una madre deje morir a su bebé? ¿Qué un padre pueda acabar con la vida de sus pequeños? ¿Tiene alguna explicación humana? ¿Es perdonable? ¿Qué pasa por la mente de una madre para tal horrenda acción?



El rescate de hace unas semanas de un bebé en unas tuberías de aguas residuales en China conmocionó al mundo entero. Las imágenes eran horribles, inhumanas, crueles[1]. Se veía a los bomberos como cortaban los tubos y extraían a una criatura de apenas unas horas de vida y aún con la placenta. Ocurrió a finales de mayo en Zhejiang. La madre declaró que fue un accidente: que se le resbaló por el retrete tras dar a luz y que como no lo podía coger, tiró de la cadena. Confesó a los agentes que fue un embarazo no deseado, fruto de una aventura de una noche y que no pudo en su día abortar; y ahora tampoco podía soportar el estigma de ser una madre soltera.



Y semanas después de tal horrenda acción ha vuelto a repetirse. Esta vez en Alicante (España). Una mujer de 26 años arrojó por el respiradero de un patio de luces a su recién nacido, aún con el cordón umbilical. Antes, lo envolvió en telas y lo metió en una bolsa de plástico. Aguantó 40 horas sollozando, sin comer y sin ropa. El bebé, posiblemente, ha sobrevivido porque la bolsa de plástico tenía un agujero por dónde el neonato estuvo respirando esas 40 interminables horas, tiempo en el que su madre estuvo ingresada en el hospital por un sangrado tras dar a luz. Nadie sabía entonces lo que había hecho la joven, que además tiene otro niño de 3 años y que lo cuida su hermana.



Tras la alerta de una vecina de que escuchaba aullidos de un gatito (al igual que en el caso de China), los bomberos acudieron a la vivienda. Lo que allí vieron, seguro que marcará sus vidas.[2]



¿Tiene alguna explicación psicológica este hecho tan atroz? Para Rosa García Martínez, Psicóloga General Sanitaria y Psicóloga Forense (en la actualidad estudia también Criminología), “en un gran porcentaje de casos se encuentran patologías previas como el Síndrome de Münchhausen por poderes, la depresión post- parto o la psicopatía; y en otros casos, los forenses no encuentran una enfermedad que explique el infanticidio, solo una mente inestable”.


El Síndrome de Münchhausen por Poderes (MSBP: Münchhausen Syndrome by power o by proxy) fue acuñado por el doctor Samuel Roy Meadow –de origen inglés- para referirse a lo que él consideró un trastorno en el que una persona, generalmente el cuidador o la madre del niño, deliberadamente causa lesión, enfermedad o trastorno a otra persona, generalmente a sus hijos. El DSM-IV-TR[3] aclara que se trataría de un trastorno en el que “no hay incentivos externos que justifiquen el comportamiento, por ejemplo, una ganancia económica ni la persona lo hace para lograr un beneficio persona”.

Volviendo al caso de Alicante, la madre, tras ser detenida por un presunto delito de tentativa de asesinato, confesó a la policía que "no deseaba tener al bebé pero que no disponía de dinero para abortar”. Horas después cambió la declaración y dijo que tuvo al bebé y que creía que había nacido muerto y por eso lo tiró por la ventana. Afortunadamente, el bebé se recupera en la UCI pediátrica del Hospital General de Alicante y su vida no corre peligro. Hace tanto solo unas horas, el juzgado de Instrucción número 4 de Alicante ha acordado prisión provisional, comunicada y sin fianza para la madre.

Cualquier crimen es horrendo. Pero perdónenme ustedes si afirmo (porque así lo creo) que matar a un bebé o a un pequeño es la crueldad humana más horrenda que pueda existir. Un adulto puede defenderse o por lo menos intentar defenderse de su agresor pero una criatura con solo unas horas de vida no tiene la capacidad de defensión. Un niño de 2 años tampoco la tiene.


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LA CRUELDAD MÁS CRUEL (II)

Esta semana se juzga a José Bretón, el hombre que presuntamente acabó con la vida de sus dos hijos Ruth y José (de 6 y 2 años) y luego los quemó en una hoguera. Un crimen horrendo del que el progenitor no ha confesado su autoría, es más ha llegado a declarar ante el juez que es “buen padre y marido y un hombre cariñoso”. Ocurrió el 8 de octubre de 2011, cuando los niños desaparecieron. Un crimen premeditado (incluso se ha dicho que José Bretón ensayó con sus sobrinos la reacción de los niños al quedarse solos).

El criminólogo y doctor en Psicología Vicente Garrido ha analizado el comportamiento criminal  de Bretón en su libro El secreto de Bretón. Considera que “ha tenido siempre un equilibrio emocional precario, que ha sostenido mediante sus compulsiones de limpieza, de no contaminarse, de evitar ruidos naturales pero insoportables para él, como el masticar de los que comen con él, y sus exigencias hacia el comportamiento de los demás, en la medida en que haya podido hacerlo, bien mediante órdenes a su mujer, bien mediante el engaño y la manipulación”. Para Garrido, una de las claves del cruel suceso está, no solo en la venganza, sino “en recuperar el control, algo esencial en su vida[4]

Para Garrido, Bretón presenta lo que en criminología se conoce como la Tríada Oscura: rasgos importantes de psicopatía como crueldad, falta de empatía, ausencia de remordimientos y de lazos afectivos auténticos; narcisismo, o la necesidad de ser muy valorado, ego inflado; baja tolerancia a la frustración y maquiavelismo, ya que emplea estrategias torticeras para conseguir sus fines gracias a manipulación y engaños.

Pero no es el único caso ocurrido en la España reciente donde los progenitores han acabado con la vida de sus hijos, sucesos que han conmocionado a la sociedad. Destacaré dos de ellos: el triple parricida de Elche (Alicante) y la parricida de Santomera (Murcia).

En abril 2005, José María Maciá Navarro, de 35 años mató a sus dos hijos de 6 y 2 años y a su esposa. Ocurrió en Elche y la escena que hallaron los primeros investigadores que acudieron a la vivienda fue espeluznante. Primero asesinó a su mujer, que dormía en la cama, destrozándole la cabeza a mazazos; luego a su hijo mayor y finalmente al pequeño que dormía en la cuna. Horas previas al triple parricidio había estado bebiendo y tomando cocaína. Tras acabar con la vida de su familia a golpes (con una maza), se perfumó y cogió 120 euros y se fue con unos amigos a un club de alterne donde mantuvo relaciones sexuales. Tras agredir a un compañero y llevarlo al hospital, volvió a su casa (donde estaban los cuerpos destrozados de sus hijos y esposa) para coger más dinero, joyas y juguetes de sus hijos. Huyó a un pueblo cercano y allí fue detenido.

Durante el juicio, dijo que mató a su familia sin motivo porque le alcanzó el pecado, relató hasta con el más mínimo detalle el crimen (el antes y el después de los asesinatos). Su Defensa aducía una locura transitoria, pero el Ministerio Fiscal y las Acusaciones alegaron que el acusado sabía lo que hacía y el por qué. Fue condenado en 2008 a 54 años prisión (18 por cada miembro de su familia asesinado), aunque solo cumplirá un total de 25 años (legislación española). En la sentencia se decía que “el acusado era plenamente consciente y actuó voluntariamente, y por lo tanto era plenamente imputable, plenamente responsable de lo que hizo” y, además, hacía referencia a que la cantidad de alcohol y de cocaína que el acusado afirmó haber consumido antes de los asesinatos “no mermaron sus facultades cognitivas y que en ningún momento ha quedado acreditado que el parricida haya sufrido alteraciones mentales”.

Antes de la celebración del juicio, el triple parricida de Elche comunicó a la prensa (a través de su abogado) que si lo absolvían de los cargos, ingresaría en un monasterio y que quería marcharse de misionero a un país del Tercer Mundo; incluso que le “hablaba de Dios” a sus compañeros presos.

La parricida de Santomera. Paquita González estranguló hasta la muerte a sus hijos, de 4 y 6 años, para castigar a su marido. Fue detenida nada más terminar el entierro de sus hijos. Nadie podía creerse que fuera la propia madre la que estranguló a los dos pequeños con un cable del cargador del móvil. Ocurrió el 19 de enero de 2002. Su primera versión fue que dormía junto a sus pequeños cuando entraron a robar a su casa, la atacaron y perdió el conocimiento y tras despertar, se encontró a sus hijos muertos. Rompió un cristal de una ventana y escondió joyas para que su versión fuera más creíble a la de un robo. Pero las autopsias de los cuerpos de los pequeños desmontaron la coartada de la madre. Además, hallaron en las uñas de uno de sus hijos piel de la madre (que llevaba un brazo vendado para esconder los arañazos de los niños que intentaron defenderse). Finalmente confesó el crimen pero dijo que esa noche había tomado grandes cantidades de alcohol y cocaína.

En el juicio quedó demostrado su autoría y Paquita declaró que actuó movida por los celos hacia su marido: una relación de amor-odio y atormentada por las supuestas infidelidades de él. Ella planeó perfectamente los crímenes, incluso instó a su tercer hijo (un adolescente de 14 años) a que viera los cadáveres de los pequeños y a que avisara a la familia. Fue condenada a 40 años de prisión. Los informes psiquiátricos que se presentaron durante la vista oral señalaban que Paquita padecía el Síndrome de Medea, es decir una manifestación que lleva a matar a los propios hijos para hacer sufrir al cónyuge.

¿Qué pasa por la mente de una madre o de un padre para asesinar a sus pequeños o para dejarlos morir mientras agonizan durante horas? ¿Qué esconde la mente humana? 







[1] Vídeo del rescate bebé China: http://www.youtube.com/watch?v=Z4T2-Oz6G84

[3] DSM-IV-TR: Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders)
[4] Entrevista publicada en el diario La Voz de Galicia (23 de junio de 2013). Pueden leer la entrevista íntegra en el siguiente enlace: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2013/06/23/vicente-garrido-breton-loco-tampoco-normal/0003_201306SX23P8997.htm

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