Justicia Restaurativa por y para las víctimas, sin olvidar rehabilitación del infractor



    V.Domingo


La Justicia Restaurativa está por y para las víctimas, trata de revalorizar su papel dentro y fuera del proceso penal, sobre todo que su opinión sea tenida en cuenta a la hora de adoptar cualquier decisión sobre el proceso penal y el hecho delictivo que la ha afectado directamente o incluso indirectamente, ya que entendemos que cuando un delito sucede hay unas víctimas directas, otras indirectas e incluso la comunidad en general es víctima indirecta porque ha visto quebrantado su sentimiento de seguridad y su confianza en el ser humano. Sin embargo, también la justicia restaurativa trata de que el infractor se conciencie, se dé cuenta del daño y quiera no volver a delinquir, no se trata de avergonzarlo, más bien es una vergüenza reintegrativa que hace que sepa que si quiere cambiar, va a ser ayudado y como primer paso para esa voluntad de cambio, debe querer cumplir con su responsabilidad de reparar o mitigar el daño que causó. Esto repercute de forma positiva en las víctimas (que podrán sentir que es menos probable que otras personas sufran lo que ellas sufrieron) y en futuras potenciales víctimas, ya que se sentirán más seguros y con menos posibilidades de convertirse en víctimas directas. Realmente la Justicia Restaurativa puede hacer reflexionar a muchos infractores, pero donde más puede ayudar es en jóvenes infractores, estos chicos tienen más probabilidad de que se puedan rehabilitar por cuanto tienen su personalidad en formación, se dejan guiar por las compañías y la influencia de su entorno y por eso en estos, el cambio en su vida puede ser más drástico. Matza y Sykes ya elaboraron en su día, las llamadas técnicas de neutralización y son justificaciones que utilizan los delincuentes para con su conducta delictiva, y suelen ser más habituales precisamente en estos menores y jóvenes.



Estas justificaciones son las que hacen que algunos delincuentes (muchos jóvenes) consideren sus delitos como algo lógico y por eso la labor individualizada de los profesionales debe tender a que se despojen de estas justificaciones. 

¿Cuáles son?

Negación de la responsabilidad, el delincuente dirá que fue una “víctima” de las circunstancias y que fue empujado al delito (“no fue mi culpa”)

Negación de la lesión, muchos creen que su delito no causó daños o que la víctima podía permitírselo.

Condena de los que condenan, el delincuente piensa que los que les juzgan seguro que en su día hicieron cosas peores.

Apelación a lealtades superiores, muchos infractores se justifican diciendo que lo hicieron porque sus amigos estaban allí y no podían hacer otra cosa.

Estas justificaciones implican que no todos pero muchos podrían recuperarse y vivir alejados del delito, si se trabajan suficientemente con ellos para que tomen real conciencia del daño que causaron. 

Y aquí es donde entra la Justicia Restaurativa pues a través de los procesos restaurativos el infractor va a ver a la víctima como una persona real que sufre, va a poder conocer de primera mano el impacto real de su delito y sobre todo va a poder generarse en él, un valor restaurativo esencial: la empatía.

El problema para muchos de nosotros, es la responsabilidad, en el sistema actual de justicia penal llamado retributivo, el infractor se enfrenta al sistema y debe someterse a las consecuencias punitivas impuestas por él, pero no tiene ningún papel activo, solo una responsabilidad pasiva por un acto cometido en el pasado.

Los procesos restaurativos invitan al autor a tomar responsabilidad activa, participando en todo el proceso y haciendo gestos para reparar o compensar el delito. Esta responsabilidad activa no sólo es por el delito cometido en el pasado, sino que se orienta al futuro. Esta debería ser la clave, combinar los principios de esta Justicia Restaurativa con intervenciones educativas, psicológicas y terapéuticas para de esta forma intentar mirar no solo al pasado sino al futuro, pensando en la sociedad en general y en que este delincuente más tarde o temprano volverá a ella, y por respeto a las generaciones futuras nuestra obligación es intentar que el que salga de prisión o centro de internamiento, lo haga como una persona nueva. Si no damos un papel activo al infractor ¿cómo podemos pensar que van a reflexionar y rehabilitarse? Además si creemos que muchos de ellos son recuperables ¿no deberían tener un castigo pero constructivo?

Por supuesto que para muchos delincuentes es más fácil cumplir condena, asumir los años de prisión pero sin hacer nada más, a muchos esto los coloca incluso en una posición de “víctimas del sistema”, que hace que las justificaciones de Matza y Sykes tomen más fuerza, pero si se cambia el chip y se les confronta con el daño, se les muestra que las víctimas son seres humanos y no objetos aleatorios y además se les da un papel activo durante todo el tiempo de cumplimiento de condena , estoy segura que muchos podrán ser rehabilitados. Y respecto a las víctimas, si saben que además de cumplir su castigo, al menos algunos ha podido ver el daño que causaron y que es más probable que no vuelva a existir otras víctimas, porque no volverán a delinquir, entonces al menos si sentirán que se ha hecho justicia y que otras personas no sufrirán lo que ellas sufrieron. Entonces su lucha y su dolor, si habrá valido la pena. V.Domingo

1 comentario:

Mario Araya Pérez dijo...

Me parece bastante interesante el tema de la justicia restaurativa como acción reflexiva que permita al "infractor" enfrentarse y conocer las consecuencias sus acciones.
Mi Área de especialidad es la antropología, y mi interés especial está en las personas jóvenes y las practicas delictivas. He tenido la posibilidad de trabajar en un centro penitenciario, en un área de detención especial para personas jóvenes en Costa Rica. Durante mi trabajo que era parte de un curso práctico sobre historias de vida, me pude dar cuenta de un hecho lamentable en relación a la posibilidad de los privados de libertad del centro para poder reflexionar acerca de las causas y consecuencias de los actos que los llevaron a estar en prisión.
Con las historias de vida se pretendía poder propiciar un ejercicio de la memoria, con el cual se podría poner en perspectiva la condición de privados de libertad y lo que ello implica en relación con la forma en la cual, hasta antes de ser aprisionados,habían tenido la posibilidad de vivir, es decir, confrontar su situación actual de encierro con su vida en libertad. Sin embargo, no fue mucho el tiempo transcurrido antes de que pudiera darme cuenta de que el ejercicio de la memoria no es algo apreciado en prisión, por la situación de trauma que resulta para ellos de dicha reflexión. Si bien es cierto la privación de libertad puede tener un efecto traumatizante en la persona, es mucho más nocivo el no-ejercicio de la memoria o de una no-reflexión que propicia la misma institución carcelaria, a veces no proporcionando espacios reales y concretos para dicho fin y otras facilitando el consumo de ciertos medicamentos que "desconectan" al privado de libertad de la difícil condición en la que se encuentra.
Debe ser parte del proceso de formación socioeducativo, las prácticas en las cuales los privados de libertad se enfrenten a las situaciones que los llevaron a su condición actual y que les permita a la vez, de alguna forma, entender y compensar dichas situaciones.

También te puede interesar