miércoles, 17 de diciembre de 2014

Criminología, ¿al servicio de la sociedad?


Carlota Barrios Vallejo

Uno de los postulados que tienen en común la Escuela Cartográfica y la Escuela de Chicago, es que el crimen es un fenómeno social.

Allá donde haya una estructura social básica habrá problemas sociales, que bajo determinadas circunstancias pueden traducirse en criminalidad.

La ciencia criminológica trate de estudiar de manera objetiva el crimen como un fenómeno social, como una cuestión de masas, o como un rompecabezas inherente al ser humano; pero conviene recordar que la Criminología no deja de ser una ciencia hecha por y para las personas, que es una integrante de la sociedad al igual que cualquier otra disciplina, y que por lo tanto, no se encuentra fuera de la misma, en un limbo desde el cual puede observar y estudiar la criminalidad de una manera completamente desapegada.

Por otro lado, se clasifica a esta disciplina como ciencia social, pero cabe preguntarse si dicha definición reduce sus funciones a estudiar las diferentes manifestaciones de la sociedad en relación con su actividad criminal -en este caso, centrándose en el crimen, el criminal, la víctima y el control social-, pero sin inmiscuirse demasiado directamente con las personas, o dicho de otra forma: la Criminología observa, analiza, trata de explicar y de interferir en la problemática de la criminalidad, pero, ¿la convierte este hecho en una ciencia al servicio de la sociedad?

Un símil parecido puede observarse en el ámbito tecnológico: se nos vende la idea de que la ciencia, por medio de la tecnología, está aquí para crear un mundo mejor, más cómodo, o más seguro para la humanidad.
La realidad es que nos encontramos con científicos a los que grandes corporaciones utilizan a su antojo, limitando sus capacidades y su creatividad para crear tecnología con fecha de caducidad, fenómeno que se conoce como obsolescencia programada.

Asimismo, es evidente que las mejoras tecnológicas y científicas a las que estamos acostumbrados en los países desarrollados, no llegan a todo el mundo, y que las formidables inversiones que se hacen en campos como la exploración espacial, las prospecciones petrolíferas, o la guerra moderna, están financiadas por grandes empresas con muchos intereses, entre los cuales no figura el de usar la ciencia en beneficio de la humanidad.

A modo de ejemplo, se estima que la inversión en el material armamentístico que destruyó Alemania e Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, podría haber proveído de una vivienda digna a cada ciudadano del planeta.

Volviendo al tema principal, y teniendo en cuenta que somos personas antes que criminólogos, quizá sea buena idea cuestionarnos de qué adolecemos, cuáles son nuestros verdaderos intereses, o a favor de quién estamos, pues en un principio nada nos hace diferentes del resto de individuos; nuestra formación criminológica no necesariamente provee de una ética, un saber hacer desinteresado, o un conocimiento que nos haga superiores en ningún aspecto humano.
Seguimos adoleciendo de determinadas virtudes o capacidades, continuamos repitiendo vicios y errores, y sobretodo, permanecemos condicionados por nuestro ambiente, al igual que los criminales a los que a veces estudiamos como si fueran seres de otro planeta.

No es ningún crimen estudiar o interesarse por un tema que no esté en boga o que la sociedad desconozca por completo, y de hecho, es muy necesario, pero también hay que ser prudentes para no caer en la superioridad de creer saber siempre lo que es bueno para la sociedad.

Si no se escuchan los miedos de la gente, si no se atiende a sus preocupaciones, por irrelevantes que nos puedan parecernos a veces como profesionales, corremos el riesgo de caer en un cientificismo alejado de la realidad, en una espiral de vanidad, o en una Criminología que no está en absoluto al servicio de la sociedad, sino que está para servir al ego y al interés de unos pocos.

Si llega el día en que la ciencia criminológica ya no esté aquí para abordar la función de prevenir y reducir la criminalidad, o en definitiva, mejorar la sociedad en la que vivimos, dejará de tener sentido.
¿Quién querrá otra ciencia que no se ocupa de los problemas reales de las personas?

Tampoco conviene verse abrumado por las circunstancias aquí expuestas e investigar sólo aquello que directa o indirectamente demanda la sociedad, pero sí parece importante que una parte de nuestras investigaciones vayan encaminadas a responder a inquietudes y cuestiones que preocupan a la gente, por el simple hecho de no perdernos en el limbo como profesionales, y de no desconectarnos del papel que debería tener la Criminología dentro de la sociedad, porque ésta es la que nos va a rechazar, a ignorar o a cobijar, y sólo de nosotros depende el demostrarle que somos útiles y necesarios, que somos cercanos y que estamos dispuestos a escuchar.

Los científicos que acaban olvidando que su labor pasa por beneficiar a la sociedad, terminan sirviendo a unos intereses privados -muchas veces irrelevantes para mejorar la vida de las personas-, movidos por el egoísmo y la ganancia personal, cuando no siendo esclavos de un sistema corrupto totalmente alejado de la normalidad y casi de la existencia humana.  

¿A quién va a servir la Criminología? ¿Cómo se va a mantener el contacto con la realidad? ¿De qué manera se va a mejorar la sociedad si no es atendiendo directamente a las personas?
Son preguntas que conviene hacerse constantemente para trazar un camino que haga de esta disciplina no sólo una ciencia social, sino una ciencia humana, para que no se convierta en una materia sociopática que se crea superior y se aleje de las calles y los hogares, donde están los verdaderos problemas a los que tenemos que dar explicación y solución.

Es por eso que también resulta muy importante confeccionar y seguir un código deontológico que establezca unas bases para la buena práctica criminológica y garantice una ética profesional, que demos el mejor ejemplo posible a nuestros compañeros y que nos mostremos respetuosos, humildes y cercanos con las personas.
Por desgracia hay muchos ejemplos de particulares, colectivos e incluso sociedades enteras que sienten reticencia, desconfianza e incluso miedo a la hora de comunicarse y colaborar activamente con sus agentes de policía. Esto depende en gran medida del país del que hablemos, de su sistema político y económico, y del grado de militarización de su policía, pero en definitiva, no es raro encontrar falta de entendimiento y cercanía entre policías y cuidadanos.

Este es sólo un ejemplo más para intentar exponer la idea de que el criminólogo no puede permitirse el lujo de convertirse en una autoridad imponente a la que el ciudadano de a pie siente que no puede acercarse porque le resulta amenazadora. Si vamos a trabajar estudiando un fenómeno social, no podemos levantar un muro entre nuestra labor científica y la ciudadanía, que en última instancia va a interesarse y a juzgar nuestro trabajo en función de la utilidad real y el impacto que tenga para la vida de las personas que la integran.

El Criminólogo tiene la capacidad de traducir su actividad en multitud de facetas útiles, y puede ser desde la entidad conciliadora entre policías y ciudadanos, hasta el “científico amable” que está al pié del cañón, que escucha a la gente y trabaja para ella, el profesional que se adapta a las necesidades concretas que exige cada momento, lugar o situación.
Al final, esas son las características que las personas consideran útiles en un científico, porque la ciencia puede aportar a nuestras vidas mucho más que comodidad y funcionalidad.

A colación de esto último se puede citar a Einstein, que se dijo con mucho acierto, “¿por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida mas fácil, nos aporta tan poca felicidad? La repuesta es está, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino”.

La ciencia de la decadencia humana: Las granjas de cuerpos



Carla Pérez Portalés. Criminóloga

Todos los seres humanos compartimos el mismo destino después de la muerte: la descomposición.

A menos que tu cuerpo sea congelado, incinerado o, quién sabe cómo, destruido después de la muerte, es inevitable que tanto bacterias, animales o insectos vayan a “reciclar” nuestros cuerpos y a crear nuevas formas de vida a partir de él.

¿Cómo y dónde estudiar lo que pasa entonces?

Desde 1980, y a través del Centro de Antropología Forense de la Universidad de Tennessee, en un vasto campo de 3.500 hectáreas de terreno salpicado de artemisas y cactus, más de 50 cuerpos humanos están esparcidos en distintas etapas de descomposición bajo la supervisión y dirección de Bill Bass, creador de  Anthropological Research Facility, institución concebida como un inmenso laboratorio al aire libre donde poder recrear situaciones y escenarios que posteriormente serán analizados, observando la transformación del cuerpo humano en un entorno totalmente controlado. Es la más extensa y conocida de las escasas instalaciones  de este tipo existentes en todo el mundo (la mayoría en Estados Unidos, sin que haya constancia de ellas en Europa aunque sí en India y Australia) y son coloquialmente conocidas como granjas de cuerpos .

En estas instalaciones, la investigación está dirigida a comprender el proceso de descomposición y, para ello, los cuerpos son donados y dejados en diversos escenarios (a la intemperie, enterrados u ocultados) con la finalidad de ayudar al estudio de las investigaciones criminológicas. Las granjas de cuerpos también son usadas para la formación de agentes del orden en escenas del crimen, levantamiento de cadáveres y otras habilidades técnicas. También es posible usarlas para recrear una situación concreta a solicitud de investigadores.
¿De dónde vienen los cuerpos y cómo llegan hasta aquí?
Cinco o seis veces al mes, un cadáver nuevo llega a la granja. Algunos provienen de forma involuntaria de oficinas forenses (cadáveres sin identificar ni reclamar) y otros voluntariamente porque han sido expresamente donados con anticipación a su muerte (por ejemplo víctimas o allegados a víctimas que comprenden la importancia de la investigación forense y profesores y personal relacionado con la sanidad que quieren que sus cuerpos se destinen a la enseñanza) y pasan a formar parte de la W.M. Bass Donated Skeletal Collection, con 950 cuerpos y esqueletos donados para la investigación cuyos restos se guardarán mientras pervivan el Centro y la colección.

¿Qué se hace con los cuerpos?

Cuando llegan, se llevan al laboratorio, donde se le toman las medidas, se le extraen muestras de sangre y cabello y se le fotografía. Después, a cada cadáver se le asigna un número de identificación, que reemplaza el nombre de la persona de forma permanente.

A continuación se decide el escenario en el que van a ser depositados. Algunos de ellos se dejan intencionalmente bajo el sol ardiente, entre los pastos de las praderas, mientras que otros se ponen en una arboleda sombría de enebros y robles o son enterrados bajo tierra o bajo una capa de cemento para aprender a usar georadares. La mayoría están protegidos por jaulas de dos metros de alto de metal y otros están totalmente expuestos, para que los investigadores puedan observar los efectos de los buitres a través de las cámaras que tienen colocadas por toda la instalación. Mientras unos están vestidos, otros permanecen desnudos, con el fin de tener más experiencias de investigación.

Para acompañar a la investigación de los estados postmortem, una estación meteorológica registra continuamente la temperatura, la radiación solar, la precipitación y otras medidas, para ser posteriormente considerado junto con los datos que se obtienen de los cadáveres en los diferentes estados de la descomposición.

Incluso en algunos casos se colocan tuberías a través del cuerpo para poder extraer los compuestos que genera un cuerpo en descomposición, con el fin de practicar con un rastreador ideado por uno de los estudiantes de doctorado que es capaz de localizar un cadáver si detecta algunos de los compuestos clave. Al ser una técnica reciente, se está estudiando también si esos compuestos son los mismos a lo largo de los años o van decreciendo para determinar más rápidamente la época de la muerte.

Estos y otros datos pasan a formar parte de The Forensic Anthropology Data Bank, la base de datos antropológica forense (nacida en 1986 por una subvención del Instituto Nacional de Justicia, por la ausencia de datos disponibles para los antropólogos forenses) y establecen parámetros sobre edad, sexo, estatura, antigüedad en la muerte, etc.

En definitiva, un cuerpo humano en descomposición crea un ecosistema tan complejo como bien desarrollado y, sin duda, actualmente poco apreciado por el público en general pero muy estimado por los investigadores.

·        Bibliografía:




Stromberg, J. (2014) “The science of human decay Inside the world's largest body farm“. Disponible en: http://www.vox.com/2014/10/28/7078151/body-farm-texas-freeman-ranch-decay
Documentales recomendados:
National Geographic. Secrets of the body farm. https://www.youtube.com/watch?v=GCyiczAcRBY
Motherboard, The Body Farm. http://www.vice.com/es/video/the-body-farm 


ESPÉCIMEN EN EXTINCIÓN


Fernando Qualytel

En  todas las sociedades las mujeres están expuestas al peligro de malos tratos de índole física, sexual y/o psicológica.  

Todavía existe un tipo de hombre violento que tiene asumido un sistema de creencias y mitos sobre su masculinidad. Un individuo de apariencia correcta ante amigos y familiares. Pero es un individuo que todavía tiene dificultad para expresar sus sentimientos por miedo a mostrarse débil ante los demás.

Emocionalmente, se siente aislado y no comunica con nadie sus inseguridades. Siempre racionaliza  su conducta violenta, argumentando la provocación de la mujer o falta de control sobre sus actos. Un tipo de agresor que percibe que su autoestima y su poder se encuentran amenazados, que considera las agresiones hacia las mujeres como algo normal y merecedoras de ese maltrato.

Este individuo maltratador no tiene un comportamiento especial que le identifique. No es un enfermo mental. Sí tiene un afán de dominación, para quien la fuerza y el éxito están por encima de la empatía con su víctima. Siempre pretende la existencia de una persona a la que situar en una supuesta posición de inferioridad,  para establecer con ella una forma de relación basada en la fuerza y la presión psicológica que imponga su voluntad.


Algunos individuos todavía no comprenden que sus explosiones de violencia, en forma de empujones e insultos esconden, detrás de esa apariencia externa autoritaria y violenta, una debilidad interior y una personalidad pobre.

RADIACIÓN PELIGROSA


Fernando Alser Qualytel

Los nuevos televisores incorporaron nuevas prestaciones y consumos mínimos de un kilowatio la hora en posición de espera. Pero ya llevan muchos años consumiendo los minutos de vida de varias generaciones. Los  sistemas  de sonido multidireccional, pantallas y otros dispositivos  de alta tecnología, recrean la sensación de formar parte de esa ficción  para un espectador pasivo.

Los medios de comunicación tienen un alto componente de entretenimiento dirigido a todos los públicos. Algunos contenidos  están regulados con mayor o menor acierto por las mismas emisoras. Se presupone que los menores tienen acceso  a la televisión en determinadas franjas horarias infantiles. Y existen dispositivos de control parental, tanto para televisión como para internet.

Pero es cierto que cualquier espectador, está expuesto a visionar contenidos inapropiados, en cualquier franja horaria, donde se dan situaciones de conflicto resueltas de manera inadecuada o  simple violencia gratuita. No importa si se trata de una familia de economía desfavorecida, o una familia donde se tienen cubiertas las necesidades básicas de alimento y techo. La televisión y la realidad virtual  llegan  por igual a todas las capas sociales. 

Pequeños y mayores  están expuestos de manera continua a la influencia de un agente socializador, que les invita a asimilar y repetir comportamientos a través de ficciones más o menos elaboradas, donde no siempre prima la calidad del contenido en menoscabo de su audiencia.

Existen niños y adultos que desarrollan  su personalidad  en función de distorsiones cognitivas  y estereotipos aprehendidos en distintos medios de comunicación. Tratan de imitar unos modelos repetidos en cientos de programas de entretenimiento. Esto dificulta en personas no formadas, la capacidad de distinguir claramente la realidad de la ficción.

Desaparecido el espacio real para el juego y el entretenimiento, el espacio virtual de pantalla fácil entretiene y educa el comportamiento de todos los públicos. Especialmente el de aquel público infantil y juvenil, que sin otra respuesta a su tiempo de ocio, está expuesto a la visión de un mundo competitivo y violento. Algo  perjudicial tanto  para jóvenes como para adultos.


La agresividad innata del ser humano queda reforzada en estos  modelos  de ficción, donde los valores resaltados  carecen de empatía, habilidades sociales adecuadas y un control real de las emociones. Nada tiene de extraño que al adquirir de forma temprana el comportamiento inadecuado de algunos adultos, los  niños del presente acorten su infancia.

martes, 16 de diciembre de 2014

ACOSO SEXUAL


Laura Gómez García. Criminóloga de IPJ http://www.ipjcientifica.es/

¡No me gusta cómo me miras!

Aquí encontrarás lo que necesitas saber para detectar si sufres en primera persona acoso sexual y qué puedes hacer si alguien que te importa está siendo acosado sexualmente. Es muy importante respetar la sensación aparentemente subjetiva que la persona que lo vive tenga sobre una situación de posible acoso sexual.

El acoso sexual se genera de manera gradual. Se disfraza en su origen tras tratos de preferencia, ciertos privilegios o beneficios (le apoya, le ayuda, le llena de halagos…)

Conductas que sutilmente indican que se ha iniciado una fijación hacia ti. Con el paso del tiempo seremos capaces de determinar el comienzo de todo.

En cualquier caso, ten muy claro que nada de lo que hiciste o dijiste te convierte en culpable, solo el acosador es responsable.
¿Cómo identificarlo?

Pregúntate: ¿Cómo me hace sentir? ¿Se está pasando de la raya? ¿Me siento violento e incómodo? Pero, ¿qué puede ser acoso sexual? Acoso sexual podría ser cualquier comentario, gesto, acto que produce daño, ofende e intimida a una persona. Cuando alguien tiene un comportamiento con tonos sexuales sin tu consentimiento, percibiendo una situación hiriente, degradante y acosadora. Además, se crea a tu alrededor un clima intimidatorio, hostil, que sientes también humillante.

Es decir todas aquellas conductas que de manera directa o indirecta te hacen sentir mal. Las acciones directas soy muy fácilmente detectables (una amenaza concreta: si no cedes a lo que te digo no te promocionarás, no aprobarás); por el contario las conductas indirectas son escurridizas y pueden pasar desapercibidas. Por ejemplo: gestos sexualmente obscenos o miradas sugerentes. No porque se presenten como “leves” han de pasar desapercibidas. Todas las situaciones revisten de gravedad.

Más situaciones: bromas, insinuaciones y burlas con connotaciones sexuales sobre el cuerpo; la ropa o el sexo de una persona; gestos sexualmente obscenos; fotos, dibujos pornográficos; miradas sugerentes; pedir favores sexuales; difundir rumores sexuales sobre alguien (“cara a cara”, por escrito, por teléfono o por Internet); mostrar vídeos o imágenes sexuales inapropiados sobre otra persona; hacer comentarios o proposiciones de carácter sexual simulando ser otra persona. Por este motivo no es conveniente mandar imágenes o videos de contenido sexual ni a tu pareja (por lo que pueda pasar en un futuro). Será por tanto, todo aquello que sientas que se sale de “lo normal” esperado de aquella persona en ese contexto.

Tú decides que es lo que te incomoda, que es lo que te hace sentir mal.
Has de saber que por lo general el acosador ocupa una posición superior, que condiciona con su comportamiento de forma directa o indirecta el acceso al empleo a la persona acosada; sus condiciones de trabajo, la continuidad del contrato de trabajo, promoción profesional, académica, etc. Pero también, puede darse en una relación entre “iguales” (compañeros de trabajo, de clase).
Por otro lado resulta importante contextualizar de manera correcta los hechos. Es decir, situar bien qué se dice y en qué momento. Similares hechos, comentarios, producidos en diferentes espacios podrían significar cosas diferentes (no es lo mismo una reunión entre amigos que una reunión de trabajo).

¿Qué puedo hacer?

No existe una fórmula estándar para enfrentarse de una manera óptima al acoso sexual. Cada situación y persona es diferente. Pero suele ser útil:

• Empezar diciéndole al acosador que pare. Hazle saber a esa persona que ese comportamiento no es adecuado para relacionarse contigo. Que acabe con su manera de actuar.
• No te calles, no lo vivas solo. Recuerda que no has hecho nada para merecer ese tipo de comportamiento. No lo mantengas en secreto.
• Si lo necesitas pide apoyo psicológico, atención social o asesoramiento jurídico.
• En la medida de lo posible recoge pruebas, documentos, grabaciones de conversaciones (sms, whatsapp), imágenes. Te puede ayudar.
• Busca posibles testigos. Los testigos podrán afirmar lo que cuentas. A la vez te servirán de apoyo y te hará sentir bien. Estarán presentes en aquellas situaciones difíciles para ti preparados para ayudarte si lo necesitaras.
• Ante cualquier amenaza directa, no dudes y llama a la policía

Si sospechas algo

Aprovecha la oportunidad de preguntarle a esa persona si todo está bien. Interésate por qué su rendimiento (laboral, académico) ha disminuido, por qué no quiere ir a trabajar o a la universidad. No tiene que tratarse de un acoso, pero puede ser una manera delicada de preocuparse por el otro y descartar que esté sufriendo en silencio. En ese caso ofrécele tu apoyo. Ponlo en conocimiento de alguien superior.

¿Y ahora qué?

Puede que cada vez que pasa el tiempo y los hechos vayan repitiéndose te sientas como más “pequeñ@, “poca cosa” frente al acosador, al no sentirte capaz de “pararle los pies” o a no saber cómo hacerlo. El acosador se aprovechará de esa sensación para hacerte más vulnerable y débil y así surja más efecto sobre ti sus amenazas y chantajes; para que guardes silencio y atiendas sus demandas. Puede también que sientas que fue tu culpa, que de alguna manera fuiste tú quien comenzó ese primer acercamiento; ¡quítatelo de la cabeza!, tú no tienes la culpa de que esa persona se comporte de esa manera. No seas cruel contigo mismo, no te tortures, solo el acosador tiene la culpa. Lo que no sabe es que ha dado con alguien que no callará y no tolerara más situaciones humillantes.

Nada de lo que haces te hace “merecer” ese tipo de violencia.

Los profesionales del IPJ le recuerdan

• Ante una posible situación de acoso respeta la percepción subjetiva de quien lo pueda estar sufriendo. Infórmate y ayuda a detectarlo e identificarlo.

• Decídete y cuéntalo. ¡Párale los pies! Si recibes amenazas directas o sientes que estas en peligro, ponlo en conocimiento de la policía, ¡no lo dudes!

• Olvídate que tú tuviste algo que ver en que todo aquello empezara. Exclusivamente el acosador tienen la culpa de comportase de esa manera. Nada de lo que dijiste o hiciste te hacen merecer que te haga sentir mal.

• Pide apoyo o atención psicológica y jurídica.


¡CONSÚLTANOS!

PREVENCIÓN EN EL RECLUTAMIENTO TERRORISTA EN ESPAÑA

PREVENCIÓN EN EL RECLUTAMIENTO TERRORISTA EN ESPAÑA (PARTE UNO DE TRES)
David Garriga Guitart


INTRODUCCIÓN

“Nombro a los Asesinos, a los que hay que maldecir y de quienes hay que huir. Se venden a sí mismos, están sedientos de sangre, matan a inocentes por dinero y no les importa lo más mínimo ni su vida ni su salvación. Al igual que el diablo, se transfiguran en ángeles de luz, imitando los gestos, los vestidos, el lenguaje, las costumbres y los comportamientos de distintas gentes de diferentes regiones. De ese modo, disfrazados como lobos con piel de cordero, sufren la muerte tan pronto como son descubiertos. Dado que no los he visto, y que sé de ellos por su fama y por escritos verdaderos, no puedo revelar más ni ofrecer información más detallada. No puedo indicar cómo reconocerlos por sus costumbres o por otros signos, ya que son desconocidos para mi tanto como para otros. Tampoco puedo mostrar cómo detenerlos por su nombre ya que su profesión es tan execrable y todos abominan tanto de ella que ocultan sus propios nombres en la medida de lo posible. Así pues, sólo sé de un remedio para asegurar la protección del rey: que nadie sea admitido a su servicio, sin importar lo insignificante o breve que éste sea, salvo aquellos cuyo país de procedencia, linaje, condición y persona resulten completa y claramente conocidos”. [1]

Si bien el terrorismo internacional y su radicalización han evolucionado bastante desde la aparición de los primeros “asesinos” descritos por Brocardus, también es verdad que lo que hoy en día conocemos sobre ellos es más cercano y fiable que las suposiciones que el autor del texto anterior se atrevía a predecir sobre como prevenirse de ellos a través de  supuestos  y habladurías que le llegaban a sus oídos. Los servicios de inteligencia internacionales juegan un papel muy importante, no sólo en el conocimiento de las causas de estas diferentes operaciones violentas, sino en la detección en estos grupos de su radicalismo y de su reclutamiento, factores importantísimos para su neutralización y prevención para la ciudadanía.

En los últimos años, Europa se ha visto inmersa en una amenaza constante a la seguridad de sus países democráticos en manos de terroristas nacionales e internacionales que han atentado en diferentes zonas y con diferentes pretextos. Estas amenazas se han movido por una variedad heterogénea de ideologías de base, desde la extrema derecha o izquierda  en la mitad del siglo XX hasta los nacionalistas más radicales que a través de sus acciones violentas buscaban un cambio en la sociedad occidental bajo la ideología más radical. Pero quizá la amenaza más clara en estos últimos diez años haya sido la perpetrada por el terrorismo yihadista en  diferentes países de la comunidad europea.

Desde el atentado del 11-S en Estados Unidos, Europa ha sido diana de varios atentados e intentos de atentado en sus países por parte de terroristas islamistas: 11-M, España; 7 Julio Londres… su aparición, al menos a nivel social, fue a partir de los atentados de Madrid del 11-M. No sólo España y Europa entendió que también podían ser un objetivo del terrorismo islamista, sino que alertó a los diferentes servicios internacionales de que, después del 11-S había una continuidad, no se iban a parar allí, aumentando la sensación de temor e inseguridad entre la población occidental. A este miedo se exteriorizó aun más la xenofobia hacia lo “musulmán” y más en países como el nuestro en los que la historia hace revivir a veces un rechazo hacia un grupo, sólo porque tiempo atrás fueron ellos los invasores. Existe un “factor histórico” en nuestras mentes que tiene mucho peso a la hora de recibir con cierta reticencia a según que tipo de extranjeros. 

Todo y que los diferentes contactos con otros tipos de terrorismo pueden aportar características comunes a la hora de entender y actuar frente al “nuevo” terrorismo yihadista en occidente, sí que es verdad que ha hecho falta poder describir claramente, a parte de las causas, un factor importante a la hora de estudiar dicho problema: la radicalización de sus componentes para poder diferenciar este tipo de terrorismo del de otros grupos violentos. Para ello en este trabajo intentaremos describir, en primer lugar los rasgos del terrorismo yihadista, para poder intentar describir las diferentes fases por las que pasa un individuo en su radicalización para finalmente realizar un análisis de un grupo de riesgo como es el de los centros de Acogida de menores en Barcelona y comprobar si cumplen o no con los consejos de prevención de captación y radicalización violenta ofrecidos por el Consejo de la Unión Europea.


CONTEXTUALIZACIÓN COMPARATIVA


En este primer apartado me gustaría definir lo que entendemos por radicalización, radicalización violenta y las características distintivos del terrorismo yihadista.

            En cuanto a la primera definición, y acogiéndome a la RAE[2], define la radicalización como:

 “conjunto de ideas y doctrinas de quienes, en ciertos momentos de la vida social, pretenden reformar, total o parcialmente el orden político, científico, moral y aun religioso”.

            Si damos un paso más, he intentamos definir radicalismo violento, me acogería ala definición realizada por la Comisión Europea de setiembre 2005 en la que la define como:

 “fenómeno en virtud del cual las personas se adhieren a opiniones, puntos de vista e ideas que pueden conducirles a cometer actos terroristas.”[3]

            Finalmente aportar la definición de radicalismo que realiza Michael Taarnby y que juntamente con la de la Comisión Europea relacionan la radicalización violenta con la posible militancia terrorista:[4]

            “Los cambios en la actitud que conduces hacia la sanción y, en última instancia, la participación en el uso de la violencia para un objetivo político.”[5]

            En cuanto a las fases para llevar a cabo un grupo terrorista podríamos distinguir tres:[6]


1.     Fase de captación: Momento en que se sondea a diferentes personas y comprobar su posición frente a incorporarse a una célula o red terrorista.

2.     Fase de radicalización: pasa de una adhesión ideológica a un compromiso que lleva implícito la utilización de acciones radicales violentas.


3.     Fase de fidelización: Fase de mantenimiento de la fase ideológica, táctica y personal de quien se ha integrado dentro de la célula.


Otro de los factores que creo importantes analizar (para entender mejor los programas de prevención que existen y que se analizaran más adelante como núcleo del trabajo) son las características principales de la radicalización, en general y más en concreto en el terrorista yihadista:

 En un primer punto tendríamos delante un fenómeno nada novedoso. El hecho de que unos individuos, que defienden una ideología, sea de la vertiente que sea, y  asuman unos ideales y unas acciones violentas que acompañan a estos, no es un fenómeno nuevo.

También nos encontramos frente a un fenómeno de unos pocos. Aunque los mass media se encargan de bombardearnos día tras día sobre noticias o mal informaciones al respecto, nos puede parecer que estamos rodeados de terroristas radicales y violentos. Pero no es así. Es un fenómeno bastante minoritario, incluso la mayoría de musulmanes residentes en países europeos creen en la no violencia para acercar el islam a la sociedad occidental.[7]

Otra característica de toda radicalización son sus fases. No estamos frente a un proceso único sino que es necesario una evolución hacia unos objetivos principalmente extremistas, un proceso en donde los individuos entran y no todos llegaran a radicalizarse de la misma manera que los que lleguen hasta el final. Un viaje que de la misma forma que empieza puede acabar y neutralizarse de manera indefinida.

También nos encontramos frente a una variedad de perfiles que dificultan la clasificación y detección a tiempo de los integrantes de estos grupos radicales violentos. Todo y que realizar un perfil criminológico del yihadista es complicado, si que aparecen varios rasgos identificativos y que aparecen en varios de los componentes de estos grupos. Por un lado los lazos de parentesco y amistad que les une, lazo que les facilita el ingreso al grupo y a su formación terrorista.

Otro factor a destacar es la frustración de estos personajes a nivel social y laboral, llegando a un aislamiento social que potencia que su relación (todo y que se les puede ver integrados en su país de residencia e incluso utilizando los recursos que esta nueva nacionalidad les ofrece) sea únicamente con los miembros de su grupo religioso o étnico.

También la falta de formación y experiencia en actos terroristas tiene fácil solución con un viaje a países concretos en donde pueden aprender y recibir los cursos de adiestramiento necesarios para la realización de técnicas de terrorismo exitosas.

Otra característica sería el arraigo, la mayoría entran en el perfil de jóvenes de segunda y tercera generación de inmigrantes. Su nacionalidad occidental les da más facilidad para moverse por los diferentes países sin llamar tanto la atención y haciéndoles muchas veces más radicales en sus ideas contra occidente que las de sus padres y abuelos.

Finalmente me gustaría destacar la absorción que tiene el grupo sobre estos jóvenes, creando un submundo en donde ellos pueden llegar a desarrollar su personalidad convirtiendo a sus compañeros de equipo en parte de su identidad y que sin él, no son nadie.


 

 

PREVENCIÓN EN EL RECLUTAMIENTO TERRORISTA EN ESPAÑA (PARTE DOS DE TRES)
David Garriga Guitart


ANÁLISIS

Después de describir las características más básicas sobre la radicalización de los grupos terroristas yihadistas analizaremos qué medidas se aplican o se podrían aplicar para prevenir que estos grupos acaben desarrollándose como grupos radicales violentos.

            Según el Consejo de la Unión Europea plantea, de manera muy general, la prevención desde tres líneas de actuación[8]:

·        Neutralizar la actividad de todas las redes de reclutamiento y sus reclutadores.
·        Garantizar que las voces de la opinión mayoritaria entre los musulmanes prevalezca por encima de las de los extremistas.
·        Promover más vigorosamente la seguridad, la justicia, la demografía  y las oportunidades para todos.

Coincido con algunos autores en que las ideas para prevenir la radicalización son buenas y animan a la cooperación de la sociedad musulmana y su implicación en estas medidas,  pero son muy generales, en ningún momento especifica actividades concretas de actuación o más específicas.

Sobre las medidas “generales” de prevención que aconseja el consejo de la Unión Europea, me gustaría citar algunas más “concretas” descritas por Jordán[9] en su artículo, para posteriormente analizar si en el caso de los centros de acogida de menores en Barcelona se están teniendo en cuenta.

En primer lugar  considera oportuno dar un grado de autonomía a los gobiernos municipales. El trabajo desde primera línea hace que el mensaje que queremos trasmitir sobre las medidas de prevención, lleguen realmente a las personas que pueden estar en riesgo de reclutamiento o ya metidos en una radicalización. El trabajo de calle hace que el vínculo “persona-persona” sea más creíble, personaliza las acciones de prevención, facilita la creación de lazos más informales con los individuos inmigrados, conocer sus problemas y preocupaciones y hace más fácil la detección y posible neutralización de posibles casos. Este primer contacto a nivel local es importantísimo para el éxito en la temprana detección de personas o grupos de riesgo.

Un segundo elemento al que hace referencia es el de colaborar entre los diferentes departamentos locales con esta policía de calle. El fenómeno del reclutamiento de jóvenes y su posterior radicalización  podríamos decir que es multidimensional, actúan muchos y muy diversos factores por lo que es importante que pueda haber traspaso de información desde los diferentes servicios sociales, des de educación, sanidad… , ante cualquier situación de alarma.

También es importante para la prevención de estos fenómenos es conseguir que las personas inmigradas puedan sentirse que forman parte de la sociedad en la que viven, para evitar ser captados fácilmente por el discurso extremista y por la protección que les puedan ofrecer estos grupos radicales. Todo y que no hay un perfil claro de los integrantes de estos grupos radicales violentos, un factor que se repite en muchos de ellos es esta sensación de no sentirse miembros de la sociedad occidental en donde residen, personas incluso de segunda y tercera generación. Para ello seria importante facilitar herramientas para potenciar este sentimiento de pertenencia a la sociedad de acogida, para ello propones varias alternativas:

·    Enseñarle que es compatible ser musulmán y miembro de la sociedad occidental.
·    Favorecer el conocimiento de las dos culturas e intercambiar puntos de vista y opinión.
·    Motivar la participación social y el asociacionismo del inmigrante.

Otro factor que nos propone es el de ayudar a que las diferentes corrientes del islam y que son contrarias al terrorismo sean más visibles para la sociedad, comprometiéndose desde éstas a realizar un discurso de crítica y diferenciación de los que es el islam i lo que es el radicalismo islámico.

Finalmente, podríamos agrupar las diferentes propuestas referidas a la manera que tiene que actuar los gobiernos y las instituciones públicas frente a los movimientos radicales para neutralizar con la mayor celeridad y desde la raíz cualquier intento de fuerza en las diferentes sociedades europeas.

Después de describir y conocer estas recomendaciones más específicas para una prevención hacia el reclutamiento y radicalismo violento, me gustaría analizar un grupo para mi  de riesgo en Catalunya como son los centros de acogida del menor inmigrante, sobretodo el musulmán, para posteriormente analizar si se cumple alguna, todas o ninguna de los elementos sugeridos para evitar esta captación.

En Barcelona, cuando estamos hablando de jóvenes inmigrantes sin vínculos familiares en España la mayoría de ellos son de origen marroquí. Esto hace que en los centros se concentren gran cantidad de estos frente a chicos de otras nacionalidades. Ha de ser difícil poder llevar un grupo de jóvenes de diferentes nacionalidades a la hora de establecer unas pautas de conducta y un aprendizaje de costumbres y lo más fácil es concentrarlos por origen y religión. Esto parece ser la política de los centros de menores de Barcelona actualmente. 

Para solucionar esta evidente situación respecto a que el modelo utilizado para la socialización de los jóvenes no es el más adecuado, se integra en los equipos asistenciales monitores procedentes del país de origen de los chicos. Personas de segunda generación, integrados en España para hacer más fácil el entendimiento de la nueva sociedad para el inmigrante menor. 
 
En todos los centros y pisos de menores inmigrantes, no sólo se les concentra por origen y religión, sino que el 50% de los profesionales que atienden en primera línea de atención son musulmanes. Estos monitores comparten la mayor parte del día con estos chicos, los cuales tienen en el profesional una especie de referente que realiza la multifunción de educador, padre y muchas veces es el único vínculo que tiene el menor de poder comunicarse ya que la mayoría de ellos, aunque se les enseña el idioma castellano y catalán acaban hablando entre ellos en darija o árabe. Idioma con el que los monitores de origen marroquí comparten y hablan.

            Estos monitores realizan otras funciones de mucha importancia y que desde la institución y profesionales es difícil de controlar su uso correcto debido a la limitación del idioma. Este es el de interlocutor entre el joven y la institución y del joven con la familia, si esta está fuera del país y el contacto es vía teléfono ya que se está comprobando que existen dificultades de comunicación de los jóvenes con la institución y con los profesionales autóctonos por el desconocimiento o limitado conocimiento del catalán o castellano.

            Pero, el echo de concentrar jóvenes ya no del mismo origen, sino muchas veces la mayoría de ellos son de la misma población o ciudad[10]. ¿No va en contra de las políticas de prevención que comentábamos en el primer apartado de este trabajo?


Estamos creando unos guetos en donde, como hemos comentado, no sólo se les facilita que entre ellos puedan hablar su idioma, sino que les ofrecemos monitores que les hablan en su idioma y son los que pasan las 24 horas del día con ellos. Todo bajo el prisma de que así es mejor la integración del joven y se hace más fácil por parte de la institución, pero la realidad es que esos jóvenes conviven la mayoría de su tiempo con chicos de su origen, religión y costumbres,  duermen, comen y discuten entre ellos y cuando salen a la calle, frecuentan los barrios en donde están “los suyos”. En mi opinión, esta medida si que facilita a la institución que se pueda trabajar mejor y con menos tensión con estos jóvenes si no hay el hándicap de la multiculturalidad que hace sea más complicado de controlar. Pero por el contrario no ayuda a que el joven tenga que hacer el esfuerzo de intentar integrarse ya que todo lo que le rodea, sus nuevos amigos, sus monitores, la comida, el idioma… no son los de la sociedad que le acoge.

¿Para qué hacer el esfuerzo de cambiar?

Añadido a esta situación está la de la dificultad de comprensión de los monitores autóctonos de la lengua árabe. Cosa que dificulta completamente que puedan entender las conversaciones que éstos jóvenes hablan entre ellos y tengan que fiarse a ciegas de la interpretación y traducción que realice el profesional marroquí. Pero ¿quién nos puede asegurar a ciencia cierta que es lo que dice realmente?

Finalmente varios son los estudios realizados por los diferentes Centres de Acollida per Estrangers en los que llegan a la conclusión que la mayoría de los jóvenes ingresados en estos centros no consigue ninguna mejora, ni ha facilitado su enraizamiento debido a que los programas de inserción no eran válidos para ellos,[11]llevándonos a pensar en un indicador de que la estructura existente en la comunidad catalana no sirve para estos jóvenes.


PREVENCIÓN EN EL RECLUTAMIENTO TERRORISTA EN ESPAÑA (PARTE TRES DE TRES)
David Garriga Guitart


 CONCLUSIÓN

En los últimos años, Europa se ha visto inmersa en una amenaza constante a la seguridad de sus países democráticos en manos de terroristas nacionales e internacionales que han atentado en diferentes zonas y con diferentes pretextos. Pero quizá la amenaza más clara en estos últimos diez años haya sido la perpetrada por el terrorismo yihadista en  diferentes países de la comunidad europea.

La presencia de inmigrantes menores marroquís en España es una realidad cada vez más palpable. En Cataluña, la Generalitat intenta a través de los Centres d’Acollida resolver la situación y la mejor integración de estos jóvenes para que en su etapa adulta puedan ser el máximo de autosuficientes en las habilidades diarias.

            Desde la opinión de los diferentes responsables de dichos centros el ingreso de estos jóvenes en instituciones cerradas, compartiendo espacio con individuos de su propio país, cultura y religión no está dando la respuesta esperada en cuanto a integración en la sociedad de acogida. Siendo un espacio propicio para el aislamiento social que lleva al joven a preferir convivir, una vez fuera del centro, con personas de su misma nacionalidad y creencia.

            Para solucionar esta evidente situación respecto a que el modelo utilizado para la socialización de los jóvenes no es el más adecuado, se integra en los equipos asistenciales monitores procedentes del país de origen de los chicos. Personas de segunda generación, integrados en España para hacer más fácil el entendimiento de la nueva sociedad para el inmigrante menor.   Esto que podría parecer una medida acertada, crea aún más, a mi entender, el aislamiento de la cultura e idioma del país de acogida, haciendo partícipes a los profesionales de “su país” como una pieza más para el no esfuerzo en aprender ni relacionarse con la cultura y la sociedad de acogida. 

Si analizamos la estructura de los centros d’ Acollida catalanes con las estrategias propuestas por el Consejo de la Unión Europea en cuanto a prevención de radicalización de los inmigrantes musulmanes nos damos cuenta que pocos de esos puntos se están cumpliendo con estos jóvenes, siendo un colectivo atractivo para los captadores de futuros terroristas. Estos centros juntamente con los carcelarios aparecen como muy atractivos para hacer proselitismo por la facilidad de acceso a ellos.

Dicho esto, la presencia de menores marroquíes que llegan a nuestro país de manera ilegal para establecerse finalmente y pasar a formar parte en su edad adulta de nuestra sociedad, hace necesario aumentar el control y la prevención en los centros de acogida de estos chicos, centros en los que la propaganda yihadista, el posible tergiversado de la visión de la sociedad occidental y el reclutamiento parece ser fácil y ellos un potencial accesible para un futuro grupo radical.


BIBLIOGRAFIA


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[1] BROCARDUS, Directorium ad passagium faciendum, en RHC, E, Documents arméniens, París, 1906, 496-497. En LEWIS, B. (2002): Los asesinos. Una secta islámica radical. Alba Editorial
[2] R.A.E. : Real Academia de la Lengua Española. En www.rae.es/rae.html

[3] Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo sobre la captación de terroristas: afrontar los factores que contribuyen a la radicalización violenta. Bruselas, 21 de septiembre de 2005, COM (2005) 313 final, Comisión de las Comunidades Europea, p.2.
[4] JORDÁN, J. Políticas de prevención de la radicalización violenta en Europa: elementos de interés para España. Revista electrónica de Ciencia Penal y Criminología. Artículo RECPC 11-05 (2009), pag: 05:3 en http://criminet.ugr.es/recpc

[5] Texto original: “The changes in attitude that lead towards sanctioning and, ultimately, the involvement in the use of violence for a political aim.”
[6] APARICIO DÍAZ,l. : El reclutamiento yihadista: colaboración con banda armada y prueba pericial de inteligencia. Juhad Monitor. Departamento de derecgo Penal Universidad de Granada. O.P. nº 12, 2007.
[7] Encuesta Ministerio Interior 2006: el 4% de la población musulmana en España consideraba la violencia como un método aceptable para difundir creencias religiosas, sobre un 90% de los musulmanes españoles que consideraba que la violencia no debía utilizarse jamás para defender o difundir creencias religiosas. En: www.mi
[8] Council of the European Union: The European Union Srategy for Combating Radicalisation and Recruiment to Terrorism, 24 noviembre 2005, en JORDÁN, J. Políticas de prevención de la radicalización violenta en Europa: elementos de interés para España. Revista electrónica de Ciencia Penal y Criminología. Artículo RECPC 11-05 (2009), pag: 05:7 en http://criminet.ugr.es/recpc

[9] JORDÁN, J. Políticas de prevención de la radicalización violenta en Europa: Elementos de interés para España. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología. RECPC 11-05 (2009). En http://criminet.ugr.es/recpc

[10] Nota: Centro Can Vilana, uno de los centros de acogida de menores en Barcelona, los 30 jóvenes son de origen marroquí, de estos 26 son de Tánger (2012).
[11] LARANGA, M. Reflexions del Centre d’Acolliment per Estrangers de Santa Rosa. Santa Coloma de Gramenet (1999).