***El Chacal de La Malinche***



El siguiente relato, nos lo hicieron llegar a través de un colaborador anónimo que desea que su nombre no sea mencionado, ya que participó directamente en la investigación de este caso.

Para este relato se omitieron nombres y detalles a petición del autor, es un enfoque de quien trabaja dentro de una Procuraduría.

El trabajo dentro de los órganos de Procuración e impartición de Justicia o persecución del Delito, tiene, en mucho, la dificultad de que te enfrentas a delincuentes. Gente que no está de acuerdo con que tu hagas tu trabajo y que buscará hacerte caer en errores, te llegará a amenazar o incluso intimidar. 

Sin embargo más allá de tener que enfrentar esas pequeñas adversidades, para las que los compañeros te preparan y te alientan, está el convivir con el dolor de la víctima u ofendido… eso, es algo para lo que ni en la escuela, ni en la academia, ni tus instructores te alistan. Al entrevistarte con el denunciante o querellante, te enfrentas al reto de hacerlo buscar entre sus recuerdos para que te aporte la mayor cantidad de datos posibles que te permitan continuar con tu trabajo, y constantemente te vas a enfrentar a su fastidio, a su hartazgo, al que ya no quiera seguir hablando contigo por que ya se fastidió de repetir una y otra vez lo que le ha ocurrido. 

En no pocas ocasiones te enfrentas al pensamiento que lo que te están narrando, le podría haber pasado a tu hermana, hermano, primo, abuelita, madre, o cualquier otro familiar cercano, y entonces crees que la pena que contempla la Ley Penal es poca; es nada. Sin embargo nuestro trabajo nos obliga a sobreponernos y esforzarnos que ese delincuente no siga en la calle. 

Han pasado ya varios años, su nombre ya fue borrado de la memoria colectiva, cada día ocurren nuevas atrocidades y la información corre de manera muy vertiginosa y hace que los temas sean superados. Pocos tuvimos la posibilidad, pero aún no sé si fue desgracia o fortuna, de ver aquellos vídeos, nos aportaron una gran cantidad de información respecto del comportamiento del probable responsable, lo analizamos, con la dirección de una excelente jefa, y aprendimos a escuchar los sonidos de alrededor, todos concluimos que si se escuchaban ladridos y algunas voces, pues era seguro que haber gritado, alguien la habría escuchado, sin embargo sus golpes y sus amenazas la hicieron desistir. Era un vídeo, sin embargo no era ficción, estábamos consientes, así que procedimos a revisar la cinta vhs una y otra vez, a buscar datos importantes, a buscar la supuesta marca de nacimiento, que al final le daría la libertad al que en ese momento estaba detenido. 

Es increíble ver que el humano es el único ser, capaz de provocar dolor por el solo gusto de hacerlo, es increíble que nos podemos deshumanizar al grado de no conceder piedad a quien nos la suplica. Lo que vimos, fue un grado de dolor que no podría volver a reunir en mucho tiempo, más de uno salió a llamar a casa, en ese entonces no era muy común el uso de celulares…

Algunos años más tarde conocí a un elemento de la entonces Policía Judicial del D.F., como enseñanza a los nuevos siempre les decía que debía ser muy observadores al momento de realizar una investigación, una entrevista, pues hasta ese momento él no se podía explicar como un sujeto como ese, le había podido distraer la atención y evitado que ingresara a ese domicilio a hacer una revisión, él estaba seguro que de haber insistido, habría podido ver algo que le indicara que todo estaba mal, tal vez el cemento en el patio, tal vez el alambre recocido, tal vez la silla… Ha sido un reproche que no se ha dejado de hacer, pero yo creo firmemente que nadie nos esperábamos encontrar a un tipo como ese, nadie nos había platicado que existían en mi ciudad, en mi México.

Definitivamente fue sorpresivo lo que les ocurría, ni siquiera opusieron resistencia, diario lo veían en su colonia, en su calle. Era un tipo bonachón, regordete que ayudaba a la Sra. De las quesadillas a poner y quitar el puesto, platicaba con algunos vecinos, a veces solo los tratos de cortesía, pero no era agresivo, o por lo menos a nadie había golpeado en la calle ni los había insultado, su detención fue sorpresa para los vecinos, se imaginaban que algo no andaba bien, para su edad no era normal ser soltero, alguien dijo que era tímido con las mujeres. Lo cierto que es que toda esa descripción era la opuesta a la de la persona que veíamos en el vídeo, no era la misma persona definitivamente.

Una mañana todo acabó. Ella, con las mismas características de cabello, complexión, color de piel, decidió que si iba a morir no era de la manera en que el decidiera; con gran habilidad lo convenció de que le regalara un vaso de agua, le dijo que ya estaba cansada de luchar y que no se opondría más, que solo quería refrescarse un poco, ese descuido bastó. Esa acción hizo que la historia fuera distinta, se liberó de su atadura, a pesar del dolor que el metal le causaba, y con la energía que te da el saberte perseguido se lanzó a la calle desde la ventana; con la caída sufrió diversas fracturas, pero ella decidió a la 7 de la mañana que no iba a ser como él quisiera, corrió aún con las piernas rotas y encontró una patrulla que iba pasando, no localizaron al probable responsable sino hasta seis meses después, su gemelo salió del reclusorio. Antes de todo eso los bomberos encontraron dos cadáveres en el patio, los peritos en PSICOLOGÍA FORENSE tuvieron que analizar tres vídeos, muchas verdades nunca salieron a la luz pública, ni de las mentes que los que vimos actuar a ese chacal.


Tremenda historia la que nos cuenta mi amigo Noé Lara E en Criminología y Criminalística.

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