Casos famosos de locura compartida 3 y Conclusión



Por Susana P. García Roversi©
PAUL BERNARDO Y KARLA HOMOLKA
"LOS ASESINOS BARBIE Y KEN"
(The Ken & Barbie Killers)

 

Paul Bernardo y Karla Homolka, ambos canadienses, se conocieron en el mes de octubre de 1987, cuando él tenía 23 años y ella 17, en un restaurante en Scarborough. Ella había terminado sus estudios, siendo estudiante modelo, y trabajaba como asistente en una clínica veterinaria; él era contador. Tras conocerla, Paul, muy astuto y con sus encantos de guapo y seductor, logró que la adolescente Karla cayera rendida a sus pies, luego de regalos, cenas con velas y veladas románticas.

Bernardo y Homolka, 1988

El 24/12/89 le propuso casamiento. Pero lejos estaba Karla de conocer a su encantador “príncipe”. En el mismo año en que conocieron, 1987, una serie de brutales violaciones asolaron a la ciudad de Scarborough; fueron denunciadas doce, las cuales duraban entre 30´ y una hora. Se emitió una alerta general pues los delitos eran cometidos contra jovencitas que esperaban el autobús en la noche. El “Violador de Scarborough” sembraba el terror y se trataba de... Paul Bernardo. A mediados de 1990, él se obsesionó con Tammy, la hermana de Karla, de 15 años: la espiaba y acechaba sin que nadie se diera cuenta. En julio de ese año, Bernardo le ofreció cerveza a Tammy y la emborrachó hasta que la adolescente se quedó dormida; intentó abusar sexualmente de ella, sin lograr su objetivo debido a que la joven comenzó a despertar mientras la manoseaba. En este punto, Karla tenía sentimientos enfrentados referentes a su novio, sabiendo que él salía con otras mujeres y él mismo le había dicho que era el “Violador de Scarborough”; se sentía "humillada e indignada". Pese a ello, Bernardo no tenía intenciones de cambiar su vida sino, la de cambiar la de su novia diciéndole que si realmente lo amaba, debía dejar que él desvirgara a su hermana Tammy. Según sus declaraciones, Karla consintió el horrible acto viendo “una oportunidad para tomar control y mantener todo tranquilo dentro de la familia”. Así fue que mientras planeaban la boda, hacían lo propio con la violación de Tammy.

Navidad, 1990. Ver la foto de reciente graduación de Tammy

Seis meses antes de su casamiento, programado para el año 1991, Homolka robó el anestésicoHalotano de la clínica veterinaria en donde trabajaba. El 23/12/90, aprovechando que los padres de ellas habían salido, Homolka y Bernardo le administraron somníferos a Tammy, mezclados en una bebida de ron y huevo. Al perder la conciencia, Tammy fue desvestida y su hermana le aplicó un paño, embebido en el potente anestésico, en la nariz y la boca. Por medio de un razonamiento distorsionado por la realidad en la que se encontraba inmersa, Homolka quería “darle la virginidad de Tammy a Bernardo como regalo de Navidad” debido a que Bernardo siempre le había reprochado que ella no fuera virgen cuando se conocieron. Mientras él la violaba repetidamente, ella filmaba todo. Luego él le quitó la vídeocámara y, según ella, la forzó a tener contactos lésbicos con su pequeña hermana[1]. No se dieron cuenta pero la adolescente comenzó a vomitar, estando aún inconsciente y debido al paño colocado en su boca, comenzó a ahogarse. Ambos intentaron reavivarla, pero no fue suficiente. Antes de llamar a Emergencias, escondieron todo, vistieron nuevamente a Tammy, quien tenía una quemadura química en el rostro y la llevaron a una habitación. Pocas horas después, Tammy fue declarada muerta en el Hospital General de St. Catharines, sin haber recuperado la conciencia.

El cuerpo de Tammy

A pesar del comportamiento de ambos –pasando la aspiradora y lavando la ropa en medio de la noche– además de la enorme y brillante quemadura color frambuesa en el costado izquierdo del rostro de Tammy, la Policía Regional del Niágara creyó la versión de lo sucedido de la pareja y se determinó oficialmente que la muerte de la adolescente se había producido por un accidente de ahogo en su propio vómito debido a excesivo consumo de alcohol. Luego de esto, la pareja no había aún satisfecho sus deseos por lo que mantuvieron relaciones sexuales, con Karla vestida como si fuera Tammy a quien Paul tenía que quitarle la virginidad; todo quedó filmado. Días después, se mudaron de la casa de los padres de Homolka para dejarlos lidiar con “su duelo”. Finalmente, se casaron en una suntuosa ceremonia el 29 de junio; arribaron al lugar en un lujoso carruaje y pasaron su luna de miel en Hawaii. Nada parecía fuera de lugar; como luego comentarían varios, era la “pareja perfecta”, tanto así que los apodaron “Barbie y Ken” en alusión a los famosos muñecos.

La fastuosa boda


"Los Teale"



Pero pronto, Paul y Karla “Teale”[2], empezarían a tener problemas, debido al fortísimo temperamento de Paul y las agresiones físicas que le propinaba a Karla. Así fue como un día de enero de 1993, ella huyó hacia la casa de sus padres, quienes al verla brutalmente golpeada, llamaron a la policía, y denunciaron la agresión de Bernardo hacia su hija. Una vez que la policía llegó, encontró –según declaraciones de los detectives–, a Karla muy asustada y con un terrible pánico hacia Paul, a quien parecía ser totalmente sumisa y a quien parecía temer increíblemente. Entonces, fue cuando Karla, para terrible sorpresa policial, confesó absolutamente todos los crímenes que había cometido junto a su marido desde 1991 y las violaciones que él cometía desde mucho tiempo atrás. Ese fue el principio del fin de la carrera criminal de Paul Bernardo, pues la policía, con esta confesión, obtuvo la orden para realizar un cateo y allanar la casa, donde se encontraron cintas de vídeo donde constaban los crímenes confesados por Homolka.

Fotos tomadas por la policía, tras la denuncia de los padres de Karla



Según el testimonio de Homolka, dos semanas antes de su boda, el 15/6/91, Paul, con ayuda de ella[3] secuestraron a Leslie Mahaffy, de 14 años, y la llevaron a su casa; allí la violó repetidamente ese mismo día, para luego asesinarla y descuartizar su cuerpo para arrojar los restos dentro de bloques de cemento en el lago Gibson cerca de St. Catharines, Ontario.

El 16/4/92, nuevamente con la ayuda de su esposa Karla, Paul secuestraría a Kristen French, de 15 años. Esta vez la sometieron a 13 días de calvario durante los cuales fue violada y torturada, hasta que encontró la muerte por tanto maltrato. Cuando Bernardo violaba y ultrajaba, su esposa filmaba; luego cambiaban los roles. Durante el resto del día, Karla se encargaba de curarla y alimentarla (a lo que la muchacha se negaba) “para no contrariar a su esposo”. El cuerpo de Kristen fue hallado en un camino vecinal, dos semanas después de desaparecer camino a su escuela. Se acusaron mutuamente de los asesinatos, pero Homolka siempre se adjudicó los secuestros y la ayuda prestada, desligándose de las torturas y abusos.


Tammy Homolka; Leslie Mahafy y Kristen French (vìctimas)


Karla Homolka y Paul Bernardo durante el juicio (1995)


Resumiendo, pues hubo muchas irregularidades y otros casos que estuvieron en duda, toda esta locura terminó con el divorcio en 1993 y llevó a que Bernardo fuera condenado a prisión perpetua y se lo declarara “Peligroso Violador”, lo que para la legislación canadiense significa que nunca saldrá de la cárcel. Homolka, gracias al acuerdo con el cual llegó a la Fiscalía, sólo recibió una condena de 12 años (1995)y salió libre en 2005. Actualmente se encuentra casada, con dos hijos y reside en las Islas Vírgenes. La opinión pública mostró su malestar en contra de ella y, pesar de dar varias entrevistas para televisión, no consiguió "lavar su imagen". En el último reportaje que se le hizo en 2010, se notaba que su estado mental se estaba deteriorando.

 
Entrevista para TV de Karla Homolka (2010)

Este caso evidentemente es otro lamentable caso de folie à deux, donde la parte dominante era ejercida por el hombre y la dominada, por la mujer. Pero cabría acotar que fue muy discutido el rol de Karla Homolka, pues en las cintas de vídeo que fueron expuestas luego de hacer el trato con la Fiscalía –aun impuesta la censura de toda la información por el juez interviniente– se mostraba a las claras que ella era tan sádica y cruel como él, con la diferencia de fue Bernardo quien despertó estas perversidades en ella. Por lo tanto si bien, y para esta clasificación, Homolka quiso hacer creer que ella sólo fue una víctima más de su pareja y que actuaba por miedo hacia él, las grabaciones demostraban todo lo contrario. De sólo pensar en lo que le hizo y permitió que le hiciera Bernardo a su pequeña hermana, no queda otra salida que pensar que Karla Homolka actuó con conciencia y voluntad para satisfacer las demandas perversas de su pareja dominante, pero “pareja” (en el literal sentido de la palabra; estado de paridad) al fin[4].

CONCLUSIÓN

Podríamos seguir hablando por horas de este tipo de “locura compartida”, en este caso, siempre relacionada con parejas heterosexuales, unidas en forma sentimental. He tomado, quizás, los peores casos, pero eso no quiere decir que sean los únicos, a estas parejas podemos sumar: Raymond Fernández & Martha Beck (Nueva York, 1947-49); Gerald & Charlene Gallego (California, EE.UU, 1978-89); Douglas Clark & Carol Bundy[5] (California, EE.UU, 1980); Cynthia Coffman y James Marlow (California, EE.UU., 1986); Catherine y David Birnie (Perth, Australia, 1986); David Parker Ray y Cindy Hendy (New Mexico, EE.UU., 1999), en las cuales las mujeres se ocupaban de la “provisión” de las futuras víctimas de sus parejas. Se encuentran en estos casos mujeres dominadas, como Cindy Hendy (actualmente sigue manteniendo su inocencia, a pesar de su condena a 36 años de prisión en 2001, pues se considera también “víctima” de Parker Ray, porque todo lo hizo por miedo a que a ella le pasara lo mismo si no le traía mujeres)[6] o Myra Hindley; otras dominantes, como Rosemary West, y otras que argumentaron ser dominadas, no obstante lo cual todo pareció apuntar a conseguir un acuerdo con la Fiscalía, como Karla Homolka. Pero, lo que no deja lugar a dudas, es que siempre fueron conscientes voluntarias en su accionar criminal, marcado, casi indefectiblemente, por la letalidad en manos de su pareja o de ellas mismas.

Igualmente y para no dejar lagunas en el tema, también hubo casos de folie à deux en parejas sentimentales homosexuales, como los casos de Thierry Paulin[7], El Monstruo de Montmatre, & Jean-Thierry Mathurin, en Francia, y Gwendolyn Graham & Catherine Wood, en EE.UU; los casos de “socios” que asesinaban juntos o por separado como Henry Lee  Lucas  y Ottis Toole, o Wesley Shermantine, & Loren Herzog; los que lo hacen siempre en pareja como Leonard Lake & Charles Ng en EE.UU., y Abel Wolfgang Abel & Mario Furlan, en Italia, por nombrar algunos.

Un caso curioso se presenta con los primos Kenneth Bianchi & Angelo Buono, los cuales en un principio se pensó que era un solo asesino y se los apodó El Estrangulador de Hillside, el cual continúa siendo así conocido hasta la fecha. Ambos actuaron juntos, secuestrando, torturando y asesinando un total de 9 mujeres jóvenes y una niña de 12 años, en Los Angeles, California, en 1977-78. A pesar de que Buono tenía un fuerte temperamento y era abusador consuetudinario, fue él quien decidió poner fin a la “sociedad”, al enterarse que Bianchi quería entrar a trabajar en la policía (lo cual fue desestimado). Sin embargo, en 1979, el que vuelve a matar, esta vez a dos muchachas, es precisamente Bianchi y fue allí cuando fue capturado. Para salvarse de la pena de muerte, delató a su primo quien fue inmediatamente detenido, y acusándolo de haberlo “obligado” a matar. Christopher Berry-Dee se pregunta si, en el fondo, era realmente así y teniendo en cuenta la continuidad en Bianchi, desestima por completo que Buono fuera la personalidad dominante, aunque no niega que era quien planificaba cómo llevar a cabo los crímenes. Al separarse de Bianchi, cesó por completo y volvió a su vida de pintor de autos, muy afamado en Hollywood, pues entre sus clientes se encontraban Frank Sinatra, Dean Martin, Lana Turner, entre otras celebridades.

Kenneth Bianchi y Angelo Buono, "El Estrangulador de Hillkside" (The Hillside Strangler)

Bianchi, por el contrario, continuó con su conducta criminal, que lo llevó a su final. Pero hay más. Estando encarcelado y mientras se llevaba a cabo el juicio contra Buono, Bianchi accedió a que una atractiva modelo y principiante escritora, Veronica Compton, le hiciera una entrevista, para poder perfilar mejor su personaje de ficción, “El Asesino Mutilador”. Como un perfecto psicópata, se mostró encantador y ella se enamoró perdidamente de él... a punto tal que, que siguiendo un plan diseñado por Bianchi, viajó a Seattle y luego se dirigió a Bellingham, en el estado de Washington, dejando a su paso una serie de rastros indubitables, como recibos de gastos por habitaciones en moteles o en estaciones de combustible que abonaba con la tarjeta de crédito de Bianchi. Por último, atrajo a una joven, con promesas de drogas e intentó asesinarla, siguiendo el MO de “El Estrangulador de Hillside”. Pero no tuvo suerte, la joven era experta en artes marciales; no solo logró escapar, sino que le propinó fuertes golpes e hizo la denuncia policial.

Veronica Compton


En su arresto, Verónica confesó que estaba completamente enamorada de Bianchi y convencida de su inocencia, por eso había seguido sus órdenes para que él fuera exculpado de los dos últimos crímenes y solo le hubiera cabido una menor condena, debido al trato que había realizado con la Fiscalía para ser el principal testigo en contra de su primo. Ella, por su parte, fue juzgada y condenada a cadena perpetua por intento de asesinato. Fue llamada a prestar declaración en el juicio de Bianchi y Buono. Hervía de rabia y resentimiento porque Bianchi había dejado de interesarse por ella. Su testimonio destilaba un sabor a venganza. Pero después de admitir que una vez tuvo la intención de poner un negocio de depósitos de cadáveres y dedicarse a la necrofilia, el jurado no le prestó atención. Ya en prisión, Compton inició una relación epistolar con Douglas Clark (sí, el que una vez fue pareja, como cité anteriormente, de Carol Bundy). En sus cartas hablaban sobre mutilación y asesinato en serie. Verónica Compton escapó de prisión el 27 de julio de 1988; fue recapturada y en la cárcel conoció a un profesor, con quien comenzó una relación y quedó embarazada; se le otorgó la libertad condicional en 2003. A partir de allí, escribió sus memorias –Comiendo las cenizas – e impartía conferencias. Se casó con el padre de su hijo y siempre afirmó públicamente haberse reformado. Publicó otros libros bajo el nombre de Verónica Compton-Wallace. 

Coincido nuevamente con Berry-Dee en que la “mente maestra” –aunque algo chapucera– y dominante era Bianchi, y Buono accedía pues daba rienda suelta a sus sádicos placeres y tomaba las precauciones necesarias para no ser atrapado. De no haberse encontrado, Buono seguramente hubiera seguido con su conducta abusiva, pero nunca hubiera llegado al asesinato, de lo cual tampoco se tiene certeza suficiente de que haya sido él... Solo lo incriminó la declaración de Bianchi[8]. –ADMIN. SGR–

[1] Las filmaciones encontradas no mostraban, en ningún momento, displacer o miedo en Homolka; por el contrario, obedecía las órdenes de Bernardo con entusiasmo. Ya volveré con el tema de las cintas de vídeo.

[2] Se cambiaron el apellido para parecer más sajones. Asimismo, Paul detestaba el suyo; era hijo de madre canadiense y su padre, hijo de inmigrantes italianos.

[3] Debemos recordar que debido al alerta que existía respecto del “Violador de Scarborough”, las jovencitas se manejaban con mucha cautela y no se acercaban a ningún automóvil; por ello, la participación de Homolka fue absolutamente necesaria para cometer el secuestro.

[4] Williams, Stephen, Invisible Darkness (“Invisible oscuridad”), Little, Brown Co., 1996.

[5]  A pesar de tener el mismo apellido, no tiene relación familiar alguna con el infame Theodore Ted Bundy.


[6] La hija, Glenda Ray, quien antes que Hendy secuestraba mujeres para su padre, sólo recibió recibió 9 años por secuestro en 2º grado; luego 6 fueron suspendidos y tuvo que cumplir 5 de probation, a raíz de un arreglo que hiso Parker Ray con la fiscalía a cambio de declararse culpable.

[7] Thierry Paulin comenzó su “carrera” criminal en forma individual (robos con violencia y arma blanca); luego se mudó a París y actuaba como transvestista en un cabaret muy renombrado Paradise Latin; allì fue donde conoció a su pareja Jean-Thierry Mathurin,  vendedor de drogas  y adicto, y para conseguir dinero asesinaban ancianas en la zona de Montmatre. Al romperse el vínculo sentimental y separarse Paulin continuó con los asesinatos, mientras que Mathurin cesó en ello. Luego de una 2ª oleada de ocho asesinatos, fue capturado y confesó 21 asesinatos, aunque solo se poseìa evidencia de 18, pero no llegó a ser juzgado pues sucumbió ante los efectos del SIDA. De su confesión surgió el nombre de Mathurin quien fue juzgdado y condenado a prisión de por vida por 9 asesinatos.

[8] Berry-Dee, Christopher, Shared Madness (“Locura compartida”), John Blake Publ., Londres, 2010, ps. 218 y 219.

1 comentario:

Dra. Susana P. Garcia Roversi dijo...

RETIREN MIS TRABAJOS. NO PERTENEZCO A ESTE BLOG Y ESTAN PROTEGIDOS POR LA PROPIEDAD INTELECTUAL. GRACIAS. SGR

También te puede interesar