miércoles, 29 de octubre de 2014

"EN LA LÍNEA DE FUEGO: LA REALIDAD DE LOS ENFRENTAMIENTOS ARMADOS" CADENA COPE 01/08/2014

Entrevista de COPE Cataluña a los autores de "EN LA LÍNEA DE FUEGO: LA REALIDAD DE LOS ENFRENTAMIENTOS ARMADOS". 01/08/2014
Podrás oír la entrevista mientras visionas un 'Power Point' sobre la obra.



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Publica: Admin Carris.

Se suele decir que nunca pasa nada y que esas cosas solamente ocurren en Estados Unidos, en el cine y en las series de televisión, pero no es verdad. Conozca testimonios y manifestaciones que nacen de policías locales, autonómicos, nacionales, guardias civiles e incluso de agentes privados. Todos fueron brutalmente agredidos. Muchos resultaron heridos de gravedad, otros presentaron lesiones de menor entidad y algunos incluso regresaron ilesos a sus casas. En unos casos los ataques fueron ejecutados por indeseables seres inhumanos y, en otros, lamentablemente, por enfermos mentales. Algunos de los que han confiado a los autores tan íntimas y vitales experiencias consiguieron abatir a sus agresores, acabando en ocasiones con sus vidas o hiriéndolos para neutralizar el riesgo. Porque sepa una cosa: no es lo mismo verse en la línea de tiro de la galería, que en la línea de fuego de la realidad de la calle.

martes, 28 de octubre de 2014

Maltrato a animales en la infancia: resumen de teorías y estudios


Por Nuria Querol

En un estudio se midió la cifra de crueldad hacia los animales en una muestra de niños en clínicas de salud mental y una muestra no clínica (Achenbach & Edelbrock, 1981), así como informes maternos por la Child Behavior Checklist (CBCL). La muestra clínica presentaba cifras de 10-25% comparadas con el 5% de la muestra no clínica; mientras que las investigaciones con menores (14-18 años) en régimen penitenciario revelaron cifras del 14 al 22% (Ascione,1993). Un estudio comparó las cifras y las características de la crueldad hacia los animales en una muestra clínica y una no-clínica (comunitaria) (Luk et al, 1999), resultando que la crueldad estaba presente en casi un tercio de la primera y en un 1% de la segunda. Los investigadores vieron también que los niños presentaban cifras más altas que las niñas, y que los niños crueles tendían a mostrar, en mayor frecuencia y severidad, síntomas de trastorno de conducta, pobre dinámica familiar y percepciones elevadas de sí mismos; por lo que se sugiere la hipótesis de una asociación entre esta elevada autopercepción y crueldad hacia los animales con la presentación de rasgos psicopáticos en la vida adulta (Frick,O’Brien, Wooton & Mc Burnett, 1994). 

En muestras de adultos crueles con animales, se recogen a menudo historias de abusos sexuales en la infancia; mientras que los adolescentes maltratadores de animales presentan una relación parental, familiar y con compañeros más negativa que los no maltratadores (Miller & Knutson,1997). La crueldad hacia los animales es más frecuente en hogares con episodios de violencia doméstica y alcoholismo o abuso de otras drogas por parte de los progenitores (Felthous &Kellert, 1987). Por tanto, la detección del maltrato al animal puede ayudar también al descubrimiento de otros comportamientos violentos y hacer posible una intervención más temprana. 

Numerosas teorías sugieren que el maltrato a los animales se desarrolla desde un contexto familiar violento y por el hecho de ser testigo de actos violentos. La teoría del desarrollo del aprendizaje del comportamiento anti-social de Patterson, DeBaryshe & Ramsey’s (1989) sugiere que la conducta infantil de estos niños vendría modelada por patrones parentales punitivos, la ausencia de habilidades sociales y la falta de apego (Hoffman,1993; McCord, 1991). Los niños podrían emplear estos patrones punitivos y de aversión para controlar a sus animales. Muchos niños que son testigos de maltrato a animales por parte de una figura parental acaban desarrollando también este comportamiento (Ascione, 1998; Boat, 1995). La crueldad parental proporciona un modelo para los niños de comportamiento inapropiado hacia los animales. Existen ejemplos de asesinos en serie que podrían haber sufrido este proceso, como es el caso de Henry Lee Lucas, quien a la edad de 10 años fue testigo de cómo el novio de su madre apuñalaba a una ternera y abusaba sexualmente de ésta mientras estaba agonizando. A los 13 años empezó a capturar pequeños animales y desollarlos aún con vida por diversión. Sus primeras experiencias sexuales consistieron en la captura de animales y la realización de rituales sexuales que incluían la tortura y la muerte (Merz-Perez et al. 2001). Su escalada violenta progresó durante 30 años en los que apuñaló, mutiló y asesinó a mujeres, siendo considerado uno de los asesinos en serie más notorios de la criminología (Wright & Hensley, 2003). Otro depredador sexual, Keith Hunter Jesperson, relata entre sus primeras experiencias la tortura y muerte de animales y de cómo su padre le exhortaba a ello. En unas declaraciones desde la Oregon State Penitentiary explicaba el placer que le producía ver el miedo en los animales mientras los torturaba y cómo llegó un momento en que matarlos no significaba nada, empezando sus fantasías de experimentarlo con seres humanos. Existen datos similares en otras biografías de asesinos en serie y de masas que torturaban animales en su infancia. De entre los asesinos en masa son también estudiados los antecedentes de crueldad hacia animales en los casos de Eric Harris y Dylan Klebold, Kip Kinkel, Mitchell Johnson y Andrew Golden, Michael Carneal, Luke Woodham, Brenda Spencer, Lee Boyd Malvo, entre otros. Felthous (1980) elaboró una conceptualización psicoanalítica para explicar el impacto del maltrato parental en el niño y la subsecuente crueldad de este hacia los animales. El niño proyectaría su agresividad hacia su agresor a través del animal. “Una figura parental abusiva se convierte en objeto agresivo de identificación y un modelo de aprendizaje del comportamiento agresivo” (Felthous, 1980:175). En uno de los casos ilustrativos, después de que un niño fuera golpeado por su madre, se escondió en el porche con su gato y lo estranguló hasta la muerte. Otros investigadores también han encontrado datos que apoyan el fenómeno del desplazamiento de la hostilidad a un animal en un entorno hostil (Boat, 1995; Schowalter, 1983). Alguna teoría añade que existe algún factor en el contexto familiar que elimina el desarrollo de la empatía. De este modo, la exposición a la violencia que conduzca a la interferencia en el desarrollo de la empatía en el niño podría predecir un comportamiento cruel hacia los animales.

lunes, 27 de octubre de 2014

¿Amamos o queremos?


A. Quevedo
Periodista. Licenciada en Criminología y docente
Llevaban 73 años juntos. Murieron con sólo 28 horas de diferencia. Helen se fue la primera (con 94 años) y Joe (de 100 años) unas horas después. Vivían en Cincinati (Estados Unidos). Helen y Joe, según se ha publicado en The Telegraph, se casaron en 1941, en plena II Guerra Mundial. Joe sobrevivió a los enfrentamientos del conflicto y durante ese periodo “no se separó de una foto donde aparecían su mujer y los dos hijos que tenían en aquel entonces”. Tuvieron diez hijos, 16 nietos, 29 bisnietos y un tataranieto. Sus funerales se oficiaron en la misma iglesia en la que se dieron el 'sí quiero' hace 73 años. Ocurrió el 15 de octubre de 2014.
Don y Maxine estuvieron juntos 62 años. Quisieron dejar para el recuerdo una fotografía de su amor antes de marcharse. La instantánea (que acompaña este post) dio la vuelta al mundo. Primero se fue ella, luego él. Su nieta, Melissa Sloan, dijo a una televisón: “Mis abuelos siempre estuvieron juntos, se querían tanto y se adoraban hasta tal punto que era de esperar que muriesen también juntos”. Ocurrió en agosto de este mismo año.
¿Es lo mismo amar que querer? Querer implica posesión, amar es desear lo mejor, sin condiciones. Querer, necesidad de motivaciones iguales; mientras que amar, las motivaciones pueden ser diferentes. Cuando se ama, se busca la felicidad aunque los caminos sean diferentes. Amar es un sentimiento altruista y desinteresado; querer, esperar a que la otra persona te de algo, un deseo de búsqueda de satisfacción. Querer lleva implícito sufrimiento, mientras que amar no.
Y aunque historias como las de Helen & Joe o Don & Maxine nos conmuevan (nos producen sentimientos de ternura, incluso de añoranza), las estadísticas reflejan todo lo contrario: los matrimonios en España duran una media de 15,5 años[1]. Durante 2013, un total de 100.437 parejas (entre nulidades, separaciones y divorcios) decidieron poner fin a sus relaciones sentimentales. De los datos globales, los divorcios suponen casi el total: el 95% (95.427); seguidos de las separaciones, el 4,9 % (4.900) y las nulidades el 0,1 % (110). Tres de cada diez divorcios se produjeron tras veinte años de matrimonio y dos de cada diez tras convivir entre cinco y diez años. El estudio también refleja que la edad media de las mujeres que rompe con sus pareja es de 42,3 años y la de los hombres de 44,8.
España es uno de los países del mundo dónde más divorcios de producen, según el portal Businnes Insider (el pódium lo ocupa Bélgica)[2]. En el lado contrario están los países de América Central y Sudamérica: si las estadísticas arrojan porcentajes que superan el 60% de rupturas de pareja en España, en Chile suponen solo el 3%. ¿Cuál es el motivo? Principalmente los motivos religiosos y aspectos culturales en general.
Cuando se da el sí quiero se hace con la intención de que solo sea la muerte la que separe a los contrayentes, como en el caso de Helen & Joe o Don & Maxine. Pero la realidad es otra: problemas económicos o infidelidades son las causas principales de las rupturas. Si cuando aparecen estos problemas, la relación ya estaba tambaleándose, la presión se incrementa. Mientras que si la unión es estable, los problemas pueden aún reforzar más la unión de la pareja.
¿Existe la enfermedad del amor? Sí. A finales de la década de los 70 se acuñó el término Limerencia por la psicóloga Dorothy Tennov haciendo referencia a un “estado mental involuntario el cual es resultado de una atracción romántica por parte de una persona hacia otra, combinada con una necesidad imperante y obsesiva de ser respondido de la misma forma”. La limerencia se conoce en la actualidad como el trastorno obsesivo-compulsivo, un estado involuntario interpersonal que involucra pensamientos, sentimientos y conductas obsesivas, compulsivas e invasivas que están sujetas a una percibida reciprocidad emocional por parte del objeto de interés.
¿Amar o querer? Como dijo una vez John Lennon: "he experimentado de todo y puedo asegurar que no hay nada mejor que estar en los brazos de la persona que amas
Foto: Daily Mail
Post relacionados:
·         Hasta que la muerte nos separe: http://bit.ly/1uEJH88
·         ¿Por qué se divorcia la gente? (I): http://bit.ly/1wB1d1k
·         ¿Por qué se divorcia la gente? (II): http://bit.ly/1w8dGJS



[1] Últimos datos del estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) referente a la Estadística de Nulidades, Separaciones y Divorcios (octubre 2014)
[2] Comparativa realizada con los datos de 2001-2013

SOBRE LA AGRESIVIDAD

Por Wakinaki Pl Cádiz

El comportamiento agresivo, destacado hasta la saciedad en el esquema de la personalidad del hombre moderno, se encuentra mediatizado en varios sentidos.
En primer lugar por las propias posturas teóricas explicativas de la agresividad, que oscilan entre tesis innatistas, ambientalistas y de tipo mixto. En segundo lugar por la ambivalente carga constitucional y social que se le ha dado y finalmente por los contexto culturales que lleva implícito este tema.
Una de las explicaciones más generalizadas son atiende al comportamiento agresivo y su apoyo en la propia frustración, ya que el sujeto frustrado puede operar mediante los denominados mecanismos de defensa de la psique y desplazar las cargas energéticas y pulsionales frustrantes sobre sí mismo o sobre el entorno (fenómeno de desplazamiento). El mecanismo de la frustración puede desencadenar en varios tipos de conductas de ajuste, como son la agresión, la reacción de huida-evitación y las reacciones sustitutivas.

La agresión desplazada puede derivar en varias modalidades de expresión:
a)                  Mediante creación de objetos expiatorios, caso común del individuo que adopta comportamientos agresivos en el ámbito familiar como descarga frente a las represiones que ha de efectuar frente a sus superiores. Dentro de ella cabe darse un mecanismo en cadena de desplazamientos, en cada objeto expiatorio, desplaza a su vez su agresividad hacia otro individuo inferior, lo que sería el denominado “orden del picoteo del gallinero” (estudiada entre otros por el Nobel Konrad Lorenz)

b)                 Estado de agresividad flotante, cuando no ocurre localización del desplazamiento agresivo sobre un objeto en concreto sino que la agresividad se configura como un estado anímico generalizado como trasfondo del comportamiento global. Dentro de esta podemos distinguir: 1) estado crónico de agresividad flotante, generadora de una actitud hostil habitual, y que se manifiesta mediante pequeños chispazos agresivos repetidos o continuados y 2) el estado agudo de agresividad flotante o descarga acumulativa en tales casos, el sometimiento de sujeto a una situación frustrante, grave y prolongada, puede desencadenar reacciones ocasionales de agresividad muy altas, con absoluta pérdida de los controles de comportamiento.

c)                  Autoagresividad, cuando el mecanismo de desplazamiento agresivo es reflexivo y dirigido  contra el propio sujeto en un mecanismo de autoinculpación, que en sus fórmulas extremas reconduce a la amenaza o al intento de suicidio.

Por otra parte y desde otras perspectivas pueden establecerse otros tipos de agresividad: física-verbal, ofensiva-defensiva, paranoide-psicopática…etc.

Por supuesto no confundir nunca agresividad con violencia, pues ambos conceptos pueden llegar a utilizarse como sinónimos cuando realmente no lo son. 

EN EL INFIERNO LABORAL


                Por      Fernando Alser Qualytel


Un demonio jocoso  anda suelto en las empresas. Escudado en una situación de superioridad manifiesta, es un victimario que pretende coartar la libertad de sus empleados. Convertirlos en su víctima, en la pretensión de  acceder a favores sexuales: pretende  un contacto físico con constantes tocamientos o pellizcos, insinuaciones sexuales no deseadas por parte de su víctima. Un constante coqueteo ofensivo, y en ocasiones la desagradable exhibición de fotos inadecuadas: Esta es  la presentación de un individuo que pretende el chantaje sexual. Sus comentarios abusivos sobre la vestimenta de su víctima o la imagen de la persona, irán acompañados con la amenaza de tomar represalias laborales. Esta es una situación de violencia donde imperan los abusos y las agresiones sexuales. Jurídicamente se considera abuso sexual  un acto en el que no existe violencia ni intimidación, mientras  que esta violencia e intimidación se hace presente en la agresión sexual. Puede que algún lector o lectora tenga en mente experiencias  conocidas,  y ponga fecha y  rostro a esta situación descrita. Conocer de un individuo que prevaliéndose de su posición superior (laboral) con la víctima pretende el acceso carnal con la víctima. Un individuo con baja tolerancia a la frustración y expresiones inadecuadas de ira, con pobres habilidades sociales. Una  persona introvertida, solitaria y con escaso apoyo social. Su modus operandi es una aproximación a la víctima,  de manera gradual  y mediante caricias y obsequios,    que pretende  confundir como muestras de cariño, lo que en verdad son abusos sexuales. No solo el acceso carnal es una conducta típica. También pretender  la introducción de objetos y la penetración bucal o anal se consideran agresión o abuso sexual. La víctima de este acoso, agresión o abuso sexual ha perdido  su libertad, y vive su particular infierno laboral entre la ansiedad y el temor de ir a trabajar. Su autoestima ya está desplomada, y queda embargada por un sentimiento de culpabilidad y miedo. La impunidad en estas situaciones  se facilita con el miedo y el silencio de la propia víctima, y del entorno laboral próximo que conoce de los hechos. Nada justifica que el culpable quede impune, ningún prejuicio debe frenar la denuncia de los hechos: Este demonio tiene que salir del entorno laboral  con el rabo entre las piernas.
                      


A ver si te lo explico


Por  Fernando Alser Qualytel

Hay que detener el acoso antes de que comience. Los padres deben hablar con sus hijos acerca del acoso escolar: Es posible que su hijo/a esté confundido y no comprenda su entorno social, e ignore el daño que está haciendo. Recuérdele a su hijo que intimidar a otros puede acarrear consecuencias de índole jurídica. Los niños imitan las formas de comportamiento que adoptan sus padres. Estar expuesto a un comportamiento agresivo o a un entorno demasiado estricto en casa hace que el niño tenga más propensión al acoso escolar. Los padres/tutores deben dar ejemplos positivos en su forma de relacionarse con otras personas y con sus hijos.  A menudo, los niños con problemas de autoestima acosan a otros para sentirse bien consigo mismos. Incluso los niños que gozan de cierta popularidad y aceptación pueden tener tendencias crueles. Los padres deben evitar y castigar el comportamiento cruel en estos casos. Es importante que los estudiantes informen a un padre o a un adulto de confianza sobre cualquier caso de intimidación. Con frecuencia, los niños no denuncian casos de acoso cibernético porque temen que sus padres les impidan usar el teléfono o el ordenador personal.  Los padres deben respaldar a sus hijos si éstos les informan de un caso de intimidación, y no impedirles que usen el teléfono como consecuencia de esa situación. Los niños deben recordar que el acoso escolar es incorrecto, y que debe ser resuelto por un adulto. No hay que  responder al acoso con violencia. Aunque sea difícil, hay que decirle con calma al acosador que deje de intimidar. Por último es aconsejable, como autoprotección,  estar acompañado siempre que sea posible, evitar situaciones de confrontación donde no haya otros alumnos o profesores que puedan auxiliar e impedir la violencia del bullying.

domingo, 26 de octubre de 2014

DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD VIAL, FUENTE INE 2013

Juan Antonio Carreras Espallardo.

Uno de los objetos de estudio de la criminología vial es la parte estadística de los delitos contra la seguridad vial y los siniestros viales que se producen.

Existen diversas fuentes de estudio donde acudir para conocer esos datos anuales, una de las fuentes de consulta al objeto de conocer el índice de criminalidad vial oficial (el real es imposible de conocer) es el Instituto Nacional de Estadística. Si echamos un vistazo a los datos, como criminólogos viales, podemos llevarnos las manos a la cabeza. Baste como ejemplo inicial este gráfico de Madrid donde quedan ejemplarizados, no los delitos que se cometieron (porque serían muchos, hay cifra oculta) sino los delitos que se condenaron el año pasado 2013. Vean a la cabeza quién está... y con diferencia clara. Así es en todas las Comunidades Autónomas.



Los delitos contra la seguridad vial son los que encabezan el ránking de crímenes en todas las comunidades autónomas. De 275.196 delitos, 101.271 lo son contra la seguridad vial, según datos de la estadística de condenados del INE (Instituto Nacional de Estadística).

Si quieren ver los datos más detallados y fraccionados, tanto de mayores como de menores pueden acudir a la fuente original:

ADULTOS:

MENORES:

Y la noticia de EuropaPress que incluye una zona interactiva muy interesante donde pueden ver el mapa por Comunidades Autónomas.


Me sorprende ver a Murcia a la cabeza en los delitos importantes, pero siempre habrá un político con más opacidad que un criminólogo vial que sepa justificarlo.

PROPUESTAS


Un criminólogo vial no escurre el bulto, busca soluciones al problema. ¿Quieren bajar la tasa de delincuentes viales? Pongan la educación vial en la escuela desde Primaria, bajen la tasa de alcohol en la conducción a 0, ya lo han hecho con la droga, ahora toca el alcohol, pongan drogómetros en todas las Policías Locales, vigilen las distracciones por el teléfono móvil y escuchen a las personas que entienden de seguridad y criminología vial, aunque no lleven siempre chaqueta y corbata, aunque no estén siempre en un despacho, porque los que trabajan a pie de problema son los que más tienen que enseñarnos.